Encantados de conocerse

  • El Sevilla y Sampaoli trabajan con ilusión en un reto que ya es común. Sorprende el entusiasmo del técnico.

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Sólo falta la oficialidad. Las aristas legales relativas a las rescisiones de contrato de Laurent Blanc con el PSG y de Unai Emery con el Sevilla, escalonadas como dos piezas de dominó, están impidiendo que Jorge Sampaoli sea anunciado como entrenador sevillista para las dos próximas temporadas, pero el banquillo de Nervión ya tiene dueño, sin vuelta atrás. Sólo la reticencia de Blanc a negociar su finiquito con el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaifi, que le renovó su contrato hasta 2018 hace cuatro meses, obstaculizan la puesta de largo del argentino en el Ramón Sánchez-Pizjuán, que se producirá antes o después. Entre este jueves y este viernes podría haber anuncio, aunque la pelota está en otro tejado.

En Nervión, de hecho, están deseando presentar a Sampaoli como nuevo entrenador. El habitual protocolo de presentación será una liberación para los rectores sevillistas, empezando por el propio Monchi, después de horas de conversaciones con el argentino y su equipo técnico. Asimismo, Emery también está deseoso de que se desbloquee la situación para cerrar su capítulo como entrenador sevillista de forma oficial e incluso poder despedirse del club y de la afición, deseo que ha expresado a través de su hermano. El Sevilla, pese a que se trata de una marcha forzada mediante el pago de la cláusula, ya previó esta posibilidad cuando le renovó el contrato y cree que es la consecuencia del éxito, y le abrirá sus puertas para que se despida el técnico con el que conquistó tres Ligas Europa.

Entretanto, el trabajo en las oficinas del Ramón Sánchez-Pizjuán es arduo. La maquinaria se ha acelerado con la llegada de Sampaoli y tanto el club como el entrenador y sus ayudantes, Juanma Lillo y Jorge Desio, están encantados de afrontar lo que para ellos es su gran reto, su primera gran aventura en Europa en un club que ha visto crecer su prestigio continental como la espuma en la última década. En el Sevilla también están sorprendiendo el entusiasmo y la ilusión que rezuman las palabras y los actos de Sampaoli. Exquisito en el trato, conversador de saber escuchar, atento a cualquier detalle, Sampaoli ha estado desentrañando los entresijos del pentacampeón de Europa, un club que, además, está triunfando también en su trabajo de cantera con numerosos títulos de sus equipos inferiores cada año y una exportación importante de futbolistas salidos de la carretera de Utrera a España y Europa. El argentino es consciente de que desembarca en el Sevilla en el mejor momento económico y deportivo de un club que busca asentarse en la élite amarrando a sus piezas clave, manteniendo la columna vertebral de una plantilla acostumbrada a competir al más alto nivel.

Monchi también ha tenido tiempo para conocer cuáles son las claves de la filosofía de Sampaoli, sus esquemas tácticos, su idea primordial de juego. El dibujo agresivo partiendo de la base de una retaguardia con tres centrales matizará la planificación, pues Sampaoli requiere defensas rápidos para esa posición triple. Y le ha presentado los objetivos inminentes, con Praet y Ben Yedder destacados y la nueva necesidad de un central.

Lillo y Desio también han hecho mucho trabajo de pasillos en Nervión. El técnico tolosano es un contrapeso importante para Sampaoli, quien lo reclamó para mejorar su faceta con balón, después de que la presión y la exigencia con Chile retrayeran hacia un juego más pragmático y táctico su original idealismo futbolístico. Y el preparador físico rosarino ha estado empapándose de los programas del Sevilla con los encargados de esta parcela, Sergio Domínguez y Moisés de Hoyo. Éste lo ha estado atendiendo y no sería raro que el Sevilla mantuviera a los dos preparadores físicos que han colaborado a los tres últimos años de éxito como complemento de Desio.

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