Correa sostiene la ambición rojiblanca

  • Un gol del punta salva al Atlético ante un buen Málaga

La irrupción de Ángel Correa como goleador decisivo sacó de un embrollo al Atlético de Madrid, al que sostuvo en la lucha por la Liga con un triunfo sufrido e indispensable contra un buen Málaga, capaz de anular durante casi todo el duelo a los rojiblancos. Al principio con ocasiones; después con menos llegada; al final con más oportunidades y siempre como un bloque compacto, exigente y complicación para los madrileños, que respiraron con el gol del argentino, vital para su quinto triunfo consecutivo en Liga y para mantener la ambición por el título.

Porque el partido fue muy competido, de maduración lenta, sufrida y estresante para el Atlético, frenado y limitado ofensivamente por el orden y la intensidad del Málaga, un equipo que corre como el rojiblanco y que planteó por momentos un jeroglífico en ataque.

Le costó a los locales porque enfrente tuvo un buen equipo, trabajado, dificultoso siempre para el Atlético, que observó el primer tramo con una sensación incómoda, realzada porque el Málaga tiró más y obligó a más paradas a Oblak en el primer cuarto de hora que muchos otros equipos.

Ahí se cruzó el guardameta, con una estirada al intencionado disparo de Cop, con rosca, despejado por el cancerbero, que después intervino para solventar un centro al área más que inquietante y un cabezazo flojo de Charles; todo en 25 minutos, incluido un penalti reclamado por Camacho.

Antes, sólo algún amago, un centro de Koke y una ocasión del Atlético, definida por Griezmann, una noticia para la milimétrica precisión y la capacidad goleadora del francés. Y después, hasta el descanso, ya no llegó el Málaga, pero tampoco el equipo rojiblanco, con apenas una acción de Carrasco repelida por Ochoa.

Había nervios en el Atlético, impreciso con la Liga en juego, sin el partido que había diseñado desde el vestuario, sin tanta pegada y alertado por el Málaga, como en un contragolpe que alteró un balón lanzado desde la banda, aparentemente desde el banquillo local, al que se dirigió Mateu Lahoz para expulsar a Simeone.

Pero la fe y la ambición del Atlético tuvieron su recompensa tras la salida de Correa, quien sacó un latigazo desde la esquina del área para romper el partido y dar la victoria al equipo madrileño.

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