A Río se llega por Suecia

  • España no puede fallar ante Eslovenia en su debut en el torneo

De nada sirve el título Mundial conquistado en 2013, ni la medalla de plata lograda hace apenas un par de meses en el Europeo de Polonia, ya que la selección española deberá someterse a un nuevo examen para sellar su billete hacia Río en el preolímpico que arranca en la ciudad sueca de Malmoe.

Una reválida que no se antoja nada sencilla para el conjunto de Manolo Cadenas, que se medirá con Eslovenia, Irán y Suecia en busca de una de las dos plazas en juego para la cita olímpica en un torneo en el que los Hispanos no podrán contar con el portero Arpad Sterbik a causa de unas molestias en la espalda.

El percance de última hora propiciará el debut en una competición oficial del guardameta Rodrigo Corrales, adelantando en unos meses el previsible relevo que se producirá tras los Juegos en la portería del combinado nacional, que el gallego está destinado a ocupar junto con Gonzalo Pérez de Vargas. Además, Víctor Tomás, que abandonó la concentración para asistir al nacimiento de su primer hijo, se incorporó a la misma y estará disponible para el encuentro con los balcánicos (17:00).

Ganar este encuentro inaugural del torneo será clave para lograr lograr el billete olímpico que pasa, como reconocen todos los integrantes de la selección, que ya saben cómo se las gasta Eslovenia, un rival con el que España tan sólo logró empatar (24-24) y con muchísimos apuros en el pasado Europeo. La llegada al banquillo de Veselin Vujovic no sólo ha dotado al conjunto esloveno del carácter y agresividad, sino que también ha mejorado las prestaciones defensivas de un grupo cargado de talento y que se verá reforzado en Malmoe con la presencia del lateral derecho Jure Dolenec.

Esto ya lo saben los de Cadenas, que sufrieron lo indecible para adaptarse a los continuos cambios de sistema defensivo que plantea el equipo balcánico cuando se midieron en el pasado torneo continental. Dificultades que el técnico español confía en solventar con la incorporación del central Dani Sarmiento y, sobre todo, con el regreso de Joan Cañellas, que tras rendir muy por debajo de su nivel en el pasado Europeo, lastrado por sus problemas físicos, debe ser el ejecutor de esos lanzamientos rápidos y entre líneas que reclama el seleccionador con insistencia para mejorar la productividad ofensiva.

Mucho más sencillo se presenta, a priori, el segundo compromiso del equipo español, que se medirá mañana (16:15) con Irán, el rival más débil del grupo, para cerrar su concurso en el Preolímpico el domingo (16:30) ante los anfitriones, Suecia. Un encuentro al que España confía llegar ya con la clasificación asegurada para una cita olímpica a la que el balonmano español sólo faltó una vez, en Montreal en 1976, y que premiaría la trayectoria del conjunto español, el único equipo que no ha faltado en los últimos cuatro años a la cita con las semifinales en ninguna gran competición internacional.

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