Demasiado hermanamiento

  • Igualdad En un partido de excesivo respeto y lucha táctica, Sevilla Atlético y Xerez se reparten juego y goles Justo Tras el tanto de Pedro Ríos, Juanjo igualó de cabeza y todos en paz

Un puntito para cada uno y todos contentos. Aunque parezca contradictorio, la imagen de los integrantes del Sevilla Atlético y el Xerez saludándose y saludando a sus respectivas aficiones al final del partido dio pie a pensar que sí, que por mucho que el Xerez se esté jugando la permanencia también se fue conforme con el empate cosechado en el Ramón Sánchez-Pizjuán, donde se dio una aburrida tarde de fútbol en la que el hermanamiento de la grada se trasladó al césped. Y eso que el partido tuvo interesantes lecturas y dos equipos que por momentos se emplearon con calidad y ganas. Pero ninguno se atrevió o pudo romper definitivamente el duelo y ambos terminaron con la conciencia tranquila. En definitiva, que faltó algo de mala uva en una tarde agradable y propensa a la languidez.

Quizás hubo demasiado hermanamiento. Demasiados ex sevillistas en las filas del contrario, demasiados gestos de complicidad entre las dos aficiones -fue hermoso ver y oír a la del Xerez cantar con fuerza el nombre de Antonio Puerta en el minuto 16- y quizás demasiado respeto al contrincante. No parecía un partido de Segunda División, si no fuera porque destiló constantemente, aunque a cuentagotas, muchísima calidad.

Una de las claves la dio el propio entrenador del filial al final del encuentro: "No podemos olvidar que los deberes los tenemos prácticamente hechos y eso se nota algo". Si encima el contrario está tan necesitado como el Xerez... Pero precisamente eso fue lo que llamó la atención, que un equipo que lucha por salir de los puestos bajos y que cuenta con el pichichi de la categoría, Yordi, y jugadores de alto nivel como sus dos laterales, Redondo y Mendoza, su creador, Viqueira, o sus hombres de banda, Pedro Ríos y Momo, no apretara más a un filial que nunca traicinó su clara apuesta por el toque y la calidad.

Yendo a lo meramente táctico, el partido tuvo una evolución en la que ambos equipos cruzaron sus apuestas estratégicas. El Sevilla Atlético comenzó con jugadores bajitos de calidad en ataque, Alfaro y Pablo Sánchez, y terminó con una clara apuesta por la altura al situar en el campo Fermín Galeote a Juanjo y Juan Pablo. Y Esteban Vigo, el técnico xerecista, primó desde el principio el juego directo y a las bandas en busca de su ariete Yordi para terminar depositando su confianza en jugadores de entrelíneas, como Carlos Calvo, Francis y el muy aplaudido Antoñito, que apenas si entró en juego desde su tardío concurso.

Con esas premisas, el encuentro siempre estuvo muy igualado y apenas se produjeron llegadas ciertas a ambas áreas. Cuesta recordar las ocasiones en que intervinieron los metas Javi Varas y Porato, más allá del momento en que fueron fusilados.

Por eso, casi sorprendió que el Xerez abriera el marcador en el minuto 54. Momo se inventó una jugada genial cayendo hacia dentro y dándole el balón en bandeja a Pedro Ríos, que, solo, batió por alto a Javi Varas. Y poco después, Pablo Sánchez sacó petróleo de la nada, le dio un balón franco a Víctor Díaz y su excelente centro fue cabeceado con muchísima fuerza por Juanjo. Quedaba todavía media hora por delante, pero ya no habría apenas sobresaltos. La languidez de la tarde se apropió del ánimo de los jugadores y todo quedó en un saludo colectivo en el centro muy significativo.

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