Kubica no teme su pasado en Canadá

"No tengo que superar nada en absoluto. Todo el mundo sabe lo que ocurrió en 2007, pero esto no me influye para nada". Así de contundente se presentó Robert Kubica en el circuito donde hace un año pudo perder la vida. No hay temor. El piloto de 23 años disputará la carrera del domingo como si fuera cualquier otra. Al fin y al cabo, desde esa carrera siempre ha corrido "sin preocuparse por nada".

El accidente relegó a un segundo plano el segundo puesto que logró su compañero Nick Heidfeld, pero Kubica no perdió mucho tiempo en meditar sobre el estremecedor choque del año pasado. A 280 kilómetros por hora, el bólido del piloto de BMW se elevó, chocó contra un muro de cemento y rebotó a la pista como una pelota de tenis. Luego dio una vuelta de campana y fue a estrellarse contra una barrera al otro lado de la pista. Un milagro y las estrictas medidas de seguridad de la Fórmula 1 impidieron una catástrofe.

Kubica salió ileso del percance con sólo una ligera lesión en el tobillo. Y que los médicos le prohibieran correr el Gran Premio de Estados Unidos a la semana siguiente le irritó enormemente. "Sólo pienso en que voy a uno de mis circuitos favoritos. Por supuesto que recuerdo lo de 2007, pero no lo tengo en la mente. Ya ha pasado un año y desde entonces he seguido corriendo sin pensar en ello", dijo el de Cracovia, que añadió: "En el automovilismo los riesgos son altos, pero yo no tengo malas sensaciones con Canadá. Llego aquí con el objetivo de sumar la mayor cantidad de puntos".

El polaco es frío y ambicioso, y por eso no quiere malgastar su tiempo ocupándose del pasado. Hoy es el mejor piloto del ascendente equipo BMW-Sauber, por delante de Heidfeld, y parece el mejor ubicado para lograr la ansiada victoria del conjunto alemán. Sería una cabriola del destino que lo lograra en Canadá.

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