Tenía que ser Gameiro (2-0)

  • El Sevilla gana el cuarto derbi del curso tras dominar todo el partido y apenas ser exigido atrás por el Betis.

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Por tener los deberes hechos o por jugar fuera, el Betis fue un rival cualquiera para el Sevilla a pesar de los abundantes empujones y las constantes protestas. Victoria sevillista,  tercera de cuatro citas, sin recibir un solo gol. Dos-cero, con el infalible Gameiro y un golazo de Coke ante un Betis sin ocasiones.

Tuvo que esperar muchísimo el Sevilla,  tanto que el derbi sevillano parecía camino del 0-0 hasta que N'Zonzi hizo de Konoplyanka, ya ausente, con una cabalgada oportunísima por la izquierda y un gran centro que encontró a Gameiro en el sitio justo.  67 de partido y el Betis, ya tocado, no levantó cabeza. De hecho, su primer tiro no llegó hasta el 54, cuando Cejudo entró y dio más profundidad que Musonda, y la gran ocasión bética fue ya con 2-0 y poco por delante.

Emery,  a pesar de la semifinal europea, puso a los que la gente quería ver, con Banega y Gameiro a la cabeza y con Reyes, especialista en derbis, y Konoplyanka en las bandas. Enfrente, Merino había dejado fuera a Molinero y aun así prescindió de Varela poniendo a Montoya por la izquierda y al central Bruno por la  derecha.  Joaquín repetía por el centro y Musonda ocupaba la banda derecha, su sitio natural.

Entre empujones, simulaciones y protestas, el derbi sevillano avanzaba con escasísimo fútbol y casi siempre con Gameiro como artífice. El Betis empezó con ganas pero enseguida reculó y el balón era casi exclusivo del Sevilla, aunque con muy pocas opciones claras. Quizás suficientes para adelantarse si Konoplyanka hubiera hecho lo fácil a la media hora, pues teniendo a Mariano para empujarla ni tiró ni centró después de que Pezzella y Gameiro se fueran al suelo dejando el camino libre al ucraniano.

Antes, una combinación entre los dos bajitos del Sevilla permitió a Gameiro levantar la cabeza y ver solo a Mariano, pero el remate del lateral fue francamente deficiente. Un mal control de Reyes con todo a favor y un remate flojo y colocado a Konoplyanka en el córner siguiente fue lo que el Sevilla añadió para intentar desnivelar el derbi. Enfrente, eso sí,  buenas intenciones pero ni un solo acercamiento con peligro de verdad antes del descanso.

La referida salida de Cejudo,  en realidad, espoleó al Sevilla. Dos ocasiones béticas con el cordobés y se acabó,  y el Sevilla siguió a lo suyo hasta que encontró el premio de Gameiro, quien había reclamado un posible penalti de Westermann minutos antes. La entrada de Ricky tampoco permitió al Betis llegar mejor y tras un gol bien anulado a Krychowiak llegó el zapatazo de Coke que puso boca abajo al Pizjuán.

Triunfo nítido de un Sevilla que, a diferencia del Betis,  todavía tiene cosas por delante y aunque un derbi es un derbi el Betis tenía los deberes hechos y, se quiera o no, pesó tanto como la superioridad sevillista.

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