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Ganar hasta en la otra Liga

  • Obligado Después de un solo punto en las diez últimas jornadas, el Betis necesita una victoria de prestigio ante el Valencia Calma Con el respaldo del club, Mel ha pasado su semana más tranquila.

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Una semana más, y ya se empiezan a acumular demasiadas, el Betis ha vivido unas jornadas atípicas en las que se habló de casi todo menos de fútbol. Si comenzó con la ratificación de Pepe Mel hasta el final de la temporada realizada por el presidente -que en discursos anteriores no garantizaba su continuidad para el siguiente encuentro-, la situación alcanzó el grado de esperpento con la polémica surgida en torno a Nelson, que incluso motivó que el club le pidiera explicaciones por esa supuesta filtración a su ex equipo. Episodios que no se conocen en otros lugares persiguen a este Betis donde casi nadie conoce el idioma del fútbol y oscurecen el panorama de un equipo que necesita que se hable exclusivamente de la pelota. Tras conseguir un solo punto de los últimos 30, el cuadro verdiblanco necesita, para no llegar al final de año con síntomas depresivos, una victoria de prestigio ante un Valencia que encabeza esa otra Liga que se disputa lejos de Barcelona y Real Madrid.

Pero quien sí ha respirado con algo más de tranquilidad, al menos en cuanto a su continuidad, ha sido Pepe Mel. El técnico, tras las palabras de Miguel Guillén, ha visto cómo de repente se dejaba de cuestionar su futuro e incluso ya nadie se atrevería a anunciar que una derrota con el Valencia pondría en jaque su continuidad en el Betis. Esto ha permitido que el madrileño se dedique exclusivamente a preparar el encuentro ante el conjunto ché, sin atender otras extrañas peticiones llegadas desde las entrañas de la entidad.

Esto provocará que Mel deje en el olvido experimentos como el del primer tiempo ante Osasuna, donde colocó un once eminentemente defensivo, con cinco zagueros, para recuperar el estilo del comienzo de temporada. Únicamente la ausencia por lesión de Salva Sevilla le crea dudas al técnico, toda vez que el doble pivote formado por Cañas e Iriney no acaba de alcanzar el grado de coordinación defensa-ataque necesario. Pese a todo, parece que Mel apostará por esta pareja, dejando a Beñat, que recuperará un sitio en el once, con mayor libertad para enlazar con los puntas. Y es que el Betis recuperará el dibujo con tres delanteros, por más que Rubén Castro, quien rompió ante Osasuna su mala racha con el gol, y Jonathan Pereira caigan a las bandas. Ambos se sienten más cómodos aprovechando los espacios que se generan en torno a Santa Cruz, quien necesita aumentar su capacidad goleadora pero que también se siente cómodo como asistente. En la portería no existe debate, como ya dejó claro Mel hace días, cuando anunció que Fabricio sería el portero de la Copa, como ya lo fuera Casto el pasado año.

El cuadro que dirige Unai Emery no ofrecerá facilidades y sus números como visitante incluso superan al Barcelona de Guardiola. Cuatro victorias, un empate y una sola derrota, la sufrida ante el Sevilla en Nervión, refleja la estadística del cuadro valencianista, que, además, sólo ha recibido tres goles lejos de la capital del Turia. El mensaje en el vestuario ché ha sido claro desde el mismo martes por la noche, cuando la derrota ante el Chelsea lo dejó sin opciones en la Liga de Campeones, señalando la importancia de mantener la imagen de solidez que sí ofrecen en España. Además, la derrota dolió especialmente por la forma en que se produjo, con un Chelsea utilizando el arma del contragolpe que tanto gusta a Emery como visitante. Incluso ayer el presidente y el director deportivo acudieron al entrenamiento para mostrar su apoyo a la plantilla.

Emery, por su parte, realizará las rotaciones que tan habitualmente emplea cuando se le acumulan las competiciones, pero que, además, en esta ocasión le llegan obligadas por las sanciones de Rami y Jordi Alba en la defensa, quienes, presumiblemente, serán suplidos por Dealbert y Mathieu, que retrasará su posición para que Piatti tenga otra oportunidad para reivindicarse. Sin Canales y con Banega recién recuperado, el juego valencianista pasa por los pies de Tino Costa, aunque todo apunta a que Emery preferirá un equipo replegado que intente aprovechar la velocidad de sus hombres de ataque para sorprender a la zaga bética, precisamente uno de los puntos débiles de los locales.

Las dos últimas visitas del Valencia a Heliópolis se saldaron con triunfo ché, aunque sus números no alcanzan esa contundencia que sí exhiben cuando recibe al Betis en Mestalla, donde ya prácticamente queda para las memorias privilegiadas la última victoria verdiblanca en la década de los ochenta. Al cuadro verdiblanco no le vale otra cosa que ganar, como ya se encargó de recordar ayer Mel, y desde que Pérez Lasa, que siempre levanta suspicacia, decrete el comienzo del encuentro, el Betis tratará de asumir ese rol protagonista en el que únicamente se siente cómodo.

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