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¡Pabón tenía toda la portería para él! (3-1)

  • El Betis deja escapar una gran oportunidad para haber sumado un punto extra en su visita al Madrid. Tras un partido igualado, el colombiano tuvo el empate en sus botas después del disparo de Rubén Castro al larguero.

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Oportunidad perdida para el Betis de esas que raras veces se presentan en el Santiago Bernabéu para no salir como derrotados. Corría el minuto 88 cuando un balón dividido se quedaba en las botas de Rubén Castro para que éste evitase la salida de Diego López con un pelotazo al larguero, pero hasta ahí no hay nada que reprocharle al futbolista canario, lo peor llegó cuando la bola le cayó a Pabón en el área pequeña y con toda la portería para él, pero el colombiano, con escasas fuerzas ya, es verdad, trató de asegurar con el interior del pie y su toquecito fue interceptado por Albiol.

¡Pabón tenía toda la portería para él, dios! Parece imposible que no llegara a meter el balón en la portería del Real Madrid, pero esto no es más que la repetición del final de cualquier cuento que se desarrolle en el coliseo de la Castellana. Sea por una causa o por otra, el sabor de boca casi siempre es agrio.

Ayer, sin embargo, todo estaba para que hubiera sido de otra forma. El Betis tiene armas suficientes para sorprender a cualquier rival a la contra y encima el Real Madrid casi se tomaba el partido a título de inventario desde el mismo momento en el que José Mourinho le daba la alineación a los suyos en la charla táctica. Nacho, Albiol, Carvalho, Casemiro, Callejón... Muchos actores secundarios en el once, pero, claro, también comparecen estrellas rutilantes como Cristiano Ronaldo, Özil, Modric o Benzema y qué entrenador del mundo no se sentiría satisfecho con ese cuarteto en cualquier equipo inicial.

Pero como eso depende del rival, no del propio Betis, bien hizo Pepe Mel en centrarse en lo suyo para plantear un partido que tenía como objetivo tratar de incomodar al Real Madrid. Eso sí, tampoco era cuestión de despertar a la bestia antes de tiempo, así que lo mejor era interpretar un catálogo de buenas maneras, dejar pasar los minutos e impedir dos cosas, que Modric se sintiera a gusto para sacar la pelota desde atrás y que los blancos pudieran sacar contragolpes claros.

Para lo primero, para hostigar a Modric, puso en el campo Mel a Igiebor. Dentro de un esquema de 1-4-2-3-1 en el que Rubén Castro se tiraba a la izquierda y Pabón ejercía como único delantero, al nigeriano le encomendaban que estuviera cerca de Modric cuando el Madrid se hacía con el balón. Lo hizo a medias, pues siempre estaba a su lado en el arranque de las jugadas, pero inmediatamente perdía la referencia para que fuera otro quien se encargara de frenar al generador del juego local.

Sin embargo, los minutos fueron pasando sin que Adrián tuviera que sufrir más sobresaltos que los que manaban de un Cristiano Ronaldo que hasta con una velocidad menos es siempre peligroso. Claro que en el haber de los béticos también cupo situar un paradón de Diego López a Pabón que acabó en gol anulado a Rubén Castro y hasta un pelotazo al larguero del colombiano. En lo que el guión no falló fue en el habitual gol del Madrid al filo del intermedio. Bastó con que Paulao se quedara en un fuera de juego para que Özil pusiera por delante a los suyos en casi la última jugada del primer acto.

Mel pasó inmediatamente al plan B que tenía trazado, sacó a Igiebor, metió a Jorge Molina y trató de buscar la opción de atacar más que de tapar. Y cuando el Betis lo estaba empezando a hacer sí surgió el contragolpe del Madrid que nace en su portero para llegar al área rival en apenas diez segundos. Gol de Benzema en posición muy dudosa y la cuesta se empinaba de no ser por la fe de los verdiblancos, que por fin encontraron premio a través de un penalti de Nacho a Rubén Castro cuando éste se iba a poner de gol ante Diego López.

El partido volvía a estar justo donde lo había diseñado Pepe Mel. Más de un cuarto de hora por delante y la oportunidad de sumar un punto extra en el Santiago Bernabéu no era ninguna utopía. Por supuesto que el Madrid podía hallar otro contragolpe, pero cualquier llegada a las cercanías de Diego López debía brindar la oportunidad de alcanzar ese rédito. Fue una fase algo confusa, con errores por ambos lados, pero el Betis seguía vivo, muy vivo, a la espera de ese momento decisivo del litigio.

Y llegó, por supuesto que lo hizo, cuando Rubén Castro estuvo pillo para provocar las dudas de Carvalho y de Diego López. El canario se metió por medio, el balón fue al travesaño y los béticos se frotaron los ojos durante unos segundos cuando vieron que el esférico le caía en los pies a Pabón con Albiol como único obstáculo entre él y la portería. Con lo grande que es ésta parece increíble que el colombiano no festejara su sexto gol desde su llegada en invierno, pero así fue. Después llegaría el mazazo del 3-1 de Özil, pero eso ya incluso pertenecía al reino de la anécdota, el Betis, el bético, le dará vueltas durante mucho tiempo a ese balón que Pabón no metió en la portería de Diego López. Es verdad que una derrota en el Bernabéu está dentro de los cálculos iniciales, pero el punto estuvo ahí y el Betis lo dejó escapar.

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