Hechos y no palabras es el deseo

  • Quintana confía en "el equipo hable en el campo" además de pedir perdón

Óscar Quntana, junto a su ayudante Javier Carrasco, durante un entrenamiento en San Pablo. Óscar Quntana, junto a su ayudante Javier Carrasco, durante un entrenamiento en San Pablo.

Óscar Quntana, junto a su ayudante Javier Carrasco, durante un entrenamiento en San Pablo. / toni albir / efe

Un clavo saca otro clavo y para dejar a un lado, que no olvidar, la histórica derrota (121-56) frente al Barcelona del miércoles (la mayor paliza en la era ACB) el Betis Energía Plus tiene que ganar al Burgos para engancharse de nuevo a la pelea por la salvación. Las opciones de permanencia del conjunto de Óscar Quintana pasan por el choque de mañana en san Pablo (12:30), pero el margen de tiempo y confianza se agota. Ahora, sin encontrar aún explicación a lo que ocurrió en el Palau Blaugrana, su equipo deberá "hablar en el campo" de una vez para demostrar si de verdad está comprometido con la causa o si las excusas pedidas en redes sociales son palabras que se lleva el viento.

"Aparte de enmendar el bochorno que hicimos pasar a la afición, tenemos ganas de revancha. Está bien pedir perdón, es algo que había que hacer tras los perpetrado en el Palau, pero hay que demostrarlo y hablar en el campo", esgrimió el técnico bético sobre cómo afronta su equipo un partido que es vital para sus objetivos y, seguramente, para su continuidad, en entredicho tras el último varapalo liguero. Vida o muerte. Vencer o decir adiós. "Es difícil pasar de nivel que dimos en el Palau al que debemos ofrecer para jugar como debemos ante Burgos. Fácil no va a ser, pero podemos hacerlo como demostramos ante el Unicaja y el Fuenlabrada. Somos conscientes, además, de que debemos dar un plus para conectar a la afición. El jueves todavía estábamos todos aún con el shock, pero hay que levantarse. He visto el partido repetido y las sensaciones son iguales o peores que en directo", argumentó.

Sin embargo, el rival de mañana tiene mucho que decir. El Burgos llega a la capital andaluza tras encadenar tres victorias consecutivas y consciente de que un triunfo ante el Betis significaría su permanencia virtual. "No es un partido para creer de nuevo en la salvación o sepultar nuestras opciones. Es un partido para ganar y ver las cosas menos negras", explicó el cántabro, que destacó de su oponente "el descaro y confianza con la que juega" además de señalar a nombres propios importantes: "Para ellos es clave la fortaleza de Deon Thompson por dentro y dos jugadores que se reparten junto al pívot el peso anotador por fuera como Jenkins y Fisher. Sin Gailius, otros jugadores peligrosos como Álex López y Edu Martínez tienen más minutos y así compensan el tiro exterior que perdieron con la llegada de Cancar".

Quintana, al que "no" se le pasó por la cabeza dimitir y negó que forzase su expulsión, aún no encuentra explicación a la derrota ante el Barça: "Fue como si nos dispararan con un rayo paralizante. Nos sacaron el alma. Algo inexplicable", argumentó el entrenador, consciente de los problemas del Betis: "No somos un equipo diseñado para defender, pero es que cuando mejor estamos atrás atacamos con más efectividad".

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