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Mal día para desmembrarse

  • Debate El Sevilla tiene una ocasión de acercarse más al cuarto puesto luchando contra el Zaragoza y contra su propia unidad con demasiadas dudas sobre Jiménez Ausencias Dragutinovic se une a la baja de Poulsen

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Feroces y en algunos casos injustificadas críticas ha recibido Manolo Jiménez por su forma de encarar el antes, el durante y hasta el pospartido del pasado miércoles en Turquía frente al Fenerbahçe. Y lejos de alinearse al lado de nadie en este viejo asunto de los entrenadores tan universalmente abierto a muchas interpretaciones, conviene recordar que toda esta polvareda-debate no beneficia en nada a los intereses del Sevilla, que la semana pasada se encontró con una jornada muy propicia para acercarse al objetivo del que empezó a desviarse por la pájara mental de Juande y que, ciertamente, se encuentra a menor distancia de la Champions que en toda la temporada.

El partido de esta noche ante el Zaragoza, ese equipo que tanto gustaba en verano cada vez que hacía un fichaje, es trascendental para que la temporada que viene el Sevilla pueda repetir presencia en los mejores estadios de Europa y para que José María Cruz cuadre junto a Del Nido los presupuestos sin tener que tocar a ninguna estrella. Y si a la vuelta de Estambul se ha apelado al apoyo de la afición sevillista como garante para clasificación en la ronda de cuartos de final del preciado torneo con final en Moscú, no menos decisiva debe ser su ayuda esta noche ante el Zaragoza. Sumar los tres puntos supondría darle un grandísimo valor a la victoria de hace siete días ante el Espanyol en Montjuïc, donde -para quien quiera hacer memoria- Jiménez no había hecho ningún cambio en el minuto 80.

No es el momento, por tanto, para envenenar el ambiente contra el entrenador que tuvo la suerte de heredar el trono de Juande, como tampoco es momento para que ese mismo entrenador deje de tomar decisiones movido por la presión o las tome precipitadamente y en contra de sus propios convencimientos. Todo requiere un equilibrio y el sevillismo lo que menos necesita ahora es un desmembramiento conceptual.

Lo que sí debe preocupar de verdad es esa fragilidad defensiva que impide a un equipo que es el segundo más goleador de la Liga estar más arriba en la clasificación. Si en el Sükrü Saraçoglu Palop encajó goles totalmente evitables, lo mismo puede decirse de la comparecencia del Sevilla frente al equipo de Valverde. Ha quedado demostrado que no depende de los que estén -más bien de quien no está, Javi Navarro-, pero en esta ocasión vuelve el turno de Mosquera por la precaria situación física de un Dragutinovic que es verdad que no estuvo nada fino ante el Fenerbahçe.

Llega una prueba de indecifrable valor con la ausencia de quien sostiene el edificio. Poulsen, que aprovechará la sanción para que sus piernas descansen, deja un hueco que la plantilla no ha sabido aún ocupar. Es verdad que, de faltar el danés, es mejor que sea en casa, pero ha habido veces que ni así el sistema defensivo ha tenido la mínima seriedad. Keita no es de los que guardan la posición y habrá que ver si sube sus prestaciones en esa función que ya desempeñó en dos partidos en Nervión de amargo recuerdo para el Sevilla. Fue todavía con Juande y con el Deportivo de La Coruña y el Espanyol como rivales cuando el malí hizo de pivote y la cosa no salió bien, gallegos y catalanes se llevaron el triunfo del Sánchez-Pizjuán en una fase de la Liga que marcó la caída en picado de lo construido por el entrenador manchego.

Existe otra opción en la cabeza de Jiménez, pero con la que está cayendo cualquier invento puede provocarle un efecto boomerang que difícilmente pasaría desapercibido para sus detractores. Fazio es el hombre que mejor puede hacer de sostén táctico y ya en Barcelona estuvo desempeñando unos minutos esa labor. No está el horno para bollos...

Así que esta noche Keita debe aplicarse porque además rinde visita al Sevilla un equipo con parecidas virtudes y defectos. El Zaragoza, con un ataque letal y una pareja de delanteros que puede equipararse a la que forman Kanoute y Luis Fabiano, puede provocar más de un dolor de cabeza si los discípulos de Jiménez no consiguen que el balón esté constantemente en terreno enemigo. Ahí es donde no tiene problemas el Sevilla para hacerse fuerte y donde debe aunar sus esfuerzos porque está demostrado que con el balón se corre bastante menos que sin él. Con ese argumento, además, el Zaragoza tiene la ventaja de estar mucho más fresco al no haber jugado durante la semana, aunque el Sevilla tiene que hacer valer su mayor calidad. Otra cosa es que el ambiente no sea el más idóneo y llegará un momento en que eso se produzca...

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