El otro partido

Con Luis Fabiano siempre sale 'cara'

  • Manolo Jiménez dio entrada al brasileño en el segundo periodo y éste abrió la lata

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A Luis Fabiano sólo le hicieron falta siete minutos sobre el campo para marcar el rumbo del Sevilla hacia octavos de final como primero de grupo. De nuevo, O Fabuloso demostró que en estos momentos es el delantero más en forma del conjunto nervionense y uno de los más eficaces de todo el continente. 18 goles en competición oficial (10 en Liga y 7 en Champions y uno en la Supercopa de España) y 2 con la selección de Brasil avalan al brasileño en cuatro meses de competición.

El golazo de Luis Fabiano, en el minuto 65, después de un fenomenal pase de Maresca, fue una demostración de lo que es el actual 10 del Sevilla. Desmarque entre el central y el lateral, control orientado hacia portería y definición espectacular con un duro disparo al segundo palo del meta checo que hacía inútil su desesperada salida. Un gol de bandera para un futbolista que, al fin, está mostrando las cualidades que ofreció en la liga de su país. Un futbolista que es la verdadera referencia anotadora del equipo de Jiménez, quien en un principio de encuentro apostó por el marfileño Kone, pero que cuando veía que el tanto que daba la primera plaza del grupo H no llegaba, sacó a escena su arma más preciada, el hombre que, cada balón que toca, termina casi siempre en gol.

Pero no sólo de goles está viviendo Luis Fabiano en esta temporada. Su misión es castigar las redes rivales, pero el nuevamente internacional con Dunga está de dulce. El tanto de la puntilla, firmado por un irregular Kanoute, llegó por una internada de Capel por su banda, y su pase al área lo tocó sutilmente Luis Fabiano para dejar al delantero malí solo ante la portería checa. Y allí también suele ser infalible el máximo goleador del Sevilla el año pasado.

Esta temporada parece que ese galardón recaerá sobre otro delantero, sobre un jugador al que muchas veces se le ha enseñado la puerta salida por su bajo rendimiento, pero al que ahora nadie ve con otra camiseta que no porte un escudo del Sevilla en el pecho.

El Pichichi de la Liga española y uno de los máximos artilleros en esta edición de la Liga de Campeones está ofreciendo una versión muy distinta de aquel futbolista cuyo juego era frío y sin alma. Su implicación es otra. Sus ganas son otras. Su mente está, cien por cien, centrada en el fútbol y en disfrutar de su profesión. La confianza de los goles lo están llevando a estar en boca de todo sus rivales, y a todo esto, con una futura negociación para renovar encima de la mesa.

La seguridad que rezuma Luis Fabiano contradice con la falta de ambición, e incluso a veces de ganas, que demuestra Kone en cada partido. En sus primeros compromisos con el Sevilla, al internacional con Costa de Marfil se le veía con ganas de acoplarse, de mostrar por qué ha sido el fichaje más caro de la entidad. Sus goles al Espanyol y al Slavia en el partido disputado en el Sánchez-Pizjuán, vistos a día de hoy, parecen un espejismo. Para ser un delantero de primer nivel, no sólo hay que atesorar una calidad contrastada y tener un físico adecuado para esta posición. A veces, lo más importante es la actitud con la que se salta al césped. Kone sale sin energías. Totalmente desenchufado de los partidos, como si la película no fuese con él. Dejando a un lado que físicamente no es ni la sombra de aquel atleta que se quitaba defensores de encima como si tal cosa en La Romareda, si la actitud falta, la suerte ante el gol también se resiste.

Luis Fabiano es un claro ejemplo de que con un cambio de actitud se llega a lo más alto. Kone podría mirarse en el espejo del 10.

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