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Regreso 'puro Diego Costa'

  • Gol, susto por una posible lesión y agresividad en el retorno al Atlético

Diego Costa golpea el balón con el interior en un reciente entrenamiento. Diego Costa golpea el balón con el interior en un reciente entrenamiento.

Diego Costa golpea el balón con el interior en un reciente entrenamiento. / juan carlos hidalgo / efe

El delantero hispanobrasileño Diego Costa culminó el miércoles su ansiado regreso al Atlético de Madrid tres años y medio después de su salida al Chelsea, con media hora de juego ante el Lleida (0-4) y una jugada en la que, de forma simultánea, marcó un gol y recibió un fuerte golpe en la pierna derecha. Diego Costa está, por fin, de vuelta como rojiblanco en un terreno de juego. Lo esperaban los atléticos desde que el martes Diego Pablo Simeone confirmó que estaba "habilitado" para jugar y que iría convocado a Lérida. Por los ensayos del Cholo, se sabía que no iba a ser titular.

Con un Atlético controlador en la primera mitad, la grada del Camp d'Esports, las cámaras y los flashes de los fotógrafos comenzaron a apuntar hacia la banda cuando, pasado el descanso, saltó el hispano brasileño a calentar, junto a Vitolo Griezmann.

Vitolo tuvo su debut primero, en torno al minuto 59. Cinco minutos después fue el momento de Costa, que salió al mismo tiempo que Griezmann, en lugar del argentino Correa y Fernando Torres.

Simeone ponía sobre el tapete a la pareja deseada por el club, esa que "tanto había costado juntar", en palabras del consejero delegado, Miguel Ángel Gil. Y con ellos sobre el césped estaban otro punta, Gameiro, y el propio Vitolo. Artillería en cantidad y calidad.

No pasaron ni cinco minutos cuando llegó el momento Costa: un balón que recibió Gameiro en el vértice derecho del área rival, lo cedió para la carrera de Juanfran por su derecha, y el centro raso atrás del alicantino fue conectado por Diego Costa desde el suelo con la bota derecha, hacia el palo contrario del meta local.

Una alegría inmensa se apoderó del delantero, que corrió hacia la esquina derecha del campo señalando con los índices hacia el cielo, se tiró de rodillas al césped y se santiguó varias veces cuando era felicitado por sus compañeros. El regreso del goleador.

Puro Diego Costa, que se lanzó a festejar obviando la marca de los tacos que el defensor del Lleida Trilles había dejado en su pierna derecha, bajo la rodilla, en esa misma jugada. Una vez festejado, entonces sí, el de Lagarto (Brasil) se lanzó al suelo para ser atendido por los doctores rojiblancos.

Momentos de estupor para la hinchada del Atlético, que pasaba de la ilusión del debut y la euforia del gol, a la incertidumbre. Alguno incluso pudo recordar aquella escena en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe en abril de 2014, cuando Costa marcó el 0-2 del partido y tuvo que ser retirado en camilla al golpearse la tibia con el poste al rematar.

Nada que ver. El punta fue atendido, se levantó y volvió. Algún desmarque y alguna carrera confirmaron que el golpe no era para tanto. Y el partido permitió ver más cosas: la primera, una incipiente sociedad entre Vitolo, Griezmann y Costa. Simeone, y con él todos los atléticos, se frotan las manos ante lo que puede deparar el futuro.

Por supuesto, un debut puro Costa incluye todas las facetas del delantero de Lagarto: el gol, el suspense y también la agresividad. Y en apenas media hora también le dio tiempo a tener algún rifirrafe con el central rival Satrústegui por una carga que el delantero consideró excesiva.

Cumplió con todo Diego Costa, que estaba ansioso por volver a disputar un partido, algo que no era un secreto para nadie. El mismo delantero manifestó en el acto de bienvenida del día 31 de diciembre en el Wanda Metropolitano que estaba "harto de entrenar" y que quería "jugar ya". Razón no le faltaba al 18 rojiblanco, que ha vivido casi siete meses sin poder disputar un partido de competición, desde un duelo con la selección en Macedonia, debido a su tortuosa salida del Chelsea y la sanción de la FIFA sobre el Atlético, que impedía su inscripción hasta el 1 de enero.

Durante este tiempo, hizo un acopio de paciencia, presión sobre el Chelsea para propiciar su regreso al Atlético y, ya llegado al Atlético, constancia para recuperar el estado de forma óptimo. Óscar Ortega se dedicó casi en exclusiva a trabajar con él, pero Diego Costa está, por fin, de vuelta.

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