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Cómodo o no, Chaparro

  • El trianero firmará hoy por un año con opción a otro al encontrarse Lopera, que jugó ayer al escondite, sin alternativas siquiera para presionarlo · El técnico logra los ajustes solicitados en la secretaría técnica

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Paco Chaparro continuará como entrenador del Betis. El trianero llegó ayer a un acuerdo definitivo con Manuel Ruiz de Lopera después de que las cantidades económicas quedasen pactadas el pasado 13 de mayo con el agente del técnico, José Emilio Santigosa. Pero desde ese día, e incluso varios atrás, la negociación se había enquistado porque el máximo accionista se negaba a acceder a algunas de las pretensiones de su entrenador. Paso a paso, fueron limando asperezas y afinando las posturas, hasta que Chaparro se plantó en dos de sus exigencias: la remodelación de la secretaría técnica, el cuerpo técnico y otras áreas del club y una inversión en futbolistas nuevos para la plantilla por encima de los 9 millones de euros que, en principio, había fijado como límite Lopera.

Éste no se rindió a la primera y, con su espera, quiso desgastar a Chaparro. Pero, por encima de todas las cosas, empobreció algo más la imagen del Betis, ya que los entrenadores punteros del mercado le fueron diciendo que no uno por uno e incluso dialogó en los últimos días con otros como el italiano De Biasi o, más rocambolescos, el mexicano Hugo Sánchez y el alemán Klaus Augenthaler, e incluso cerró un principio de acuerdo con el ex bético Gabriel Humberto Calderón por si le fallaba Chaparro. Pero no encontró una alternativa válida, como pretendía, para presionar al trianero, un entrenador incómodo por cuanto conoce la casa y reclamaba diversas mejoras sustanciales en la misma.

Ya el viernes, Lopera montó una cumbre de urgencia en sus oficinas de la calle Jabugo y constató la imposibilidad de encontrar un candidato, por lo que consensuó con sus acólitos la elección de Chaparro. Les hizo ver que éste le pedía que alejase de la secretaría técnica, y a ser posible del club, a Joaquín Parra y Jorge Vázquez, contrarios a su gestión, y que al delegado del equipo, Salva, le buscase otra ubicación en el club, la de coordinador de la cantera, que propuso el propio técnico trianero. También informó a sus fieles de que Chaparro pretendía una inversión en futbolistas superior mediante algunos traspasos. Los presentes aprobaron las dos condiciones, descubiertas por este diario, y hasta ayer...

Lógicamente la anormalidad iba a presidir la jornada y así, cuando Chaparro y su ayudante Carmelo del Pozo se dirigían hacia El Fontanal, recibieron una llamada al mediodía que los emplazaba en el hotel Ciudad de Sevilla. Lopera, en su automóvil, salió de su garaje y se dirigió raudo hacia Manuel Siurot intentando esquivar a los periodistas.

A las dos horas, se anunciaba desde el club la renovación del entrenador, por una temporada con opción a otra, y las partes dejaban el enclave elegido.

Lógicamente, ambos aparcaron la tensión habida en las últimas fechas en sus breves declaraciones. Lopera fue muy breve y, como suele, escurrió el bulto. "El acuerdo estaba desde hace un mes", comentó, cuando ni siquiera en el tema económico, en el caso de Chaparro el menos importante, hubo entendimiento hace más de tres semanas.

Sí estuvo acertado al reivindicar su actual técnico como la primera opción, negando todas las gestiones en vano con otros profesionales. "He tenido ofrecimientos de más de diez entrenadores para firmar, pero en todo momento la voluntad era que siguiera Chaparro", manifestó con firmeza.

Sobre la remodelación de la dirección deportiva del club, Lopera fue escueto. "Se está encargando Momparlet", comentó, al tiempo que no aclaró nada sobre la inversión en fichajes: "El Betis se gastará el dinero que pueda gastarse".

Chaparro tampoco ahondó en palabras. "Tengo muy buenas vibraciones. Esperemos que salga todo como deseamos. Las cosas cuestan, no se hacen fáciles. Había que dejar claros algunos puntos, sobre todo los objetivos. Tenemos por delante un proyecto de dos o tres años, pero hay un presupuesto al que no hay más remedio que atenerse", indicó el técnico, quien rechazó haber sido exigente: "Ha costado el acuerdo porque había temas que tocar, se ha hablado de la reestructuración de algunas áreas y había mucho trabajo por hacer, pero no exigencias, ni del Betis ni mías, sino proposiciones para mejorar el equipo".

Incluso su representante, Santigosa, dejó una frase. "Él es un buen torero y sabrá dar los pases oportunos esta temporada. No sé si los béticos van a ser ahora más exigentes con Paco o no. Lo que sé es que la afición está muy contenta con él", avanzó.

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