Eurocopa de leyenda (16)

1988: Holanda tiene por fin su premio

  • Esta vez sí. Los tulipanes se sobreponen a su derrota inicial ante Rusia y logran el título con Michels en el banquillo y Van Basten de gran estrella.

SI suele decirse que el fútbol acaba dándote lo que te quita, lo cual no siempre es cierto pero es un aserto al que agarrarse en los momentos difíciles, lo que ocurrió en la Eurocopa disputada en Alemania en 1988 no fue más que un justo premio para una selección que durante décadas fue muy menor pero que años antes, en los 70, había rozado dos veces la gloria de ganar un Campeonato del Mundo. En 1974 fue la anfitriona Alemania la que le cerró el camino en la final de un torneo que había dominado a sus anchas; en 1978, menos deslumbrante ya pero con un buen puñado de grandes jugadores, el poste se interpuso en el remate de Rensenbrink en el último minuto de la final ante Argentina, que en la prórroga impondría su ley. Dos mazazos para la llamada Naranja Mecánica de los que tardó algunos años en resarcirse, hasta el punto de que no se clasificó para ningún gran torneo entre 1980 y 1988.

Pero esta vez fue distinto. Con Rinus Michels en el banquillo, el mismo Michels que había contribuido a cambiar el fútbol desde el Ajax y la selección orange, los tres holandeses de oro del gran Milan -Van Basten, Gullit y Rijkaard- y la base del PSV campeón de Europa -los hermanos Koeman, Van Breukelen, Vanenburg, Van Aerle-, Holanda fue de menos a más y acabó conquistando brillantemente el campeonato.

Entre los campeones también figuraba un eslabón que unía al gran Ajax de los 70 con esta selección triunfadora. Arnold Muhren, hermano del que fue bético Gerrie Muhren, había compartido éxitos con los Cruyff, Keizer, Neeskens, Krol y demás astros del equipo de Amsterdam en los primeros 70 y ahora, ya con 37 años a sus espaldas y tras un fructífero paso por el fútbol inglés, aportó equilibrio en el centro del campo a un equipo que contó con un Van Basten -tres goles a Inglaterra, uno a Alemania en la semifinal y el maravilloso tanto en la final, precisamente a pase de Muhren- verdaderamente intratable.

Claro que el camino holandés no fue fácil y de hecho, tras perder el primer partido del grupo ante la Unión Soviética, Holanda logró el pase a las semifinales in extremis gracias a un tanto del espigado delantero Wim Kieft a Irlanda, que alcanzó una buena nota en esta su primera presencia en una fase final. El siguiente obstáculo era Alemania, subcampeona del mundo dos años antes y que ganaría el Mundial posterior, con un elenco -Klinsmann, Völler, Matthaus, Brehme, Kohler, el veterano Littbarski- verdaderamente temible. Pero Ronald Koeman y Van Basten le dieron la vuelta al tanteador que había abierto Matthaus y, de paso, ante el mismo rival y también en terreno alemán, se tomaban la revancha de lo del 74. Luego, en la final, todo fue algo más fácil y Holanda lograba por fin un gran título.

¿Y España? Pues mal, un dechado de impotencia a pesar de que en el primer partido había acabado una vez más, e iban tres seguidas, con las ilusiones danesas. Pero dio lo mismo. El equipo que Miguel Muñoz había lógicamente ahormado con la base del Real Madrid, que llevaba tres Ligas seguidas -ocho futbolistas en la convocatoria, seis de ellos titulares-, tuvo poco que hacer ante Italia y menos aún ante ese martillo pilón que seguía siendo Alemania. Con su peor clasificación desde que llegara en el 82, Muñoz enfiló la despedida y con él salieron de la selección Camacho, con 33 años; Gordillo y Víctor Muñoz, con apenas 31; o El Soso Gallego, con 29. Gente no demasiado veterana, pero que se quedó fuera del relevo generacional que quiso imponer el nuevo seleccionador, Luis Suárez, ante el desafío mundialista de Italia 90.

La furia española se va con Camacho

El fútbol español ha seguido dando jugadores de perfil combativo, de esos que nunca parecen rendirse por muy adversas que sean las circunstancias: Carles Puyol y Sergio Ramos, antes Gordillo, Bakero, Luis Enrique o el propio Raúl, pero podría decirse que la retirada de José Antonio Camacho (Cieza, Murcia, 1955) significó en cierta manera el fin de una larga etapa, prácticamente desde que la selección echó a andar, en la que la llamada furia iba intrínsecamente unida al fútbol de España.

Desde aquellos Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, años de la mítica frase "Sabino, a mí el pelotón que los arrollo" o del grito de ánimo "Be-laus-te-gui-goi-tia-pa-ga-za-ur-tun-dua" (el nombre de dos internacionales), fueron muchos los jugadores con un encomiable espíritu de lucha.

Los ya muy antiguos Patricio Arabolaza, Ciriaco, Quincoces o Lángara; años después Telmo Zarra, el racial Puchades, Marcelino Campanal; a partir de los 60, Paco Gallego, Pirri, Sanchís padre, Benito, Tarzán Migueli... Así hasta llegar a Camacho, toda una vida en el Real Madrid, pura furia en el campo y en el vestuario. Debutante con España en 1975, con apenas 19 años, ante Escocia en Valencia, Camacho se retiró del equipo nacional, con 33 recién cumplidos, en la derrota ante los anfitriones en la Eurocopa alemana. En el camino, 81 partidos que pudieron ser bastantes más si no hubiera mediado una gravísima lesión que lo dejó casi dos años fuera de la selección.

Van Basten consigue un gol para la historia

La final del 88 pasó a la historia como la del golazo de Marco van Basten a Rinat Dassaev. Con 1-0 en el marcador tras el tanto de Gullit, el ariete holandés enganchó una volea de fábula tras un centro al segundo palo y acabó con las ilusiones de la selección soviética de reverdecer los laureles de los  60. Holanda culminaba una gran temporada tras el triunfo en la Copa de Europa del PSV Eindhoven mientras la URSS, que había ganado el partido entre ambas selecciones en la primera fase, se rindió a la magia de los tulipanes del Milan.

La lista de españa

Porteros: Zubizarreta (Barcelona) y Buyo (Real Madrid).

Defensas: Andrinua (Athletic de Bilbao), Tomás (Atlético de Madrid), Diego (Betis), Soler (Espanyol), Camacho y Sanchís (Real Madrid).

Centrocampistas: Eusebio (Atlético de Madrid), Calderé y Víctor (Barcelona), Gallego, Gordillo, Martín Vázquez y Míchel (Real Madrid) y Beguiristain (Real Sociedad).

Delanteros: Julio Salinas (Atlético de Madrid), Butragueño (Real Madrid), Bakero (Real Sociedad) y Eloy (Sporting de Gijón).

La Final

Unión Soviética: Dassaev; Demianenko, Khidiyatulin, Rats; Mijailichenko, Litovchenko; Zavarov, Aleinikov, Gotsmanov (Baltacha, 68'); Belanov y Protasov (Passulko, 73').

Holanda: Van Breukelen; Van Aerle, Ronald Koeman, Van Tiggelen; Rijkaard, Wouters; Vanenburg, Arnold Muhren, Erwin Koeman; Gullit y Van Basten

Árbitro: Michel Vautrot (francés). Amonestó a Demianenko, Litovchenko Khidiyatulin, Wouters y Van Aerle.

Goles:1-0 (32') Gullit. 2-0 (54') Van Basten.

Incidencias: Final de la VIII Eurocopa disputada el 25 de junio de 1988 en el estadio Olímpico de Múnich ante más de 72.000 espectadores.

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