Emre Mor, del vídeo a la selección

Fatih Terim, entrenador de Turquía, confesó al inicio de la Eurocopa que no sabía nada de Emre Mor hasta que vio un vídeo de sus colaboradores. En él, un joven de 18 años del Nordsjaelland danés deslumbraba en las imágenes. "Tuve que llamarle, me impactó", reconoció el técnico otomano.

Así empezó la historia de un chaval hijo de inmigrantes turcos en Dinamarca y que en el último partido que disputó su selección ante la República Checa dejó a muchos con la boca abierta. Fue la apuesta de Terim y no decepcionó. Todo lo contrario.

Emre Mor sentó en el banquillo a una de las estrellas turcas, Hakan Çalhanoglu, muy criticado por su apasionada hinchada en los dos partidos que el equipo de Terim perdió contra España y Croacia. El centrocampista del Bayer Leverkusen pagó los platos rotos y vio el último choque, decisivo de la fase de grupos, sentado a ras de césped. Desde ahí, contempló la exhibición de su joven y prometedor sustituto.

Terim se la jugó, apostó fuerte y ganó. El resultado final del encuentro (2-0) dejó a la selección otomana con algunas opciones de alcanzar los octavos de final. "El Emperador" pasó de exhibir una tristeza preocupante el día antes a corretear por la banda desbocado cuando sus jugadores marcaron los goles de la victoria.

La idea valiente de alinear a aquel jugador que descubrió a través de la televisión le salió muy bien. Lo actuación de Emre Mor tuvo mucho mérito, más cuando apenas habla turco y casi no entiende a sus compañeros.

Sin embargo, la universalidad del lenguaje del fútbol permitió a este joven jugador disfrutar de la oportunidad que le dio su entrenador. Simplemente, se dedicó a jugar. Y lo hizo muy bien. Su estatura (1,68 metros) es parecida a la de Lionel Messi, que sólo suma un par de centímetros más. Y, en alguna otra cosa, se parece. De hecho, muchos, en Turquía, le llaman el nuevo Messi.

Su explosividad, verticalidad, regate vertiginoso, visión de juego y facilidad para controlar balones imposibles, desquiciaron ayer a los defensores checos, que en muchas ocasiones, no tuvieron más opción que frenar al joven de 18 años a base de faltas.

Suyo fue el pase de gol a Burak Yilmaz, que abrió el marcador en el minuto 10. Una carrera por la banda y un centro perfecto con su pierna mala, la derecha, abrió el camino hacia la victoria a Turquía, cuyos aficionados alucinaron con el partido que estaba haciendo el chaval, que decidió, en su día, apostar por su país en vez de por Dinamarca.

Después de jugar en las categorías inferiores de la selección danesa, tuvo que decidir entre jugar o para el equipo que representaba al país de nacimiento de sus padres o para el país que acogió a su familia. Al final, las raíces pudieron más y se decantó por la selección otomana.

Yilmaz, el rematador de esa asistencia perfecta, reconoció que no tenía ni idea de quien era Emre Mor. "Es un jugador muy interesante. No lo conocía, pero cuando lo vi entrenar por primera vez, vi que era un regalo. Tiene mucho nivel y un futuro brillante", declaró tras el partido ante los checos.

Ese futuro brillante se llama Borussia Dortmund. La entidad alemana se adelantó a muchos clubes europeos y justo antes del inicio de la Eurocopa anunció el fichaje del centrocampista, que también puede jugar como extremo. El Nordsjaelland perdía así a una estrella en plena efervescencia, pero el jugador turco ganará en proyección.

En la Bundesliga tendrá la oportunidad de jugar ante jugadores de primer nivel. Y todo gracias a la tecnología.

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