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Luismi lo tiñe de negro negrísimo

  • El Sevilla Atlético, una jornada más incapaz de ver puerta, cae ante el Valladolid con un gol de su ex jugador y el descenso comienza a palparse

  • Carlos Fernández se marchó lesionado

Luismi, ex jugador sevillista y ahora en las filas del Valladolid, celebra su gol ante Berrocal y con un vencido Juan Soriano de fondo. Luismi, ex jugador sevillista y ahora en las filas del Valladolid, celebra su gol ante Berrocal y con un vencido Juan Soriano de fondo.

Luismi, ex jugador sevillista y ahora en las filas del Valladolid, celebra su gol ante Berrocal y con un vencido Juan Soriano de fondo. / sfc

Nada es matemático hasta que las propias sumas y restas así lo dictaminan, pero a nadie se le escapa de que el Sevilla Atlético es uno de los equipos que más papeletas tiene para el descenso a Segunda División B. Ante el Valladolid, tras un encuentro en el que otra vez fue incapaz de ver puerta, el filial refrendó ese tufillo a pérdida de categoría que lo acompaña desde hace algunos meses. El balance de la jornada puede ser incluso peor si los rivales directos (Reus, Alcorcón y Cultural Leonesa) consiguen sumar, lo que agrandaría la brecha de diez puntos que tiene el cuadro franjirrojo con la permanencia.

El encuentro de ayer fue un reflejo de lo que ha venido siendo el equipo de Tevenet durante toda la temporada. Durante muchos minutos fue capaz de plantar cara a uno de los gallitos de la categoría, pero terminó hincando la rodilla preso de sus propios fallos. Curiosamente, además, la puntilla llegó por parte de Luismi, un futbolista criado en la carretera de Dos Hermanas. Su gol, que permite al Valladolid continuar en la pelea por los puestos de play off de ascenso, deja casi sentenciado a su ex equipo en la pelea por la permanencia.

La jornada se puede poner más cuesta arriba si hoy ganan los rivales directos

Durante prácticamente la totalidad del partido, el filial consiguió domar a esa bestia que tiene el cuadro vallisoletano arriba: Jaime Mata. El pichichi de la categoría fue incapaz de batir a Juan Soriano y acabó desquiciado gracias a la buena marca que hicieron sobre él los zagueros visitantes. Sólo en dos ocasiones fueron incapaces los sevillistas de cercar a Mata. La primera, en los instantes iniciales de partido, en los que el ariete del equipo blanquivioleta mandó un balón al palo. Otro, en el gol, en el que Berrocal no encima bien al nueve, que cedió sin oposición a Luismi en la frontal, que estaba sin marca, para que éste decantara el partido a favor de su equipo en los últimos minutos de un partido que debió decidirse mucho antes por la cantidad de ocasiones que acumularon los de Luis César Sampedro, sobre todo generadas desde la banda derecha.

Poco generó el filial en los últimos metros, si bien las opciones más claras fueron durante una primera mitad en la que, de nuevo, Carlos Fernández cayó lesionado después de un mal gesto en uno de los pocos remates a puerta del conjunto forastero al cuarto de hora de partido. Lo suplió Marc Gual, que es una sombra del futbolista que fue el año pasado, y volvió a dejar ver su versión más gris. Sólo una ocasión protagonizó el nueve, en la segunda parte, tras recibir un balón en la banda izquierda, internarse en el área, y en la que fue incapaz de superar a Masip. Nada más. Fallos y malas decisiones, como en una contra en la que iban tres sevillistas contra dos pucelanos y prefirió regatear que ceder a un compañero, fueron el resto de detalles de su currículum ayer.

Así las cosas, gracias al gol de Luismi, el Sevilla Atlético sufrió su undécima derrota de la temporada. Un resultado que deja muy tocado a un equipo que prácticamente queda descolgado de la pelea por la permanencia. Todavía queda vida, sí, pero el equipo apenas da síntomas de reacción y así lo atestiguan las dos únicas victorias que lucen en su casillero. Quizás con algunos refuerzos, el filial fuera capaz de darle la vuelta a la tortilla, algo que ni el mejor cocinero parece capaz de hacer ahora mismo.

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