Rijkaard, en situación límite

  • Una derrota esta noche podría dejar al holandés con los dos pies fuera del conjunto azulgrana

Frank Rijkaard atraviesa su momento más duro como entrenador del Barcelona, con la amenaza de la destitución en caso de que el equipo tropiece hoy ante el Schalke 04 en la ida de los cuartos de final de la Liga de campeones.

Cuando se realizó el sorteo de la máxima competición continental, el entorno del Barcelona reaccionó con júbilo al conocer el emparejamiento, al considerar al Barcelona muy superior al Schalke 04. Pero las sensaciones cambiaron con el paso de los pocos días, y ahora la cita se ve casi con pánico.

Desde aquel sorteo, el Barcelona entró en regresión y ahora está a siete puntos del Real Madrid a ocho jornadas de finalizar la Liga. El equipo se desmoronó el sábado ante el Betis, que ganó por 3-2 después de remontar en la segunda parte un 0-2 en contra, y la derrota abrió heridas muy difíciles de cerrar. Aquel partido añadió litros de gasolina al incendio que rodea al Barcelona. Las críticas son inmisericordes, con reproches para todos: directiva, entrenador y jugadores. Nadie se libra de las acusaciones, los signos de una gran crisis.

Y en el epicentro del terremoto se sitúa Rijkaard. La cuerda siempre se suele romper por el lado más débil y en el fútbol no hay parte más frágil que la del entrenador. Y, en este caso, tanto Sport como Mundo Deportivo, los dos periódicos más influyentes del entorno culé, coinciden en afirmar que el club despedirá a Rijkaard si hay derrota dolorosa en Alemania. "Guardiola, solución de emergencia", titula Sport. El antiguo jugador del Barça entrena actualmente al segundo equipo del club y podría ser la solución de urgencia en el caso de una debacle ante el Schalke 04. "Match-ball para Rijkaard", titula Mundo Deportivo, que añade: "Otro ridículo ante el Schalke dejaría a Rijkaard al borde del abismo. Joan Laporta desea aguantarlo hasta el final, pero cada vez más directivos están por el cese".

El Barcelona se agarra a la Liga de Campeones como a un clavo ardiendo. La Liga la ve ya imposible e incluso se teme por la segunda plaza del campeonato.

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