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Fiabilidad, la clave del despegue

  • El Betis sería cuarto desde la llegada de Paco Chaparro · Un once reconocible y un estilo definido, bases del cambio

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La llegada de Paco Chaparro supuso un giro radical a la trayectoria del Betis, como también lo fue la de Luis Fernández la temporada pasada. Precisamente, el trianero ha tenido que luchar contra el estigma del francés, al que el equipo se le vino abajo después de un mes frenético. Y, de momento, Chaparro ha encontrado la palabra mágica de su libreta, que no es otra que la fiabilidad, convirtiendo al Betis en un equipo definido pese a sus carencias.

El trianero ha lanzado un mensaje cargado de coherencia desde el primer momento, cuando señaló que su primer objetivo era sacar al Betis de la zona baja y luego que el equipo comenzara a realizar algunos partidos con buen fútbol. Y ambas cosas se están produciendo. Ante el Espanyol, Madrid o Murcia, el Betis exhibió un fútbol que hacía tiempo que no veían sus aficionados y, además, acompañado de resultados.

Si se atiende a los partidos en los que Chaparro ha dirigido al Betis, que ya representan casi un tercio del campeonato, el equipo bético sería el cuarto clasificado, sólo superado por Madrid, Barcelona y Sevilla. El conjunto verdiblanco ha sumado seis triunfos, tres empates y tres derrotas con el trianero, lo que suponen 21 puntos sobre 36 posibles, con el doble de triunfos que de derrotas, algo impensable hace tan sólo unos meses. Precisamente, éste ha sido uno de los factores decisivos de la mejoría bética, pues Chaparro ha convertido a su equipo en fiable.

Pero el cambio experimentado por el Betis no es fruto de la casualidad. El técnico era conocedor de las deficiencias del equipo, algo que ha tratado de mejorar en cada entrenamiento. La coordinación a la hora de presionar, la realización de faltas tácticas o el aprovechamiento de los extremos, desde donde se generan la mayor parte de las ocasiones de gol. Además, Chaparro comienza a tener un once definido, una cuestión que no sólo ha ocurrido en el Betis en tiempos de bonanza y que mide la fiabilidad alcanzada.

Cuatro años llevaba el Betis sin repetir equipo durante tres jornadas seguidas. Entonces, Víctor Fernández alineó a Prats, Varela, Lembo, Juanito, Mingo, Joaquín, Ito, Benjamín, Denilson, Fernando y Alfonso para obtener tres victorias, 1-0 al Celta, 1-2 en El Sardinero y 2-1 al Zaragoza, lo que sirvió para no pasar apuros en la recta final del campeonato. Algo similar ocurre en esta ocasión y parece que incluso Chaparro repetirá once por cuarta semana seguida, al no sufrir bajas para Santander.

A todo esto hay que sumar que el técnico ha logrado incorporar jugadores a la causa bética, incluso algunos que parecían sin remedio. Así, Arzu vuelve a exhibir su mejor nivel, el mismo que consiguió en la primera temporada con Lorenzo Serra; Rivera se parece al jugador de sus primeros meses en Heliópolis, e incluso Mark González se está apuntando a la dinámica positiva. A éstos se añaden Pavone o Edu, que han confirmado el rendimiento que ya venían mostrando con Héctor Cúper, aunque ahora la dinámica sea más favorable y eso sirva para que aumenten su aportación.

La propia afición verdiblanca ha acabado por entregarse al técnico y el domingo coreó su nombre. "Tantas vueltas y al final la solución estaba en casa", comentó Lopera tras el partido, otro que se suma al carro de los que apuestan por Chaparro, el técnico que ha cambiado la imagen del Betis en sólo tres meses. Doce partidos en el banquillo verdiblanco le han bastado para imponer su sello al equipo partiendo de la fiabilidad. Un concepto olvidado en Heliópolis, pero básico para no sufrir hasta el final.

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