Desmitificar el fracaso

  • El ex deportista vasco Javier Iriondo presentó en Sevilla su exitoso libro 'Donde los sueños te lleven', un canto "a la capacidad del ser humano para superar la adversidad"

David, un escalador con experiencia, sufre en el Himalaya un trágico accidente. Perece un compañero. A su regreso a España, no acaba de superar el mayúsculo trauma hasta que conoce a Joshua, un misterioso maestro que acaba con sus miedos internos y le despierta su fuerza interior a través de las historias verídicas y los cuentos que le va relatando. Es el núcleo de Donde tus sueños te lleven, el libro que Javier Iriondo publicó hace unos tres meses, y que esta semana promocionó en Sevilla. A caballo entre el libro de autoayuda y la novela -"algunos cuentos son adaptaciones y otros míos", recalca-, la obra articula una metáfora de la singular vida del escritor y ex deportista. "Para mí, el libro es una demostración de la capacidad del ser humano de aumentar su fortaleza mental y superar la adversidad", define como si de un tuit se tratara.

"Cuando describo los sentimientos de David tras el accidente me inspiré en mi situación, cuando a mis 21 años me quedé sin rumbo en EEUU. Y escribí lo que sentí en ese momento. Y hay mucho de real. Por eso la gente lo lee y me dice "¿Te han contado mi vida o qué?" La vida de David refleja la de muchas personas".

El vasco Javier Iriondo es hoy ejecutivo de la gestora de proyectos e inversiones TPF Brasil. Pero desde que siendo muy joven se introdujo en el mundo del deporte, cayó en un negro pozo y supo salir del mismo por su propia voluntad, abandera un discurso: "Tu pasado no determina tu futuro". Esto es, que siempre hay que alimentar un sueño: "Y lo importante de los sueños no es que los consigas, sino la clase de persona en la que te conviertes en ese proceso".

¿Cuál es la semilla del libro? "Tenía 15 años y un día cayó en mis manos una cesta de jai alai, de cesta punta. Una modalidad en la que la pelota puede ir a más de 300 kilómetros por hora. Y aunque antes había practicado otros deportes, éste me entró en la sangre. Me dijeron que no valía porque ya era muy mayor para empezar la práctica. Sí, con 15 años ya descubrí a un montón de ladrones de sueños. Te dan bienintencionados consejos, te dicen que te vas a hacer daño, pero te hablan desde sus miedos". Hasta que comenzó una escuela nueva, que buscaba practicantes. Allí fue aceptado.

"Hay que desmitificar el fracaso. Aquí, en el día a día deportivo, en cualquier entrevista sale eso de que "¿si pierde ese partido, será un fracaso?", recalca Javier. Ya lo dijo el paradigma de deportista triunfador, Michael Jordan, autor de miles de canastas y de toda una sentencia: "Pondría un monumento a todos los que han fracasado, porque para mí es la demostración de que se han atrevido". ¿Qué hubiera sucedido si MJ hubiera tenido en cuenta a aquel entrenador que no vio en él cualidades innatas para el básket? Mejor no pensarlo. Pero a Jordan no le dio miedo el fracaso.

Tampoco a Javier Iriondo en su particular aventura, a otro nivel bastante más discreto: "Cuando todos dijeron que no, yo me hice profesional a los 17 años. Me fui a jugar a un equipo de Barcelona. Y en 1987, con 20 años, me ficharon para jugar en Florida. Allí había diez frontones distintos y estaban muy arraigadas las apuestas". Pero ese gran sueño se convirtió en su peor pesadilla. "Estalló una huelga y mi mundo se derrumbó. Tanto, que estuve más de año y medio en la calle, sin ver un duro. Muchos acabamos sobreviviendo como podíamos, apareció el alcohol… Toqué fondo en todos los sentidos".

Y ahí llegó su hora de la verdad. "A veces, tocar fondo te ayuda a tomar impulso. En mi caso, la primera decisión fue cortar con el entorno, que era destructivo, y hacer deporte a lo bestia, unas seis horas al día. Tenía entonces 21 años. A través del deporte (natación, carrera, artes marciales), la mente empezó a funcionar mucho mejor, empecé a verlo todo de otra manera. Está demostrado científicamente que si tú no practicas deporte, la mente no funciona igual. En EEUU, en muchas universidades y colegios la primera actividad del día es deporte, se ponen tus hormonas en marcha, comienzas a quemar calorías, tu metabolismo se activa y tu nivel de concentración aumenta".

Conoció a Tim Foley, campeón de la NFL con los Miami Dolphins en los setenta y miembro del único equipo que ganó todos los partidos de una temporada, en 1979. "Carismático y muy buen comunicador, fue la persona que creyó en mí cuando yo no creía en mí para nada. Empecé en el mundo del marketing como comercial y me volví a España ya en el 90, después de tres años en EEUU".

Poco a poco, Javier desarrolló una red comercial en el mundo del marketing y las ventas: "En dos años logré unos resultados espectaculares. Tanto, que empecé a dar conferencias por medio mundo".

Esas charlas comparten sus raíces con el libro que acaba de ver la luz: "Después de dar tantas conferencias por el mundo, descubres que independientemente de las culturas, idiomas, creencias, dentro, todos somos igualitos. Las emociones controlan al mundo, una sonrisa es la misma en Japón que en medio del Amazona, si uno sonríe, todos entienden cuáles son las emociones. Y las preguntas existenciales son las mismas. Cuando tocabas ciertos temas veías que llegabas a la gente, porque al final todo el mundo tiene sus miedos al fracaso. Y hay que desmificarlo como sea".

Sólo así se alimentan los sueños. " Y los sueños son la gasolina de la vida"...

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