Mallorca · la previa

Decíamos ayer...

  • Tras 17 días sin competición, el equipo de Míchel necesita volver justo al punto en que Medel y Cesc juntaron sus cabezas. Campaña y Manu puede ser la combinación elegida ante las bajas.

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Diecisiete días sin competir -los que van de un viernes a un lunes- llevan los futbolistas del Sevilla, el equipo de Primera División que más ha pagado quedarse fuera de las competiciones europeas si por los horarios de sus partidos se contabiliza. Y así, más que nunca, hoy que el Mallorca de Joaquín Caparrós visita el Sánchez-Pizjuán viene a cuento recordar a Fray Luis de León en su vuelta a la cátedra tras cinco años en la cárcel, cuando acuñó aquello de "decíamos ayer...".

En este caso los alumnos, en sentido figurado, pueden ser los aficionados del Sevilla y está por ver si los discípulos de Míchel, los profesionales sevillistas, son capaces de mantener el nivel como para ser catalogados de maestros. De mantener el listón futbolístico de encuentros en los que Nervión disfrutó ante gigantes como Madrid y Barça y obviar, como el religioso sus años de ausencia en la Universidad de Salamanca, tanto el desastre de Vigo como las dos larguísimas semanas sin fútbol en las que han pasado no pocas cosas alrededor del equipo que hoy debe reencontrarse con el triunfo. No hacerlo supondría desengancharse peligrosamente del grupo que frecuenta o que se intuye que frecuentará todo el año los puestos de la clasificación que la entidad se marcó como objetivo.

Desde la negativa de los comités a rebajar el castigo a Medel, un nuevo escándalo de éste en su viaje a Chile, el susto en el dedo de Palop, otro contratiempo de Cicinho, la salida a la luz de la gravísima lesión de Trochowski, el enésimo y baldío acto de contrición de Reyes, la recuperación de Perotti... todas estas cosas fueron noticia durante estos 17 días sin fútbol que se cierran, por fin, en la noche de hoy, cuando los de Míchel tienen que olvidar ya todo lo que ha pasado desde aquel fatídico momento en que Medel y Cesc juntaron sus cabezas. Ganaba el Sevilla aún 2-1 al Barcelona en una especie de fiesta en el Pizjuán y nada, absolutamente nada, ha sido igual desde entonces.

Y por eso necesitan los blancos recuperar el tiempo perdido. Si el visitante es propicio o no a ello, hay que hacer puntualizaciones: el Mallorca, por regla general, ha sido un equipo que ha dejado mal recuerdo en Nervión en las últimas temporadas, aunque, por otra parte, su entrenador no puede decir que haya salido bien parado de sus comparecencias en la casa en la que aún se le quiere y en la que marcó una pauta durante una parte de su historia.

Llega, además, el equipo balear con muchas e importantes bajas, pero no menos ni en número ni en importancia son las que tiene Míchel. Para empezar, un Medel que cumple su segundo encuentro de castigo justo cuando parecía que la entrada de Maduro en el equipo parecía otorgarle un rol con el que sacar más partido a sus facultades. También es una pérdida apreciable la de Botía, el central con el que Míchel parecía haber encontrado la seguridad defensiva junto a Spahic y que vio en Balaídos la quinta tarjeta amarilla. Su vacante va a provocar no pocos murmullos en la grada en esta noche de lunes, pues Fazio será el encargado de suplirlo como zanjó el propio entrenador, quizá tratando de untar mantequilla a aquella frase que le dedicó en Granada y que tanto dolió al argentino como a cualquiera que la hubiera recibido. El espigado y discutido defensa tiene la oportunidad de acabar con las dudas sobre su valía con una actuación convincente. Cualidades tiene para ello. Lógicamente, lo contrario sería agrandar una montaña que parece ya complicado derribar. Y, el tercer gran vacío es el que hasta la noche del Barça llenaba Trochowski, que estará hoy a miles de kilómetros sobre una mesa de operaciones. La solución para la izquierda -Campaña y Manu puede ser la combinación elegida- no la ha encontrado Míchel, del que tampoco estaría mal recordar que el sevillismo aún no se explica qué quiso hacer en Vigo. Pero eso forma parte de los cinco años de ausencia de Fray Luis de León en cátedra. Decíamos ayer...

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