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Marina Alabáu: Con el viento a su favor

  • La windsurfista sevillana viaja a Londres "más en forma que nunca" y con "posibilidades de ganar una medalla". Reconoce que encara "la oportunidad de su vida".

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Está ante la oportunidad de su vida y lo sabe. No titubea. Contundentemente afirma que tiene opciones de lograr un metal que acarició hasta el último momento en Pekín. Quiere quitarse el amargo sabor de la medalla de chocolate. Marina Alabáu (Sevilla, 31-09-1985) llega a Londres confiada y en el mejor momento de su carrera. El viento lo tiene a su favor. "Tengo posibilidades de medalla y está en mí aprovechar una oportunidad que probablemente no se vuelva a repetir. Es la oportunidad de mi vida".

Una segunda ocasión, que puede ser la última y que le llega con 26 años, joven pero veterana al mismo tiempo, y con la lección aprendida de sus primeros Juegos. "Me encuentro muy bien, más en forma que nunca. Vengo de realizar un entreno físico muy duro que hace dos años no hubiese aguantado. Además cuento con la experiencia de Pekín. Allí hice un buen campeonato, en condiciones muy duras y con poco viento, que eran las peores para mí. Normalmente con esas condiciones nunca entrenaba. Ese fue mi error. Habitualmente, la gente suele entrenar con todos los vientos, pero yo antes era un poquito floja y no me gustaba sufrir en esas circunstancias".

Por ello ha preparado al detalle la mayor de las citas del deporte. "Para estos Juegos me he centrado en no tener puntos débiles. En Pekín mi punto débil era el viento flojo y lo mejoré bastante. Era buena con condiciones medias, pero los extremos, tanto por arriba como por abajo, no se me daban muy bien. He conseguido mejorar también con vientos muy fuertes, así que me veo bastante preparada para estos Juegos".

Y el campo de regatas en el que se diputarán las pruebas de vela le viene como anillo al dedo. En Weymouth, la windsurfista alcanzó la cúspide mundial. "Allí gané mi único Campeonato del Mundo. Es un sitio que me favorece bastante y eso se nota. Todo se me cuadra para hacerlo bien. Pero esto también es un arma de doble filo. No quiero ir relajada y confiada. El deporte de la vela es eso. Cada día te tienes que acoplar a las condiciones y las que se darán me van a beneficiar bastante. A ver qué pasa".

La competencia será dura. Zofia Keplacka, Lee Korzits, Alessandra Sensini... un amplio abanico de favoritas con las que la sevillana tendrá que batirse el cobre si quiere subir al podio. "Para mí, ahora mismo, la más fuerte es la polaca (Keplacka). Es la única que me ha ganado en este campo de regatas. Se parece mucho a mí, en el sentido de que es muy polivalente. Con cualquier condición va bastante bien. Sin embargo, la israelí (Korzits), a pesar de ser campeona en los dos últimos mundiales, va muy bien con vientos fuertes, pero con flojos se descuelga. La polaca y yo vamos siempre arriba con cualquier condición. Va a estar difícil ganarle pero si no cometo grandes fallos le puedo vencer".

Marina quiere estar al margen, por ahora, de la polémica desatada por la decisión de la Federación Española de votar en favor del kitesuf en lugar del windsurf, con el consabido resultado de la asignación del segundo como modalidad olímpica para Río de Janeiro en 2016. Aun así, la hispalense se moja. 

"Tengo la total esperanza de que el windsurf volverá porque el kite no está preparado para ser olímpico. En otros países ha ocurrido lo mismo que en España. Hubo gente que votó por sus intereses personales y un poco manipulados por la ISAF -Federación Internacional de vela-, no por los intereses del país al que representan. Todo lo que ha pasado es bastante triste. Nosotros llamamos a la Federación Española y nos juraron y perjuraron que votaron por el windsurf, y gracias a los franceses el voto salió a la luz. Después, el presidente de la federación me ha intentado llamar varias veces, pero por una cosa u por la otra, nunca le he contestado. La verdad es que no me apetece. Mi objetivo está en Londres, no en Río. No quiero que el presidente me cuente tonterías cuando voy a estar más a gusto sin hablar con él. Lo mejor que puedo hacer para mi deporte es sacar una medalla. Después será cuando el presidente se dará cuenta de la tontería que han hecho".

El revuelo montado y sus posibles consecuencias inmediatas no preocupan a la hispalense, que afirma que "navegaría en kite si el windsurf dejara de ser olímpico". "Me daría mucha pena si quitaran el windsurf. Creo que es la mejor disciplina dentro de la vela y, sin embargo, por no haber peloteado lo suficiente a la ISAF, que al final es la que decide, se ha quedado fuera. Si lo sustituyeran por el kite como disciplina olímpica, yo navegaría de kite porque llevo ocho años haciéndolo. Lo he probado y se me da bien y lo intentaría. Además, seguro que vivo en el mejor sitio para practicarlo". 

Blanca Manchón, su rival desde pequeña, y una de las culpables de su grandeza, "está haciendo ruido" en pos de que se recapacite en la decisión, algo que Alabáu agradece. "Se está moviendo mucho para que todo quede claro. Es una de las mejores regatistas del mundo y me ha ayudado a mejorar. Hemos competido desde pequeñitas, somos de la misma federación, el mismo equipo, el mismo club, la misma ciudad… Cuando Blanca conseguía algún título que yo todavía no tenía, siempre me enfadaba y me decía "si Blanca lo ha conseguido yo también lo voy a hacer". Me imagino que a ella también le pasaría lo mismo. El que sólo vaya una a los Juegos ha hecho que ninguna de las dos se despiste. Y es una pena. Ninguna de las dos hubiéramos llegado al nivel que hemos alcanzado tan pronto si no hubiera estado la otra, estoy segura".

Como cualquier deportista, lo que peor lleva Marina es el exagerado control que los vampiros ejercen, las 24 horas de los 365 días del año. "Se pasan, es un abuso a la intimidad. Sobre todo ahora que quieren cambiar el sistema para que sean extracciones de sangre. Que te despierten a las seis de la mañana tocándote la puerta de tu casa para clavarte una aguja y sacarte sangre… Es excesivo".

Y la crisis, aunque reconoce que, al menos, mantiene el respaldo de ADO, tras el recibido por la Fundación Andalucía Olímpica en los años anteriores. "De la crisis no se libra nadie. Nosotros también hemos tenido recortes, aunque afortunadamente ADO sigue ahí. Dentro de la Federación hemos tenido menos presupuesto para entrenarnos, para material… Pero bueno, no me puedo quejar porque he tenido todo lo necesario para alcanzar mi máximo nivel".

En la vorágine de entrenamientos, viajes y competiciones en las que vive, Marina tiene claro que no se arrepiente de la decisión de haberse dedicado al windsurf. "Hasta los 16 años que me metí en el equipo preolímpico no me privé de nada. Salía y entraba cuando quería. Y cuando había que entrenar, pues a entrenar. Ahora no sería incapaz de hacerlo. Entreno con tanta intensidad que a las ocho o las nueve caigo rendida en la cama. Lo único que sí se echa en falta es algo más de vida social. Facebook tampoco lo uso mucho y Twitter sólo para colgar noticias deportivas".

Con 26 años, la idea de la retirada ya ha sobrevolado su cabeza. "No sé qué haré cuando lo deje, pero sí que Sevilla no se puede compaginar con mi deporte. Adoro mi ciudad, pero mi vida está cerca del mar".

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