Masoquismo, y del duro

  • El Betis se muestra incapaz de vencer a un pobre Albacete pese a tener todos los elementos a su favor. Los verdiblancos no marcaron ni de penalti, pues Sergio García lo desperdició.

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El Betis se queda sin excusas, si es que no se ha desprovisto de ellas desde hace muchísimo tiempo. Ni con Víctor Fernández, ni con Antonio Tapia, ni con el mismísimo Arrigo Sacchi de sus mejores tiempos, el problema no está en los entrenadores sino en la materia prima de la que Manuel Ruiz de Lopera, él  y sólo él para lo bueno y para lo mucho malo, ha provisto a este equipo. Con semejantes mimbres, el Betis no fue capaz de derrotar a un Albacete pobrísimo al que Julián Rubio bastante tiene con intentar ponerlo en el campo con cierto orden. Pero ni siquiera eso es lo peor de todo, muchísimo más trágico es que esta vez todas las circunstancias exógenas fueron favorables a los verdiblancos y tampoco así fueron capaces de aprovecharlas. Penalti a favor, un expulsado en el adversario con media hora por delante, tregua en la lluvia durante el partido, un rival dadivoso empeñado en abrirte todos los caminos hacia su propia puerta, incluso con dos delanteros tanques para que fuera más fácil el control del juego... Demasiadas cosas a favor, sin duda, para que Gil Manzano registrara en el acta final un resultado de cero a cero, pero, lamentablemente, éste es el Betis que Lopera le ha dado a sus fieles en la contemporaneidad.

Paso atrás, por tanto, de los heliopolitanos cuando parecía que todos los elementos se habían conjuntado para que el equipo de Víctor Fernández llegara a la trascendental cita de Cartagena con el equipo de la ciudad departamental casi a tiro. El marcador simultáneo traía buenas noticias desde Castellón y el dominio del juego por parte de Emana y compañía era absoluto durante el primer periodo, lo que inducía a pensar que las distancias se iban a estrechar de manera considerable respecto a los puestos de ascenso, pero eso estaba muy lejos de la realidad. Hay que tener en cuenta que estaba el Betis por medio y que se trata de un equipo cogido con alfileres.

Es la cruda realidad de un conjunto de futbolistas que depara una decepción tras otra. Cualquier analista se echaría las manos a la cabeza si tuviera que comparar hombre a hombre las alineaciones que pudieron disponer en la tarde de ayer Víctor Fernández y Julián Rubio. Sin embargo, existe un matiz de vital trascendencia para explicar el cero a cero final, que en este Betis hay muchos nombres que no se corresponden con su valor real. 

El ejemplo es fácil y lo pone en bandeja Sergio García. Campeón de Europa con la mejor selección española de la historia, actualmente su precario físico le impide marcar las diferencias en una categoría inferior. No hay más que ver los goles que erró en el primer periodo antes del penalti, cuando estrelló el balón en Cabrero en dos ocasiones estando absolutamente solo para certificar que la sangre no le riega la cabeza para proporcionarle la suficiente frescura a la hora de culminar sus acciones. El colmo sería el penalti que desperdició al posibilitar la nueva parada de Cabrero.

El nombre propio, pues, estaba servido, pero sería injusto limitarse exclusivamente al delantero catalán. En el Betis fallaron muchas más cosas pese a que la apuesta inicial de Víctor Fernández era válida, entre otras cosas porque tampoco hay mucho más donde elegir. Cuatro zagueros, dos centrocampistas de contención, aunque tampoco fueran defensas adelantados ninguno de los dos, tres mediapuntas encargados de enlazar y Sergio García arriba. En teoría, insisto, en teoría, más que de sobras para vencer a Salva, Fernando Sales y compañía. 

El problema es que esos elementos, los que visten de verdiblanco, se mueven a un trote cansino, incapaces de cambiar de marcha casi nunca y así todo se limita que Emana, Jonathan Pereira o Sergio García se puedan encontrar algún balón suelto y que, por supuesto, lo conviertan en gol. Ayer tuvieron algunos, pero no acertaron por enésima vez.

Está claro que el dibujo no es malo, pero falta romperlo alguna vez, saltarse algún paso, y el Betis ni siquiera fue capaz de conseguirlo cuando el Albacete se quedó con diez hombres al filo de la hora. Como en Huelva siete días antes, siguió sin soltar amarras y únicamente Pavone tuvo alguna llegada de cierto peligro. Poco muy poco para un Betis instalado en la mediocridad. Porque no derrotar a este Albacete con un penalti a favor incluido, pertenece incluso al género del masoquismo, y del duro, sin duda.

Ficha técnica:

0 - Real Betis: Goitia, Damiá (Caffa, m.83), Melli, Carlos García, Nacho, Arzu, Iriney (Mehmet Aurelio, m.70); Jonathan Pereira, Emaná, Capi (Pavone, m.60), y Sergio García.

0 - Albacete Balompié: Cabrero; Blanco, Alberto, Bizera, Kike, Sousa, A. Hidalgo; Fernando Sales (Pablo Gil, m.66), Salva (Altobelli, m.60), Verza, y Stuani (Pereira, m.60).

Árbitro: Jesús Gil Manzano (c.extremeño). Expulsó, por doble amarilla, a Kike (m.21 y m.61), y a Arzu (m.84) por repeler una entrada de un rival, y además mostró tarjeta amarilla a Alberto (m.21), Sergio García (m.24), Kike (m.29), Salva (m.35), Goitia (m.35), Pablo Gil (m.81) y Pereira (m.84).

Incidencias: Partido disputado en el estadio Manuel Ruiz de Lopera ante unos 25.000 espectadores, con terreno de juego en buenas condiciones, pese a las intensas lluvias de los últimos días.

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