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Jugando con fuego

  • Cautelas El Betis planteó el juego dándole mucho campo al Recreativo, que se erigiría en dominador del partido Riesgos Tras el descanso se fue a un pleito de ida y vuelta con algún descuido defensivo

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Pudo el Betis dar ayer un salto en la tabla de mucha consideración, pero al final estaba pidiendo la hora porque aunque el punto no era demasiado bote, sí era importante que el Recre no sumase dos más de los que ya tenía. Abrió el marcador Edu en la enésima internada de Caffa, pero la alegría sólo duró un minuto, el tiempo de cometer una falta innecesaria en el centro del campo para que Javi Guerrero rematase libre de marca para fusilar a Ricardo.

El Betis sigue jugando con fuego y lo que te rondaré... Se le va el tiempo de mercado abierto en una diaria disquisición entre cúpula y técnicos para un galgos o podencos, mientras la Liga avanza de forma inexorable y el Betis sufre y sufre. Ayer, un sufrimiento más. Como la tarde del Getafe y tantas y tantas tardes, el equipo bético parecía impotente ante un Recre mejor, sobre todo más rápido, como contando con una velocidad más que este Betis de aceite pesado y que se muestra incapaz de sorprender a nadie.

La primera parte se jugó literalmente en campo bético. Sin embargo, tuvo el equipo de Chaparro dos ocasiones muy claras de hacer gol, una de Capi y otra de Edu, ambas por arriba. También Camuñas y Javi Guerrero pudieron marcar, pero eso no es noticia, pues era el Recre quien llevaba las riendas del partido. No se sabe si por iniciativa y acierto o porque Chaparro había ordenado un repliegue para salir a la contra, pero ese repliegue no tenía efectividad porque el costado de Ilic era una autopista sin peaje para el rival.

Por ahí entraba y entraba el equipo onubense y al descanso son muy malas vibraciones que llegan a la grada. Para salir a la contra hay que contar con gente rápida y este Betis tarda un mundo para cualquier transición y eso que Caffa había encontrado en Edu Moya un colaborador eficacísimo para sus correrías. Hacía daño el argentino por ahí, igual que Aitor ante el blandito Ilic, una auténtica nulidad en el aspecto defensivo. Pero el peso lo había sostenido el Recre, de ahí que al intermedio cunda el pesimismo.

Y es que en el Betis no termina de orientarse un futbolista que debe ser clave para las maneras de este partido. Capi no termina de cogerle el aire al partido, Jesús Vázquez puede con él y luego pasa que el Capi del Recre, Javi Guerrero, sí que se muestra muy enchufado, con mucho dinamismo y bastante fútbol. He ahí la diferencia, el porqué el Recre ha dado mejores sensaciones que su rival en esta fase del partido.

Pero tras el descanso, el partido, que estaba siendo bastante táctico, se enloquece por momentos. Las cautelas desaparecen, todos sueltan amarras y surge el fútbol que más divierte, el de las idas y las venidas sin solución de continuidad. Y como resulta que Aitor ha aminorado su rendimiento y que Caffa sigue enseñándole la matrícula a Edu Moya, la superioridad del Betis se manifiesta de forma espléndida. Edu puede hacer gol en un remate intencionado a asistencia, cómo no, de Caffa y el gol que antes parecía imposible se ve venir.

Y llega de la única manera previsible, con centro de Caffa y testarazo de Edu al palo contrario. Lo más difícil se ha logrado, me imagino que pensaría el Betis, pero en esos pensamientos cogen desaplicada a su defensa y en un minuto se va la alegría a hacer muchas puñetas. Tras una falta innecesaria en el centro del campo, Javi Guerrero sobrevuela el nido bético para doblarle las manos a Ricardo de testarazo a quemarropa.

Estamos ante un volver a empezar que puede salir cara o cruz, San Antón o la Purísima Concepción. Se continúa en esa especie de correcalles en el que puede pasar de todo, el juego va de una orilla a otra sin pausas y en el meollo de esa locura de partido agarran a Pavone cuando se dispone a remachar un balón que había dejado suelto Sorrentino. Iturralde, que ha ido de extrañamente dialogante y permisivo toda la tarde, ignora el lance y el partido se revoluciona aún más.

En plena revolución goza Caffa de tres ocasiones de gol. Un libre, un cabezazo que saca Poli en la raya y un zurdazo raso que roza un poste, el partido vuelve a atascarse, Ricardo salva el mobiliario a testarazo de Gerard y un centro medido de Mark González lo cabecea tan picado Edu que el bote se va por encima del larguero. Todo se ha consumado, pero por Heliópolis revolotea el fantasma de una esaborición y hasta se agradece que Iturralde señale el final del partido cuando el Recreativo se dispone a bombear un libre sobre el área local.

Un punto más y un partido menos es como seguir jugando con fuego hasta el final. Ayer pudo dar un salto importante en la tabla, pero quien da lo que tiene no está obligado a más y nadie podrá dudar que el Betis dio lo que tiene, todo lo que tiene. Ocurre que es tan poco lo que tiene que ganar le cuesta un mundo y eso de que no sume uno de sus muchos rivales directos hasta se agradece.

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