Ciclismo l Tour de Francia

España eclipsa al dopaje

  • "¿Cuántos países pueden decir que en dos meses han ganado el Giro, el Tour, la Eurocopa de fútbol, Roland Garros y Wimbledon?", se pregunta Lissavetzky

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Su nombre no aparece en ningún documento de la Operación Puerto, no hay ningún valor sanguíneo o de orina sospechoso y ningún rincón oscuro en su pasado: Carlos Sastre aparece limpio y junto a Alberto Contador personifica el dominio de nuestro ciclismo. Es el tercer campeón español seguido en París. Samuel Sánchez y Alejandro Valverde aparecen también entre los diez primeros y Óscar Freire logró por primera vez para el país el maillot verde.

Tras la retirada de Lance Armstrong y la caza de los tramposos Jan Ullrich e Ivan Basso, el perfil del ciclismo cambió: no hay una estrella que domine. En plena renovación por los golpes del dopaje, el ciclismo se ha atomizado. España se ha sabido adaptar y es hoy por hoy la principal potencia.

"Como sigamos así algún país nos va a coger manía", bromeó el sábado Contador. Después de que él se vistiera de rosa en Milán y Sastre de amarillo en París, ya se sueña con lograr el tercer triunfo en la Vuelta en septiembre. Y ahí estará Contador como favorito.

La retirada de Indurain abrió muchas incógnitas en el ciclismo español, que supo regenerarse. Roberto Heras dominó la Vuelta a España hasta que se demostró que estaba manchado. Joseba Beloki puso en aprietos a Armstrong en el Tour y Sastre ocupaba un segundo plano. Y nació un tipo de corredor inédito en la historia española como Freire -triple campeón del mundo- y Valverde, capaces de ganar las grandes pruebas de un día.

Pereiro fue descrito por muchos como un campeón casual. Se aprovechó del positivo de Floyd Landis en un Tour que nació marcado por la Operación Puerto y dejó fuera a los favoritos Ullrich y Basso.

Más serio se consideró el triunfo de Contador, refrendado por la reciente victoria en el Giro. Su presencia en 2006 en el Liberty Seguros de Manolo Saiz, le obligó a una continua defensa de su inocencia. Las mismas acusaciones pesaban y pesan sobre Valverde.

La red de Eufemiano Fuentes en Madrid, los obstáculos de la justicia para que se usen los datos del caso para imponer sanciones deportivas, lo que se interpreta fuera de España como un intento de ocultar la verdad, y los éxitos arrojan un permanente velo de sospecha a los triunfos españoles.

Los positivos de Manuel Beltrán y de Moisés Dueñas en este Tour ayudaron poco. "Es interesante constatar que es el segundo español cazado", señaló el presidente de la UCI, Pat McQuaid, tras el positivo de Dueñas. "No me sorprende que sea otro español", apostilló Hans-Michael Holczer, director del equipo Gerolsteiner.

El estigma de la permisividad del deporte español aún pesa. "Somos una referencia polideportiva y estamos luchando por un deporte limpio", dice ya como habitual muletilla Jaime Lissavetzy.

Con Sastre a punto de ganar, el Suddeutsche Zeitung reveló la implicación de su director, Bjarne Riis, y de Franck Schleck en la red de Fuentes. La prensa alemana, empero, se rinde ya a Sastre y lo llama "míster limpio". Revisaron su pasado y no hallaron nada. "Puedo decir alto y claro que trabajo con honestidad y sacrificio", dice Sastre. Mientras, en España se disfruta de la edad del oro del deporte. Y Lissavetzky saca pecho: "¿Cuántos países pueden decir que en dos meses ganaron el Giro, el Tour, la Eurocopa de fútbol, Roland Garros y Wimbledon?".

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