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Gaviria, ungido por el póquer

  • El esprínter colombiano sumó su cuarto triunfo en una etapa en la que los favoritos reservaron

El colombiano Fernando Gaviria celebra la victoria tras cruzar primero la línea de meta de Tortona. El colombiano Fernando Gaviria celebra la victoria tras cruzar primero la línea de meta de Tortona.

El colombiano Fernando Gaviria celebra la victoria tras cruzar primero la línea de meta de Tortona. / alessandro di meo / efe

El colombiano Fernando Gaviria (Quick Step) suma y sigue. Ya van cuatro victorias para el velocista antioqueño, imbatible en la recta de meta de la decimotercera etapa, entre Reggio Emilia y Tortona, de 162 kilómetros, una jornada plana en la que Tom Dumoulin (Sunweb) no sufrió para mantener el liderato.

Gaviria es el rey de la volata en el Giro. A sus 22 años ha irrumpido como un huracán en su debut en una prueba de tres semanas. Fue una cuarta victoria espectacular en una jornada en la que no apareció el alemán André Greipel (Lotto Soudal), quien se estrenó en la primera etapa y luego entró en el camino oscuro de chocar una y otra vez contra el muro del barbudo Gaviria.

Los favoritos a lo suyo, que es esperar sin incidentes su momento, que llega hoy con el ascenso a Oropa, tercera llegada en alto del Giro. Dumoulin defenderá el liderato con su cómoda ventaja de 2.23 sobre Nairo Quintana, 2.38 sobre Mollema, 2.40 sobre Pinot y 2.47 sobre Nibali.

Fue la de ayer una etapa de transición que se animó con una fuga inicial que estuvo siempre en el punto de mira del Quick Step y demás equipos con esprínters. La aventura se acabó a 15 kilómetros de meta.

A partir de ese momento apareció el viento lateral y de cara con virulencia, rompiendo el pelotón por instantes, pero los favoritos de la general estuvieron atentos en cabeza, donde sus equipos trabajaron para evitar sorpresas desagradables.

Con la carrera controlada, los hombres de la general se quedaron en la zona de seguridad y aparecieron los habituales nervios de la llegada. El Bora austriaco Lukas Polstberger arrancó como de costumbre, para que ganara él o para Bennett, lo mismo que el Lotto lo hizo para Greipel.

Pero en medio de la locura de esos últimos kilómetros, con el paquete a toda máquina, el argentino Richeze lanzaba a Gaviria, quien quedó un tanto encerrado de inicio. Le abrió hueco por la parte derecha de la calzada y, como un verdadero obús, el ciclista de La Ceja (Antioquía) se fue a abrazar su póquer de victorias en el Giro del Centenario.

Lo esperaba seguidamente el podio en la ciudad de las siete colinas, para algunos la Pequeña Roma. Champán y cuarta fiesta para el emperador del sprint.

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