"Doparme sería del género tonto"

La élite y el dopaje van de la mano. La trampa está siempre ahí. Es consciente Bea Manchón de que el engaño existe, pero estima que las secuelas en la imagen del deportista son irreversibles. "Y cuando se mancha injustamente a alguien, da igual, ya no se va a quitar. Sólo hay que ver el caso de Marta Domínguez. Me dolía en el alma cuando veía que no había pruebas de verdad, ningún análisis de que ella hubiera dado positivo, y se hablaba en la prensa de que sabía perfectamente llegar al límite sin ser pillada. Y yo pensaba, 'pero qué pruebas tienen para hablar tan alegremente'. Están acabando con una trayectoria y poniendo en duda todo lo que ha hecho esa chica...".

Coge aire la piragüista y prosigue: "Qué podemos contar del ciclismo -su marido es médico deportivo, trabajó en el ONCE, el Mapei, el Quick Step y ahora en el Greenedge-. Parece que los deportistas somos culpables hasta que se demuestre lo contrario y que todo el que tenga un buen resultado está dopado y, ojo, lo que pasa es que no te han cogido todavía, pero el que es capaz de entrenar seis horas al día y ganar medallas va hasta el culo. No se puede tratar a los deportistas como criminales, ni siquiera a los dopados".

En cualquier caso, no niega la evidencia de que hay gente que utiliza el engaño: "En el piragüismo ha habido casos. Y en el atletismo y el ciclismo claro que hay trampas. Pero me parece excesiva la repercusión. Que en el Tour un ciclista salga tapado con una chaqueta por encima porque lo han cogido, sea cierto o esté por demostrar, y que lo haga como un criminal... En mi caso, por ejemplo, con el currículum que tengo, ¿voy a andar con tonterías a mi edad para mancharlo todo y, de paso, acabar con la carrera de mi marido? Porque, quién me va a dopar; si es alguien, será él. Sería del género tonto. Hay deportistas que en momentos de mucha presión han sucumbido, como Paquillo, que él mismo dijo que se equivocó". ¿Tan controlados estáis? "Claro, el otro día se presentaron en mi casa de Asturias a las siete de la mañana y pensaba que era el del pan y era la Agencia Mundial Antidopaje. Que existe, por supuesto, pero ni somos todos iguales ni el deportista es tramposo por naturaleza, sino competitivo".

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