Remontada dedicada

  • España superó a Macedonia gracias a una segunda parte en la que dio la vuelta al partido en 5 minutos

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España tiró de orgullo para remontar dos tantos a Macedonia, selección 53 del mundo, que aumentó en el primer acto las dudas sembradas en la Copa Confederaciones, hasta que Del Bosque recuperó el sistema del éxito, con cinco centrocampistas, y llegaron los goles en memoria de Jarque.

Asegura la voz más representativa del vestuario, el capitán Iker Casillas, que la Copa Confederaciones está olvidada. No debe pasar España al olvido con tanta rapidez una competición en la que cometió fallos que la alejaron de la deseada final con Brasil y frenó la euforia de la Eurocopa conquistada.

Del varapalo ante Estados Unidos y la conquista agónica del tercer puesto ante Suráfrica en la Confederaciones, España pasó mes y medio después a una remontada repleta de orgullo en un incómodo partido amistoso por fecha, por escasa preparación y por el poco nombre de un rival, que comenzó ganando en ambición para acabar rendido ante la calidad del rival.

Mordió Macedonia desde el primer minuto. Demostró que iba al choque, a tope de revoluciones con dos entradas al límite en los primeros compases. La prueba era seria para una selección que llama a las puertas de su momento de más historia desde su nacimiento, a días de un duelo decisivo ante Escocia que le puede colocar en el Mundial 2010.

Del Bosque, sin dos piezas claves como Sergio Ramos e Iniesta, dio la alternativa a Cazorla y Silva en las bandas para probar variantes antes de medirse a Bélgica y Estonia.

Apostó el seleccionador por el 4-4-2 que últimamente se atraganta, con Villa y Torres arriba. España descubrió un estilo con cinco centrocampistas y cuando lo recuperó en la segunda mitad cambió radicalmente su imagen.

Antes vivió dosis de sufrimiento ante una selección repleta de coraje, con velocidad endiablada y calidad en las transiciones. Descansó Casillas y Reina pensaba en la hora en que le tocó jugar. Goran Pandev, el jugador macedonio de más calidad delantero del Lazio italiano, se aprovechó de las dudas de la defensa española para marcar un doblete en 33 minutos y desatar la locura en las gradas.

A los ocho minutos arrancó en posición dudosa aprovechando un mal repliegue tras saque de esquina a favor de España, para plantarse solo ante Reina, que regresó sobre sus pasos tras un amago de salida y se equivocó dando la facilidad del recorte a Pandev que marcó a placer.

España se dio cuenta de que para ganar tendría que dar lo mejor y, aunque se hizo con el dominio, le faltó chispa en los últimos metros, con Villa apagado con molestias, y sufrió ante las continuos contraataques macedonios.

Lo intentaron Silva y Villa con los primeros disparos pero faltaba confianza y coordinación en defensa. Un nuevo error de Puyol al tirar el fuero de juego, dejó a Pandev ante el gol y no lo desaprovechó. Disparo cruzado inalcanzable para Reina y caras de incredulidad.

España, desfigurada, caía en el error del juego directo. Villa remataba al palo con un latigazo con la derecha cuando moría la primera parte. Minutos para el cambio que Del Bosque aprovechó para dar descanso a un agotado Xabi Alonso, más Cazorla y Villa, y dar entrada a Busquets, Cesc y Riera.

El regreso al esquema que llevó al éxito a Luis Aragonés, 4-5-1, mostró la verdadera España. Recuperó la chispa, el toque y la pegada. No se podía permitir una derrota que habría hecho daño y en diez minutos cambió el panorama con un golpe de autoridad.

Riera avisó nada más reanudarse con un disparo raso. En el minuto 52 Torres peinaba a la red un centro de Xavi y lanzaba los dedos al cielo dedicando a Dani Jarque su gol. Juntos conquistaron un Europeo sub 19.

Dos minutos después llegaba el empate. Un disparo de Cesc al palo caía a los pies de Piqué, que marcó a puerta vacía. Y la remontada se selló, de nuevo a los dos minutos, con el gol de la noche de Riera, que chutó con violencia con su zurda a la escuadra, desatando la rabia de la muerte de su amigo Jarque con sólo 26 años. Levantó de sus asientos al público, que acabó ovacionando el carácter del campeón de Europa.

Con el deber cumplido, España supo dominar y conservar su ventaja. Los continuos cambios bajaron el nivel del duelo y Del Bosque hizo debutar a Diego López y Monreal. El triunfo pudo ser más amplio, con ocasiones claras para Cesc, Piqué y Güiza, y no se escapó gracias a un paradón de Diego López a una falta lanzada por Stoijkov en los últimos compases. La selección dedicó a Jarque un triunfo repleto de orgullo.

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