Grupo D

Italia donde empezó todo

  • La selección se quitó el estigma de perdedora en la Eurocopa de 2008 al imponerse en los penaltis.

La selección española ya conoce su próxima parada en la Eurocopa, de nombre Italia, la memoria del lugar donde empezó todo, donde comenzó a fraguarse un equipo de leyenda y a cuyo recuerdo acude ahora.

El equipo de Vicente del Bosque se condenó el martes a ese indeseado destino con su inesperada derrota 2-1 ante Croacia. Soñaba con un camino lleno de rosas hacia la final de París y ahora tiene un camino trufado de espinas.

Italia es su primera etapa en el viaje, uno de sus rivales en la Eurocopa de 2008. Ocurrió un 23 de junio, hace ya ocho años. Fue en cuartos de final -ahora es en octavos por el cambio de sistema de competición tras el aumento de selecciones- y significó el epitafio de una historia perdedora.

Entonces, España acudía al torneo como siempre, entre la desconfianza de unos hinchas que habían endurecido ya su corazón a fuerza de derrotas y la esperanza de un equipo deseoso de revertir su maléfico sino.

Por entonces, el ya difunto Luis Aragonés había armado un plantel que lo tenía todo menos los triunfos. Incluido el estilo. El veterano seleccionador había tenido una visión: cambiar las reglas más ortodoxas del fútbol y llenar el equipo de futbolistas bajitos para no dejarse el talento guardado en el banquillo. Las formas pasaban por las botas de Xavi y Andrés Iniesta, más adelante aparecía David Silva y la punta quedaba para dos puñales como David Villa y Fernando Torres. Atrás, el equipo se sostenía bajo el liderazgo de Carles Puyol y los reflejos de Casillas bajo el arco. Palabras mayores, pero necesitadas de una voz.

Faltaba un "algo", una circunstancia situada más allá del fútbol, y eso se lo dio su partido ante Italia. Finalizó la prórroga sin goles y el dramático choque se fue a la tanda de penaltis. ¿Aparecía la España perdedora, el reencuentro con su tradicional destino? ¿O cambiaría la historia para siempre? Ocurrió lo segundo.

En la fatídica tanda emergió un espectacular Casillas. Ahí comenzó también su leyenda. Paró dos penaltis y se impuso España por un global 4-2 para entrar en semifinales. El resto ya es historia: victoria 3-0 en semifinales a Rusia y triunfo 1-0 en la final ante Alemania con el célebre gol de Fernando Torres.

"Es mi mejor recuerdo con la selección. Incluso por encima del Mundial de Sudáfrica", reconocería años después el propio Casillas. A partir de ahí, España encadenaría el mejor ciclo de su historia con un Mundial y otra Eurocopa, ambos trofeos conquistados ya con Del Bosque como entrenador. Y el hincha se llenaría los pulmones de orgullo al contemplar la admiración que en todo el mundo causaba el juego del equipo de rojo.

"Luis plantó el futuro del fútbol español en el 2008", admitiría el actual seleccionador.

Ahora llega otra Italia. De aquella todavía permanecen Gianluigi Buffon, Giorgio Chiellini y Daniele de Rossi. En España siguen Casillas, Sergio Ramos, Cesc, Iniesta y David Silva. Variaron los futbolistas, pero los estilos siguen siendo parecidos.

"España no va a cambiar, el estilo funciona", aseguró Iniesta durante esta Eurocopa. "Tenemos la mejor defensa del mundo", aseguró De Rossi también durante el presente torneo.

El duelo del lunes en Saint-Denis será de alguna forma el regreso al pasado con un resultado que puede marcar el futuro de ambas selecciones, tan necesitadas de escalar peldaños. Uno de esos partidos que pueden marcar un antes y un después, sólo el tiempo lo dirá.

Tras la decepción del Mundial de Brasil, España necesita un partido que le permita encontrar motivos para creer. Y más si es uno como el de París, con esa carga tan simbólica que tendrá el duelo ante Italia. Todo un clásico del fútbol europeo, ahora más que eso.

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