2004: Grecia sube al Olimpo en Da Luz

  • 'Maracanazo' en Lisboa. La modesta selección helena acabó con las esperanzas de Portugal cuando todo el país vecino preparaba la celebración.

NI Alemania, ni Holanda, ni la anfitriona Portugal, ni Francia. Ni tampoco, evidentemente, España. La Eurocopa de 2004 deparó una de las mayores sorpresas de la historia de la competición: el triunfo de Grecia. Fue una sorpresa sólo equiparable a la victoria de Dinamarca en el 92, incluso mayor por el pobre historial de la selección helena, y que los griegos empezaron a cimentar desde el primer partido, cuando se impusieron a los superfavoritos portugeses tal como harían después en la final. De la mano del alemán Otto Rehhagel, Grecia alcanzó el campeonato con un fútbol escasamente vistoso pero de una efectividad absoluta: tras pasar la criba del grupo, tres victorias por 1-0 la situaron en lo más alto del fútbol continental, un poco lo que España haría seis años después en el Mundial de Alemania aunque con un fútbol a años luz del que los hombres de Del Bosque desplegaron en los estadios sudafricanos.

El triunfo griego significó el del fútbol modesto ante los grandes transatlánticos europeos, entre los que ninguno faltó a la cita portuguesa. Algunos de ellos se quedaron a las primeras de cambio, caso de España, Alemania e Italia y sólo Holanda, además de Portugal, logró alcanzar unas semifinales en la que también estuvieron Grecia y la República Checa. Tras un mes de competición, en la final se repitió el partido inaugural y, de nuevo, el triunfo fue para los helenos. En ese primer partido, Grecia se había impuesto por 1-2, y ello porque Cristiano hizo el único tanto local en el descuento, y en la final un solitario gol de Angelos Charisteas culminó la hazaña de unos futbolistas semidesconocidos que encontraron en los campos portugueses su Olimpo particular.

Grecia alcanzó la gloria y Portugal, con todo el país engalanado con banderas rojiverdes y un ambiente generalizado de euforia patriótica, vivió al final un infierno. En cuanto a España, su participación estuvo presidida por el mismo tono gris que la acompañó durante los dos años de Iñaki Sáez como seleccionador. Aunque inició el torneo con una victoria sobre Rusia en la cercana Faro (1-0, gol del recientemente retirado Valerón), el triunfo de los griegos sobre Portugal abrió de forma peligrosa el grupo y su empate ante la propia Grecia, que igualó por medio de su talismán Charisteas el tanto de Morientes, la llevó a jugársela a una carta ante los anfitriones. Mal negocio, desde luego, pues, aunque el empate bastaba, Portugal jugaba en casa y la empresa estaba llena de dificultades.

Y, claro, la cosa no salió bien. España jugó de forma conservadora a pesar de la presencia de hasta cuatro futbolistas de ataque (Joaquín, Vicente, Fernando Torres y Raúl) a los que luego se añadió Morientes, pero no encontró la forma de inquietar seriamente a Ricardo, salvo en un par de jugadas aisladas, y un gol de Nuno Gomes en la segunda parte acabó dándole el triunfo y la clasificación a los lusos mientras España se despedía del torneo. Una España en la que hubo cosas extrañas como, por ejemplo, que Xavi, ya con casi 20 partidos internacionales a sus espaldas, no disputara un solo minuto. Una España, en fin, en la que se cerró un nuevo ciclo: Iñaki Sáez regresó a la sub 21, su hábitat natural en la Federación, aunque ya no consiguió más éxitos, mientras que en el horizonte asomaba Luis Aragonés, el hombre con el que todo cambió.

La tragedia no fue griega, sino portuguesa

Un gol de Charisteas, que ya había anotado en el 1-1 ante España, a la postre decisivo para la clasificación del grupo, y en el 1-0 a Francia de cuartos, hizo posible una especie de maracanazo a la portuguesa ante una afición que soñaba con el primer gran título de Portugal y que asistió incrédula a la lección de impotencia de su selección, con la generación de oro de los Figo, Deco, Rui Costa, Carvalho y un joven Cristiano, ante el entramado defensivo griego dispuesto por Otto Rehhagel.

La lista de España

Porteros: Aranzubia (Athletic Club), Casillas (Real Madrid) y Cañizares (Valencia).

Defensas: Puyol (Barcelona), Juanito (Betis), Capdevila y César (Deportivo), Raúl Bravo (Leeds United-Real Madrid), Iván Helguera (Real Madrid) y Marchena (Valencia).

Centrocampistas: Gabri y Xavi (Barcelona), Valerón (Deportivo), Xabi Alonso (Real Sociedad), Albelda, Baraja y Vicente (Valencia).

Delanteros: Etxeberria (Athletic de Bilbao), Fernando Torres (Atlético de Madrid), Joaquín (Betis), Luque (Deportivo), Morientes (Mónaco) y Raúl (Real Madrid).

Raúl Bravo, el 'invento' de Iñaki Sáez

Era uno de los principales representantes de los pavones, el nombre que se sacó de la manga Florentino Pérez para denominar a los canteranos del Real Madrid que compartían el vestuario con los llamados galácticos. El Madrid, dijo el presidente blanco, debía estar compuesto de "Zidanes y Pavones", y uno de ellos fue Raúl Bravo (Palma de Gandía, Valencia, 1981), un futbolista que apenas fue titular en el equipo madridista la temporada 2003-2004, la de Queiroz, y como central, y en el que Iñaki Sáez confió, como lateral izquierdo, desde el partido de su debut, primero en buena parte de la clasificación y luego en Portugal, donde jugó completos los tres partidos. Raúl Bravo cubrió una posición que, entre el adiós de Sergi y la tardía consolidación de Capdevila, no tuvo un dueño concreto. Por ella pasaron Juanfran, el jugador del Levante que acaba de cumplir 40 años, Puyol cambiado de banda, Romero y el hispanoargentino Pernía, además del propio Bravo, cuyas prestaciones no desentonaron en un equipo que, eso sí, no atravesaba sus mejores días. Tras la Eurocopa Sáez se fue y Raúl Bravo no volvió a ser internacional a pesar de que seguiría otros tres años en el Madrid, si bien su papel iría menguando, y después de dejar el Bernabéu se convirtió en un trotamundos con estaciones en las Ligas belga y griega y conjuntos como el Numancia, el Rayo y el Córdoba, para apurar sus últimos años en el modesto Veria de la Superliga helena.

Ficha técnica:

Portugal: Ricardo; Miguel (Paulo Ferreira, 43'), Jorge Andrade, Ricardo Carvalho, Nuno Valente; Costinha (Rui Costa, 60'); Figo, Maniche, Deco, Cristiano Ronaldo; Pauleta (Nuno Gomes, 74'). Grecia: Nikopolidis; Seitaridis, Dellas, Kapsis, Fyssas; Zagorakis, Bassinas, Katsouranis, Giannakopoulos (Venetidis, 76'); Vryzas (Papadopoulos, 81') y Charisteas.

Árbitro: Markus Merkt (alemán). Amonestó a Costinha, Nuno Valente, Bassinas, Seitaridis, Fyssas y Papadopoulos.

Goles:0-1 (57') Charisteas.

Incidencias: Final de la XII Eurocopa disputada el 4 de julio de 2004 en el estadio Da Luz de Lisboa ante 62.865 espectadores.

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