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Lopera entra en el mercado

  • El máximo accionista busca un entrenador con el que cubrirse ante Chaparro cuando negocie con él · A Momparlet le gusta Emery y ha contactado para conocer sus pretensiones

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Manuel Ruiz de Lopera jamás se ha sentado en una mesa a negociar sin una carta bajo la manga y cuando en unas semanas se vea las caras con Paco Chaparro, su actual entrenador, no parece dispuesto a hacer ninguna excepción en su habitual manera de proceder.

El máximo accionista del Betis, quien ya ha comentado entre sus íntimos que no está dispuesto a vender sus acciones y que seguirá al frente del club la próxima temporada, tiene previsto un vis a vis con Chaparro una vez que el equipo haya logrado la permanencia en Primera División, aunque para esa fecha aún abstracta quiere tener las espaldas cubiertas, como es su costumbre, por si no llegase a un acuerdo con el entrenador trianero.

Evidentemente, en el aspecto económico, ni Chaparro ni sus colaboradores, Juan Merino y Carmelo del Pozo, van a representar obstáculo alguno para que su renovación sea viable por el club, pero sí podría Lopera no sentirse cómodo con las pretensiones deportivas de su actual entrenador, quien conoce como nadie la plantilla y quizá no transigiría con algunos procederes en materia de fichajes y de bajas.

En ese sentido, el precedente más cercano lo encontramos en el pasado mercado invernal, cuando el Betis optó por no reforzarse en vistas de que Lopera no contrató a ninguno de los hombres propuestos por el trianero y éste no aceptó ninguna de las sugerencias que le llegaron por la vía de aquél, bien con futbolistas surgidos de sus conversaciones con representantes o de las pesquisas que habitualmente encarga a su director deportivo, Manuel Momparlet.

Es, precisamente, el responsable de la secretaría técnica quien tiene el encargo del máximo accionista desde hace unos días de tantear el mercado de entrenadores para ver qué ofrece y cuáles son las condiciones de los más afamados.

Lopera sabe que si Chaparro deja al Betis en Primera y sus números son semejantes a los cosechados hasta la fecha, recibirá una fuerte presión por parte de la afición para que éste encabece el nuevo proyecto, pero no por ello está dispuesto a darle al trianero las llaves deportivas del club, usando una expresión que el propio Lopera acuñara cuando realizaba alguno de sus grandilocuentes discursos en la presentación de otros técnicos.

Y la mejor manera de que el actual entrenador no se le suba a la parra en las negociaciones es tener algún técnico amarrado o pronto a serlo y a ser posible que se conozca públicamente para que Chaparro retranquee.

Así las cosas, las miras de Momparlet se han dirigido directamente a uno de los técnicos de moda, Unai Emery, quien tiene prácticamente salvado al Almería, al que hace dos semanas le dio un plazo de un mes o mes y medio para tratar su renovación o descartarla. La impresión reinante en el club rojiblanco es que el donostiarra no va a continuar pese a que no le desagrada el proyecto porque podría considerar que en el Almería, tras ascenderlo y dejarlo con holgura en Primera, ya habría tocado techo.

El contacto entre Momparlet y Emery se ha producido, aunque en el entorno del entrenador lo niegan. Con Marcelino absolutamente fuera de la órbita bética tras la severa ruptura de negociaciones del verano pasado y el alto caché que tiene hoy el asturiano, el director deportivo bético apenas sopesa otra opción que le convenza, aunque Lopera sí divisa técnicos cómodos como Miguel Ángel Lotina o Giovanni de Biasi, que está realizando un buen papel en el Levante.

De la habilidad de Paco Chaparro cuando se siente a la mesa con Lopera, cumplido el objetivo de salvar al Betis, va a depender mucho que el máximo accionista active definitivamente la opción que ese día D tenga bajo la mesa, que no tendría por qué coincidir con los citados, ya que cuando Jabugo abre los teléfonos lo hace para todo el que llame. Y, además, queda tiempo por delante.

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