Estalla la 'Dinhomanía'

  • "Quería jugar en el Milan, han pasado muchas cosas y por fin estoy aquí", aseguró el jugador brasileño al llegar a Italia

Una típica situación de todos ganan se vivió ayer con el desembarco de Ronaldinho en el Milan, que hizo feliz a la hinchada rossonera pero también llenó de satisfacción al Barcelona.

Unos 4.000 fanáticos rodearon las instalaciones de Milanello, el centro de entrenamientos del Milan, para ver a su nueva estrella que ya dejó su primer mensaje: "Espero divertir a la gente".

Apenas pasado el mediodía el astro llegó al aeropuerto de Malpensa de Milán, donde fue recibido por un numeroso grupo de simpatizantes. Pero el verdadero caos se vivió a la llegada a la sede deportiva del club, a 50 kilómetros al norte de la ciudad, donde dos coches de Policía escoltaron al vehículo del jugador entre la multitud congregada en el exterior .

Incluso el primer ministro italiano y propietario del Milan, Silvio Berlusconi, viajó desde Roma para darle la bienvenida a Ronaldinho. Ya en el lugar, el jugador saludó a los enfervorizados asistentes desde lejos y atendió luego al Milan Channel, canal oficial del equipo italiano, donde habló de su nueva etapa profesional tras cinco años en el Barcelona. "Quería jugar en el Milan. Pasaron muchas cosas y al fin soy rossonero. Tras mucho tiempo, aquí estoy", dijo el brasileño.

Kaká, Alexandre Pato, Nelson Dida, Emerson y Digao recibirán en portugués a la estrella, que quiso repartir elogios para todo el mundo y afirmó que le da "mucho placer encontrar a tantos brasileños, pero también a tantos campeones que visten la camiseta del Milan. Estoy feliz por todo".

El brasileño se unirá pronto a la selección brasileña que participará de los Juegos Olímpicos de Pekín. "Lo dejaremos ir a los Juegos", aseguró Adriano Galliani.

Para Carlo Ancelotti, técnico del Milan, la presencia en Pekín del astro "será una oportunidad para que encuentre la condición física así cuando regrese estará listo y habrá tiempo para insertarlo en el mecanismo del grupo".

La expectativa que generó el fichaje de la sonrisa más famosa del mundo del fútbol fue considerable. En una hora se vendieron unos 3.000 abonos para ver al equipo la próxima campaña.

El Barcelona y el Milan alcanzaron un "principio de acuerdo" para el traspaso de Ronaldinho al club italiano, que pagará 21 millones de euros más otro cuatro variables.

Tras la operación, el secretario técnico barcelonista, Txiki Begiristain, aseguró que el Barça ya cuenta con "suficientes cracks" en la plantilla para afrontar la temporada y que no cree que la palabra crack guste demasiado a la afición cul, queé quiere trabajo y buena actitud, "y eso es lo que va a ver".

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