EUROCOPA DE LEYENDA (19)

1996: Clemente, o el imperio de los centrales

  • Idilio roto. Un desencuentro con la afición hace que el seleccionador se lleve a España de Sevilla, su sede fija para los partidos oficiales desde 1984

TODAVÍA dolían el codazo de Tassotti a Luis Enrique y el gol fallado por Julio Salinas ante Pagliuca en el Mundial cuando España se aprestó a disputar la fase de clasificación para la Eurocopa del 96, que por primera vez se iba a disputar en la llamada cuna del fútbol, Inglaterra. Por delante había un grupo con dos selecciones peligrosas, la campeona Dinamarca y Bélgica, y otras tres que en principio no debían dar problemas -Chipre, Armenia y Macedonia, estas dos últimas de estreno en una competición de selecciones una vez que se habían constituido como países-. España era favorita, y el devenir del grupo acabaría confirmándolo.

Sólo dos empates, ante Bélgica en el Sánchez-Pizjuán y ante Dinamarca en el Parken de Copenhage, cedería la selección en una fase de clasificación en la que Javier Clemente estuvo siempre en el centro de la polémica, un Clemente que concitaba odios y adhesiones casi por igual y que, futbolísticamente, siempre se mantuvo fiel al estilo que, con escasas excepciones, aplicó desde su llegada al banquillo de España. Para él, desde sus inicios, los centrales y los mediocampistas defensivos jugaban un papel fundamental, y bien que lo demostró en sus alineaciones.

Y es que lo normal fue que Clemento utilizara al menos a cuatro jugadores habituados a desenvolverse en el centro de la defensa, ya sea en esa posición, como medios centro o incluso como laterales. La fórmula le había funcionado al vasco en un partido crucial para la clasificación para el Mundial de Estados Unidos, un Irlanda-España que la selección ganó por 1-3 con Nadal, Hierro, Voro, Giner y Camarasa, ahí es nada, en el equipo inicial, y tuvo continuidad en el decisivo España-Dinamarca en el que Zubizarreta fue expulsado y España ganó, y se clasificó, con gol de Fernando Hierro, con el único cambio de Alkorta por Voro. A Clemente le iban bien las cosas así y, a pesar de que los críticos eran cada vez más, y más feroces, España jugó toda la fase de clasificación con Hierro, Nadal, Alkorta, Abelardo, en menor medida Voro y Camarasa e incluso el hispanobrasileño Donato, que debutó con casi 32 años, como los grandes pretorianos del seleccionador junto a otros como Luis Enrique, Caminero, Sergi o el intocable Zubizarreta, que el 26 de abril del 95, en Armenia, se convirtió en el primer internacional español centenario.

La fase, queda dicho, discurrió sin sobresaltos en el césped, pero ello no evitó que la polémica siguiera presidiendo la era Clemente, y entre ellas, la que acabó con la selección lejos de Sevilla después de una década larga, desde Miguel Muñoz, en la que todos los partidos oficiales se disputaron en los estadios sevillanos.

El desencuentro entre la afición sevillana y Clemente era cada vez más palpable, y todo se precipitó con ocasión del España-Armenia que se disputó el 7 de junio del 95 en el Benito Villamarín. La expectación para ese partido fue casi nula en Sevilla y, a pesar de que el aforo se redujo a 21.000 espectadores por las normas de seguridad de la UEFA, el estadio distó mucho de presentar un lleno. Para colmo, el partido fue pésimo (1-0, gol de Hierro en el minuto 63) y Clemente dejó en el banquillo al bético Ángel Cuéllar, todo lo cual provocó el enfado masivo de los aficionados, que no dejaron de gritar "España sí, Clemente no".

Y el idilio se rompió. España jugaría los dos últimos partidos del grupo como local en Granada y Elche, y con Clemente no retornaría a Sevilla. Lo hizo, con Camacho, en 1999, en un amistoso con Croacia que serviría para inaugurar el Estadio de la Cartuja, donde también recibiría a Argentina y Holanda, y hasta el 27 de marzo de 2015 (1-0 a Ucrania) no volvió a jugar un encuentro oficial en Sevilla.

Donato y Pizzi, la vuelta de los nacionalizados

La incorporación a la selección de Donato (Río de Janeiro, 1962) y Pizzi (Santa Fe, Argentina, 1968) supuso la vuelta a una práctica que había sido en cierto modo habitual hasta finales de los 70, cuando el argentino Milonguita Heredia jugó tres partidos con la camiseta española: la utilización de jugadores nacionalizados o de otros que, aun teniendo ascendencia española, habían nacido y se habían formado en otros países. Fue el caso, entre los 50 y los 60, de los húngaros Ladislao Kubala y Ferenc Puskas y del argentino Alfredo di Stéfano, además de Rial, Santamaría, Heriberto Herrera y Eulogio Martínez, éstos con antepasados  españoles, lo que luego se dio en llamar oriundos. Esta condición la ostentaron después los argentinos Roberto Martínez, Touriño y Rubén Cano, mientras que dijeron tenerla, aunque luego se demostró la falsedad de los documentos aportados cuando se destapó el llamado Timo de los oriundos, los paraguayos Jara yValdez y el brasileño Becerra.

Durante 15 años la Federación cambió de política, más allá de algunos hijos de españoles nacidos circunstancialmente en otros países, como López Ufarte oGerardo, y fue precisamente Clemente, representante de un fútbol de cantera como el vasco, el que se fijó en dos futbolistas que estaban destacando y que no habían sido internacionales con Brasil, Donato, y Argentina, Pizzi. El brasileño, el primer jugador de raza negra en ser internacional con España, llegó al Atlético de Madrid desde el Vasco da Gama, vivió sus mejores días en el Deportivo, al que llegó con 31 años, y fue 12 veces internacional. Por su parte, Pizzi, jugó el primero de sus 22 partidos con España como futbolista del Tenerife y siguió contando durante las dos temporadas, del 96 al 98, que estuvo en el Barça. Tras ellos llegarían Catanha, Pernía, Marcos Senna y, el último, Diego Costa. 

Los jugadores de España

10 partidos: Nadal (Barcelona) y Zubizarreta (Valencia).

8 partidos: Alkorta y Luis Enrique (Real Madrid) y Belsué (Zaragoza).

7 partidos: Caminero (Atlético de Madrid), Sergi (Barcelona), Amavisca y Fernando Hierro (Real Madrid)

6 partidos: Abelardo (Barcelona), Donato (Deportivo de La Coruña) y Julio Salinas (Deportivo-Sporting).

5 partidos: Guerrero y Goikoetxea (Athletic de Bilbao) y Pizzi (Tenerife).

4 partidos: Higuera (Zaragoza).

3 partidos: Ferrer (Barcelona), Alfonso (Betis) y Manjarín (Deportivo de La Coruña).

2 partidos: Fran y Voro (Deportivo de La Coruña), Aranzabal (Real Sociedad) y Camarasa (Valencia).

1 partido: Karanka y Ziganda (Athletic de Bilbao), Kiko (Atlético de Madrid), Bakero y Guardiola (Barcelona), Pier (Tenerife) y Otero (Valencia). 

El partido: Bélgica 1-4 España

Bélgica: Preud’homme;Genaux, Crasson, Albert, Smidts;Boffin, Van der Elst, Staelens, Bettagno (Verheyen, 46’); Degryse y De Bilde.

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