Liga de campeones

El Real Madrid también sale goleado de Alemania (4-1)

  • Al igual que el Barcelona, el equipo blanco encaja cuatro tantos, todos de Lewandowski, en su visita al Borussia. El solitario gol de Cristiano apenas da esperanza en la remontada.

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El Borussia Dortmund tomó impulso hacia la final de la Liga de Campeones al vencer por 4-1 al Real Madrid en la noche más gloriosa del ariete polaco Robert Lewandowski, autor de un sensacional póquer de goles. El equipo de José Mourinho sucumbió en la apertura de la semifinal no sólo ante las excelencias de Lewandowski, sino ante su propia incapacidad. Le faltó juego y carácter, precisamente lo que le sobró a un Borussia Dortmund que pone a la Liga de Campeones al borde de una final alemana junto al Bayern de Múnich.

La puesta en escena del Real Madrid fue la misma de cada viaje que hace a Alemania, la de un equipo impresionado por el fuego rival y que ve el balón como si fuera una bomba de relojería. El Dortmund lo detectó y se fue a por la presa como una fiera. Empujado por el espectacular aliento de la grada, el conjunto alemán vivió en campo del Real Madrid durante los primeros 15 minutos, distrayendo y esperando la subida de los laterales para generar espacios. Le ayudaba el Real Madrid, regalando balones como un amigo.

A los siete minutos llegó la primera gran ocasión de los locales, con un disparo de Marco Reus que sacó Diego López con una mano prodigiosa. Fue el preludio del primer gol, que fue el de toda la vida en un campo alemán. Sucedió en la siguiente jugada, cuando Reus centró desde la izquierda con la pierna contraria, el balón se fue cerrando, Pepe no vigiló su espalda y apareció Lewandowski para rematar a la red desde cerca. La hinchada local atronó. El tanto afianzó las opciones del Borussia Dortmund, que progresivamente fue replegándose hasta dejarle el mando al balón. Dio la impresión de que era algo estudiado, pues todo el mundo sabe que el Real Madrid no es un equipo que se sienta especialmente cómodo llevando la iniciativa. Lo que sucede es que el equipo alemán también dejó de llevar peligro al área blanca.

El equipo de Mourinho no disparó entre los tres palos hasta los 23 minutos, con una falta lejana de Cristiano Ronaldo. Pero tampoco se volvió loco buscando el empate, como si presintiera que su momento llegaría antes del descanso. Y sucedió. Pocos equipos hay como el Real Madrid que penalicen tanto el error del contrario. Éste llegó a los 43 minutos, cuando Mats Hummels se enredó y dejó el balón franco en los pies de Gonzalo Higuaín. El argentino tuvo la sangre fría de esperar la llegada de Cristiano Ronaldo, quien recibió el cuero simplemente para empujar a la red.

Así concluyó una primera parte que presentó una imagen bien conocida del Real Madrid, la de un equipo que necesita muy poco para marcar. Este tanto es lo único que ahora le permite soñar, aunque sea remotamente, con la remontada.

Porque lo que ocurrió después fue una pesadilla para los blancos. Vivir sólo de errores ajenos no sirve en una semifinal europea. Y más sabiendo que esos errores también los puede cometer el propio Real Madrid, como ocurrió en su pésimo inicio de la segunda parte. A los 50 minutos, tiró mal el fuera de juego y Lewandowski pescó el gol ante las injustas protestas de los blancos. Y cinco minutos después, el ariete polaco dejó sentado a Pepe, muy mal durante todo el choque, para hacer su tercer tanto.

Superado en entusiasmo, ambición y concentración, al Real Madrid no le quedó otra que ir a por el partido, pues tenía la eliminatoria en una situación mucho más que peligrosa. Todavía más lo estaría diez minutos después. Con el Real Madrid desorientado y distraído en el lateral izquierdo, Reus entró en el área y cayó acosado por Xabi Alonso. Para el árbitro fue penalti y Lewandowski completó su noche de gloria al anotar el lanzamiento. El jugador polaco dio la razón a Josep Guardiola, que parece quererlo para el Bayern de Múnich. Dio un recital y la defensa blanca nunca encontró fórmula para desactivarlo.

A falta de soluciones tácticas, Mourinho ofreció cambios de jugadores, con entradas de Ángel di María y Karim Benzema. Pero con sólo eso no se desactiva a un equipo tan bien trabajado como el Borussia Dortmund, único invicto en el torneo. El final del encuentro fue un ejercicio de impotencia de un Real Madrid que está obligado a la épica si quiere producir un vuelco en la eliminatoria que ahora parece muy lejano. En el horizonte aparece una final alemana entre Borussia Dortmund y Bayern de Múnich, salvo gesta española la próxima semana. 

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