EUROCOPA DE LEYENDA (15)

1988: Muñoz repite con suspense final

  • Sufrimiento. La selección se vio abocada a una especie de España-Malta, esta vez ante Albania, pero Austria evitó que fuera necesaria otra hazaña.

NO pareció tener mala suerte España en el sorteo de la fase de clasificación para el que sería el último gran torneo con Miguel Muñoz a los mandos. Estaba sí, una vez más, Rumanía, cuyo fútbol acababa de pegar un aldabonazo con la conquista de la Copa de Europa por parte del Steaua, en la final del Sánchez-Pizjuán tan desdichada para el Barcelona, pero la selección española estaba un punto por encima de aquel equipo con la base del conjunto de Bucarest y las interesantes aportaciones, por ejemplo, de un joven Hagi, el goleador Camataru o el portero Lung. Además, la selección tendría como rivales a Austria -con Polster y el veterano Pezzey como hombres más reconocibles- y a una Albania que solía dar guerra en su feudo de Tirana pero que tampoco iba mucho más allá.

España, pues, era favorita, y los primeros partidos del grupo parecerieron confirmarlo, con victoria ante Rumanía en el Benito Villamarín (1-0) y dos triunfos forasteros en Albania y Austria. El equipo era básicamente el mismo que había caído en los penaltis ante Bélgica en los cuartos del Mundial de México tras disputar un más que aceptable campeonato y las únicas novedades llegaron en el centro de la defensa, donde Sanchís y Arteche empezaron como titulares, y con el retorno del sportinguista Joaquín, ausente desde el Mundial de España, cuatro años atrás, cuando hasta ese momento había sido uno de los habituales de Santamaría. La base, como no podía ser de otra manera habida cuenta el dominio que ejercía en el fútbol español, era el Real Madrid, que aportó hasta ocho futbolistas.

Eran tiempos en los que Muñoz había convertido los dos estadios de Sevilla en sede permanente de la selección para los partidos oficiales, y la ciudad le devolvía el gesto arropando una y otra vez a los jugadores de rojo. Así, España mantuvo una larga racha de imbatilidad en los campos hispalenses, que oficiaban una y otra vez de jugador número doce.

España lideraba el grupo, pero, al tiempo, Rumanía también fue haciendo los deberes y la derrota española en Bucarest (3-1) pareció abocar la resolución del grupo a otra especie de España-Malta, en esta ocasión frente a Albania y también en el estadio del Betis. Y es que el goalaverage era muy favorable a los rumanos, de manera que si ambos ganaban en la última jornada, el 18 de noviembre del 87, España necesitaba imponerse a Albania por ocho tantos más sobre la ventaja que Rumanía sacara en terreno austriaco. Una misión, pues, casi más imposible que la de aquella noche de Malta.

Claro que no se contaba con Austria, y los centroeuropeos, sin jugarse absolutamente nada, arañaron un empate a cero ante los rumanos que hizo que el 5-0 de España a Albania bastara para llegar a la fase final. Un solo tanto rumano hubiera dejado fuera a España, pero éste no llegó y la selección logró el objetivo de volver a estar, por tercera Eurocopa consecutiva, entre las ocho mejores del continente.

El partido: Austria-España (2-3)- Carrasco se inventa un gol determinante

Un maravilloso gol de Carrasco, que cogió el balón en el centro del campo, junto a la banda, y enfiló la portería austriaca driblando a varios rivales para terminar batiendo a Lindenberger, le dio a España un triunfo que la dejaba en la cabeza del grupo. El gol llegó, además, a un minuto del final de un encuentro en el que los centroeuropeos habían igualado por dos veces, y con rapidez, los tantos del sportinguista Eloy y que se puso muy feo cuando Chendo fue expulsado con 2-2 en el marcador.

Austria: Lindenberger; Piesinger, Pezzey, Baumeister, Weinhofer (Roscher, 70'); Zsak, Linzmaier, Kienast, Werner; Polster y Ogris. España: Zubizarreta; Chendo, Andrinua, Gallego, Camacho; Míchel, Víctor, Roberto, Calderé; Butragueño (Eloy, 13') (Sanchís, 78') y Carrasco. Árbitro: Bruno Galler (suizo). Expulsó a Chendo (m. 76) y amonestó a Pezzey y a Carrasco. Goles: 0-1 (30') Eloy. 1-1 (38') Pezzey. 1-2 (57') Eloy. 2-2 (63') Polster. 2-3 (89') Carrasco. Incidencias: Partido del Grupo 1 de la VIII Eurocopa disputado el 1 de abril de 1987 en el Ernst Happel Stadion de Viena.

Jugadores de España

6 partidos: Víctor y Zubizarreta (Barcelona), Butragueño, Míchel y Sanchís (Real Madrid).

5 partidos: Chendo (Real Madrid).

4 partidos: Calderé (Barcelona), Camacho (Real Madrid), Eloy (Sporting de Gijón) y Señor (Zaragoza).

3 partidos: Andrinua (Athletic de Bilbao), Julio Alberto (Barcelona) y Ricardo Gallego (Real Madrid).

2 partidos: Andoni Goikoetxea (Athletic de Bilbao), Arteche (Atlético de Madrid), Carrasco (Barcelona), Rincón (Betis), Bakero (Real Sociedad) y Joaquín (Sporting de Gijón).

1 partido: Roberto (Barcelona), Soler (Español), Gordillo y Llorente (Real Madrid) y Quique Flores (Valencia).

El personaje: Míchel-Butragueño, el poder de la Quinta

La Quinta del Buitre vivía todo su esplendor en un Real Madrid que ganaba una Liga tras otra y sus dos representantes más destacados, Emilio Butragueño (Madrid, 1964) y José Miguel González, Míchel (Madrid, 1963), eran insustituibles en la selección. Butragueño fue siempre un poco por delante, llegó antes al primer equipo madridista y también antes, un año, a la selección, pero cuando hubo de disputarse la clasificación para la Eurocopa de Alemania la titularidad de ambos no tenía discusión. En consecuencia, jugaron de inicio los seis partidos del Grupo I, en los que el delantero, el Buitre, no llegó a anotar mientras que el centrocampista, Míchel, consiguió tres tantos en los tres encuentros que España jugó como local. Durante una larga temporada, fue extraño que alguno de los dos se perdiera algún partido con la selección, tanto con Miguel Muñoz como con Luis Suárez y Vicente Miera. Incluso Javier Clemente contó con los dos madridistas en sus primeros partidos en el banquillo de España, pero pronto quedó claro que no eran jugadores de su gusto futbolístico, de su cuerda, y cuando estaban todavía en plena madurez salieron de la selección para nunca más volver. Lo hicieron, además, juntos; en un España-Irlanda en el Sánchez Pizjuán (0-0) disputado el 18 de noviembre del 92. Butragueño se iba con 69 encuentros y 26 goles; Míchel, con 66 partidos y 21 tantos. 

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