Piqué & Sergio Ramos: Los pilares del edificio

  • Para aspirar a lo máximo, la selección necesita que el barcelonista y el madridista prolonguen en Francia el óptimo nivel de las últimas semanas

La selección española tiene dos centrales únicos, Sergio Ramos y Gerard Piqué, para la Eurocopa. El problema es que el seleccionador, Vicente del Bosque, deberá rezar para que ninguno de los dos sufra siquiera un resfriado.

El propio entrenador lo dijo recientemente en una entrevista con dpa: "Si funcionan bien Piqué y Ramos, y funciona bien Busquets o el que juegue por delante, tendremos mucho ganado".

Con estas declaraciones, Del Bosque reconoció implícitamente que no puede permitirse el lujo de prescindir de sus dos centrales titulares. Por dos cosas: por su calidad y porque no tienen sustitutos de plenas garantías.

El técnico español ha incluido en la convocatoria a otros dos defensas, Marc Bartra y Mikel San José, sin ninguna experiencia en una torneo de selecciones. Es el reflejo de la crisis de centrales que atraviesa el fútbol español.

Bartra apenas ha jugado esta temporada 24 partidos con el Barcelona, y de ellos 13 fueron en la Liga española, en los que sólo fue titular en cuatro ocasiones. Por ese motivo, su cláusula de rescisión bajó a ocho millones de euros que pagó recientemente, y con mucho gusto, el Borussia Dortmund.

Mientras, San José es casi un centrocampista que también puede jugar como central. Apenas acumuló siete partidos con la selección española y en principio aparece por detrás de Bartra en la rotación. A su favor tiene su versatilidad.

Según están las cosas, Ramos y Piqué parecen insustituibles y, como dice Del Bosque, buena parte de las opciones pasan por el rendimiento de una pareja que el pasado protagonizó algunos enfrentamientos personales en la defensa de los intereses de sus respectivos equipos, Real Madrid y Barcelona.

Cada poco tiene que salir públicamente Piqué para reconocer que no hay amistad, pero sí buena relación. "Siempre hemos tenido una buena relación, cada uno defendiendo los intereses de su equipo, y en la selección siempre hemos dado un buen rendimiento juntos. Cuando llegas aquí te olvidas de todo eso porque quieres el mismo objetivo. Nunca hemos tenido ningún problema", declaró esta semana en Onda Cero.

Pero lo que a Del Bosque le preocupa preferentemente es que ambos estén a buen nivel, cosa que no ocurrió en el último Mundial de 2014, cuando España quedó eliminada en la primera fase, con sus derrotas ante Holanda y Chile, siendo defensora del título.

Para entonces, Ramos llegaba aparentemente como un tiro. Fue estrella en la final de la Liga de Campeones que ganó el Real Madrid al marcar un agónico gol en el tiempo de descuento que propició una prórroga y el triunfo final de los blancos por 4-1 ante el Atlético.

Entonces, se hablaba de él como candidato incluso al Balón de Oro. Pero su pobre Mundial difuminó por completo sus posibilidades. España comenzó el torneo cayendo por un sorprendente 5-1 ante Holanda en una mala noche de Ramos y Piqué, el comienzo del fin del equipo de Del Bosque.

Ahora, Ramos llega en una situación parecida tras una temporada extraña. Comenzó la campaña después de unas arduas negociaciones con el Real Madrid para mejorar su contrato y luego, con frecuentes problemas físicos, pasaron muchos meses hasta poder ver su mejor versión.

Ésta llegó cuando más lo necesitaba su equipo, a partir de febrero, y fue nombrado Man of the Match de la final de la Liga de Campeones que su equipo volvió a ganar al Atlético. España necesita que el sevillano mantenga esa misma forma.

Por su parte, Piqué cumplió una temporada muy regular, sin apenas altibajos, y ha sido fundamental en la conquista del doblete (Liga y Copa del Rey) por parte del Barcelona.

La selección española sólo espera que esa regularidad continúe durante todo el torneo y que funcione su mezcla con Ramos. Y, sobre todo, que no haya sanciones o lesiones.

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