Pequeñas batallas antes de la final

Los días previos a la final fueron de pequeñas batallas, de tensiones para los dirigentes, de espiar al rival para los capitanes, de continuar adaptándose a una pelota extraña para los jugadores.

"Parecería que no es buena para Nadal", decía el segundo capitán argentino, Ricardo Rivera, al analizar la Head ATP, una pelota "lenta, que se siente dura en la raqueta y agarra poco los efectos". Eso no sería bueno para Nadal, famoso por el efecto top spín que le da a sus golpes, pero el balear salió al paso ayer de cualquier calificativo: "¿Las pelotas? Son las mimas con las que se juega siempre la Copa Davis. No hay problmas".

Más batallas. Cuando Tito Vázquez visitó la Cartuja el mes pasado, vio que era una pista al aire libre, pero con techo y sin paredes. Es decir, hará frío cuando no haya sol, por lo que la final promete menos calor que el que acostumbran experimentar los jugadores y abrigo de sobra para los espectadores.

Lejos de la cancha, dirigentes españoles y argentinos mantuvieron tensas reuniones porque los visitantes se quejan de haber sido perjudicados en el reparto de ubicaciones. Según los argentinos, un grupo de unos 500 fue desplazado 14 filas más arriba de lo acordado, y las entradas originales fueron adjudicadas a españoles, creando así un cortafuegos entre la afición albiceleste.

Mientras, continúan las obras a la carrera para terminar de acondicionar el espectacular recinto, no sólo por dentro sino en la propia pista con lonas verdes que se apoderan del estadio en un esfuerzo de último momento de la organización por evitar las filtraciones del sol que harían muy difícil ver la pelota en determinadas horas de la tarde, atendiendo a las quejas del capitán visitante.

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