España revalida la Eurocopa con un sonado revolcón a Italia (4-0)

  • La selección dirigida por Vicente del Bosque golea a Italia en la final gracias a los tantos de Silva, Alba, Torres y Mata, y logra lo que nadie consiguió antes: ganar en cuatro años dos títulos europeos y un Mundial.

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Todo lo que usted piense, escuche o lea seguramente se quede corto. La selección española, aquel aspirante de antaño que coleccionaba dramas y lágrimas, es la mejor de todas las historias que jamás se escribieron. Habrá que ver quién supera esto si no es la propia España, un prodigio de fútbol y de capacidad competitiva, una insuperable mezcla de toque y defensa, de ayudas y de profundidad, de coordinación y mentalidad. España no ganó la final de la Eurocopa 2012. España arrolló a una gran selección italiana para cerrar un ciclo nunca antes visto, una triple corona Eurocopa-Mundial-Eurocopa inédita en el universo. Nunca una selección logró tres títulos consecutivos. Y lo hizo España, y con una exhibición asombrosa para una final. 4-0 como pudo ser equis a cero. España hace fácil lo difícil y realidad lo imposible. La selección ha superado los sueños de su gente y cada vez tiene el techo más alto. Incapaz de encontrar a nadie que le frene, para colmo casi todo el bloque tendrá buena edad para el Mundial de Brasil y muchos para la siguiente Eurocopa en Francia. Puede que, en el fondo, España acabe aburriendo a muchos aficionados al fútbol. Pero serán aficionados de otras selecciones hartos ya de ver a Casillas levantar una copa y resoplando ante un cruce con España, pues es inconcebible aburrirse disfrutando de este equipo hasta cuando la cosa se pone fea.

Con la corriente a favor o con la corriente en contra, España es un equipo campeón en toda su extensión. En el triunfo y en el reconocimiento al adversario. También en el recuerdo a la hora de recoger la copa en el Olímpico de Kiev: Sergio Ramos volvió a honrar a Puerta y Cesc lució una camiseta con Jarque, Preciado, Puerta y Miki Roqué. Un diez dentro y fuera para este grupo.

España recelaba de un rival que, ya en la fase de grupos, le había incomodado muchísimo. Y encima había crecido. Lo había bordado en semifinales contra Alemania. Aunque España había dado varios giros muy adecuados ante Portugal hasta encontrar el punto que buscaba (luego el gol no llegó y tuvo que pasar por penaltis), era lógico desconfiar de Italia. Siempre es Italia. España lució su mejor versión y contra eso poco más se puede añadir.

Del Bosque alineó el mismo equipo que en el primer partido del grupo contra los italianos. Prandelli, al que seguramente Italia jamás pagará del todo el gran favor que su apuesta le ha hecho al Calcio, cambió algún nombre y sobre todo el dibujo. No buscó tanto ahogar el centro del campo español como tener algo que decir en la final. Precisamente ahí empezó a perder la final. El partido adquirió una viveza que nadie maneja como España y el título pronto empezó a ponerse de cara, con una conexión de Iniesta en profundidad con Cesc y un centro que Silva remató de cabeza suave pero a la escuadra de Buffon. Minuto 14 y la mitad del trabajo hecho.

Italia inquietaba lo justo. Tuvo ocasiones pero siempre se vio inferior. La temprana lesión de Chiellini empezó a trastocarlo todo. Por detrás en el marcador, un cambio menos, y contra España. Italia nunca había ido perdiendo en esta Eurocopa.

La estampa de la tarde-noche llegaba en el minuto 23. Pirlo presionado por Xavi a pocos metros de su propia área y siendo el último hombre de Italia. España no dio respiro a Pirlo. No dio respiro a Cassano, ni a Balotelli, no digamos a Montolivo. Italia no terminó de encontrar a Pirlo y así era imposible derribar al gigante español.

El golpe casi final lo dio un extremo reconvertido a lateral. Jordi Alba hizo exactamente el mismo giro en su fútbol que el desaparecido Antonio Puerta: retrasar su posición para convertirse en el mejor en su puesto. Su arrancada pasado ya el 40, desde campo propio, apoyándose en Xavi y cogiendo una velocidad endiablada para que el mejor organizador que nunca vistió la camiseta roja rompiera a la defensa con un pase que dejó a Jordi Alba solo ante Buffon. Le batió con clase para dejar la final prácticamente finiquitada. Un gol de época para una selección de leyenda.

Prandelli quitó a Cassano por Di Natale en el descanso y dio entrada poco después a Motta para intentar equilibrar la batalla en el centro del campo. Pero la lesión de éste (apenas tres minutos en el campo) fulminó a Italia, tanto moral como futbolísticamente. España siguió a lo suyo dando cero opciones a un rival que, justo antes, había tenido una clarísima ocasión con gran parada de Casillas a Di Natale y había visto cómo el colegiado portugués les perdonaba un penalti de libro por manos de Bonucci.

Tocando y tocando, España lo controló todo. Había enamorado con un primer tiempo de fábula y en el segundo no iba a dejar escapar el premio. Del Bosque, un tipo listo y con la suerte siempre de frente, metió a Fernando Torres, su delantero. Y el delantero que abrió esta época de gloria hace cuatro años en Viena. Marcó el tercero y le dio el cuarto a Mata, el último al que premió el seleccionador. 

Con el tiempo, sólo con el tiempo, lo que ha hecho la selección adquirirá su valor real. Este ciclo de película terminará, puede que todavía se alargue pero un día terminará, y puede que entonces nos sentemos ante el televisor echando en falta algo de lo que ahora nos sobra. Disfrutemos pues, que falta hace. Sí que se cumplió ese latiguillo de no hay dos sin tres. Y qué demonios, ¡¡que España es la mejor!!

Ficha técnica:

4 - España: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Iniesta (Mata, m.86), Silva (Pedro, m.59) y Cesc (Torres, m.75).

0 - Italia: Buffon; Abate, Barzagli, Bonucci, Chiellini (Balzaretti, m.21); Marchisio, Pirlo, De Rossi, Montolivo (Motta, m.56); Cassano (Di Natale, m.46) y Balotelli.

Goles: 1-0, m.14: Silva. 2-0, m.41: Jordi Alba. 3-0, m.84: Fernando Torres. 4-0, m.88: Mata.

Árbitro: Pedro Proenca (POR). Amonestó a Piqué (25) por España; y a Barzagli por Italia (44).

Incidencias: final de la Eurocopa 2012 disputada en el estadio Olímpico de Kiev, lleno, ante la presencia de 64.000 espectadores. En el palco de honor estuvo presente el Príncipe de Asturias Felipe de Borbón, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el presidente de la UEFA Michel Platini y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Angel María Villar entre otras personalidades.

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