Liga Europa · Valencia-Sevilla

Milagro en Mestalla (3-1)

  • Un gol en el 94 de M'Bia mete al Sevilla en Turín. Un planteamiento terrible pudo regalar el pase a la final a un Valencia muy agresivo. El rival será el Benfica, que salió vivo de la sede de la final.

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¡Milagro! Quizás milagro se quede corto. Desde el gol de Palop en Donetsk no vivió el Sevilla algo parecido. El Sevilla sacó su billete para Turín en el alargue de un partido horroroso que debió suponer su eliminación y jugará su tercera final de la ahora Europa League. Qué más da si merecidamente o no, la jugará. ¡La jugará!Un centro que peinó Fazio lo cazó M'Bia en el área pequeña para batir a Diego Alves, portero maldito para los nervionenses y que en la primera parte salvó la eliminatoria ante Reyes. Minuto 94, gol que vale doble y que da el pase a Turín. No estará enfrente, además, la temida Juventus. El Benfica aguantó el pulso y será el rival el 14 de mayo.

Lo cierto y verdad es que el Sevilla, el imponente Sevilla de febrero para acá, completó una primera parte ciertamente deficiente, por no decir lamentable. Totalmente infiel a su estilo, se echó atrás, mucho más atrás de lo razonable, hasta empujar al Valencia a un total control del juego dándole además los metros suficientes para presentarse en las cercanías del área sin gran esfuerzo. De ahí a encontrar un hueco era cuestión de paciencia. Lo encontró Feghouli con ayuda de Vargas antes del cuarto de hora, recortando el norteafricano a Fazio para batir a un Beto superado por golpear el tiro en Coke.

Lejos de templar la situación, de achuchar buscando hurtar el balón al equipo local, el Sevilla se echó aún más atrás. Ya no había la menor salida del balón y la posesión duraba menos que pronunciar el nombre del jugador que la tuviera. Beto ya impidió que Feghouli igualara la semifinal pero no pudo hacerlo en un centro de Bernat que remató a la perfección Jonas, con la fatalidad de que la gran parada del portero golpeó en su espalda tras dar en el larguero para entrar mansamente con Mestalla boca abajo.

El Valencia ya apenas llegó hasta la pausa y el Sevilla sólo podía mejorar, hasta el punto de que Reyes tuvo la final en su pie izquierdo tras una buena combinación de Vitolo y Bacca que el colombiano resolvió con un taconazo a lo que salga que se convirtió en un pase que dejó solo al utrerano ante Diego Alves, que sacó el gol del Sevilla de manera increíble. Tras la pausa el Sevilla fue mucho más parecido al Sevilla y todo se equilibró. Semifinal igualada, juego igualado, pero sin opciones claras hasta que un córner que no lo pareció derivó en un rechace con el que Mathieu reventó la red sevillista. El gran punto fuerte del Sevilla, el balón parado, acercaba la tragedia sevillista. 3-0, veinte minutos por delante y Turín lejísimos aunque sólo estuviera a un gol. Emery acababa de sacrificar a Bacca para dar entrada a Gameiro y el Sevilla tiraba inopinadamente la final. A remar contracorriente con la moral por los suelos y con muy poco juego que ofrecer.

Muy poco agresivo toda la noche, el contraste del Valencia era aún más dañino, presionando y mordiendo hasta el final. Emery mantenía su fama perdedora en citas clave a pesar de salir con todo a favor. En cuatro días se escapaba la temporada. Dos planes erráticos, no sólo por el entrenador, en Bilbao y Valencia daban carpetazo a la ilusión generada. Hasta que la cabeza de M'Bia congeló Mestalla, metía al Sevilla en Turín e hizo verdaderamente festiva la festividad del Trabajo.

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