Pepe Mel, muchísimo más que un entrenador

  • El arranque del equipo sirve una vez más de apagafuegos para el club, algo ya recurrente en los dos años anteriores.

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La victoria ante la Real Sociedad, que ha dejado al Betis con 12 puntos y como cuarto clasificado durante estas dos semanas de parón liguero, ha templado los ánimos en Heliópolis después de unas semanas donde las polémicas se iniciaban antes de que terminase la anterior. Y es que, una vez más, la labor de Pepe Mel y los suyos sirve de apagafuegos para una entidad donde se echa en falta conocimiento futbolístico en la mayor parte de sus dirigentes y en la que la figura del entrenador adquiere una capital importancia para centrar a la plantilla únicamente en las cuestiones deportivas.

Esta función añadida no es desconocida para Mel. Desde su llegada al Betis con Luis Oliver al mando, el preparador verdiblanco ha apartado a los jugadores de cualquier polémica ajena al vestuario e incluso en sus comienzos en el club amplió sus tareas para prácticamente monopolizar el asunto deportivo. Con la entrada del nuevo consejo y la profesionalización de la entidad -al menos en la creación de puestos bien remunerados-, las tareas de Mel se han ido viendo reducidas, aunque su importancia continúa siendo decisiva para mantener al equipo pensando exclusivamente en fútbol, por más que algunos se empeñen en distraer la atención con acciones fuera de contexto.

El excelente arranque liguero del Betis no es tampoco una novedad en tiempos de Mel. Ya en Segunda o la temporada pasada, ese buen inicio de campeonato permitió alejar los fantasmas de la planificación, aunque el juego del equipo todavía siga lejos de lo que pretende el propio técnico. Y es que Mel hasta ahora ha ido cumpliendo a la perfección los objetivos marcados por los dirigentes, tanto con el ascenso a Primera como con la holgada permanencia lograda el año pasado.

No sólo en lo referido a la clasificación, el preparador madrileño ha mantenido las directrices de la entidad. Y es que el actual consejo de administración marcó la apuesta por la cantera como una de las claves de su gestión y, hasta el momento, esta política del club sólo se sostiene por la labor de Mel, quien ha dado la oportunidad de jugar con el primer equipo a una docena de canteranos, siendo Adrián el último en incorporarse a esa larga lista. El técnico nunca ha mirado la edad para apostar por un determinado jugador y la prueba de lo mismo se halla en el pasado sábado, donde colocó a cinco jóvenes criados en Los Bermejales en el once titular, dejando a indiscutibles como Nacho o a incorporaciones como Rubén Pérez en el banquillo. Ezequiel, Beñat, Miki Roqué, Álex Martínez, Manu Palancar, Sergio, Razak, Fran No, Vadillo, Pozuelo, Nono y Adrián conforman esa lista de jóvenes a los que ha hecho debutar Mel.

No sólo en su apuesta por los más jóvenes ha conseguido el preparador verdiblanco aumentar el valor de la plantilla en el mercado. Si el caso de Beñat se apunta como el claro ejemplo de revalorización, otros jugadores como Rubén Castro, apuesta personal de Mel que ya lo conocía de su estancia en el Rayo Vallecano, o Paulao, a quien desde el principio le ha otorgado los galones de mando en la defensa, sirven para aumentar los activos de la entidad dentro de su patrimonio de jugadores.

Mel, con sus errores que él también ha asumido en determinados momentos, se ha convertido en uno de los pilares básicos del Betis en las temporadas que lleva dirigiendo al cuadro verdiblanco. Y es que desde que ejerciera casi de manager general en tiempos de Oliver hasta el momento actual donde sirve de apagafuegos de la entidad, Mel es muchísimo más que un entrenador al uso para el Betis de hoy.

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