Cajasol

Rubén Magnano: "Hay jugadores muy tranquilos y sin compromiso"

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Es la derrota más dura sufrida por Rubén Magnano, quien se considera un ganador del baloncesto. Llegó hace seis meses a Sevilla, con un brillante currículum coronado con el oro olímpico de Argentina en Atenas 2004, y para iniciar un ilusionante proyecto, pero la dictadura de los resultados acabó ayer con un entrenador honesto pero ineficiente en este caso concreto. En sus primeras palabras como técnico del Cajasol aseguró que exigiría "compromiso" a sus jugadores, el mismo que ha terminado echando en falta.

-Cuando las cosas no van bien y urge un cambio, siempre es más fácil cesar al entrenador que cambiar media plantilla.

-Es una ecuación bien lógica. Es la primera vez que me sucede algo así en mi vida, pero tengo que tomar la experiencia como algo productivo para el futuro. La responsabilidad de lo ocurrido no es sólo mía, sino que debe ser compartida por todos, aunque en situaciones como ésta el entrenador siempre ocupa un papel protagonista.

-¿Temió tras la derrota en Málaga que ahí pudiera estar su final en el Caja?

-Antes del partido contra el Real Madrid, tuve una reunión con el presidente, Juan Carlos Ollero, y éste me dijo que había que mirar para delante, que podía contar con su apoyo, pese a que éramos conscientes de que el calendario era muy duro. Sabía que la situación era límite, pero salí muy reforzado de aquel encuentro. Los resultados no arribaron y a ellos se les agotaron los plazos de espera.

-¿Por qué no ha triunfado usted en Sevilla?

-Han influido un montón de cosas que han impedido que no lo hayamos hecho mejor en estas 17 jornadas, aunque no es el momento de enumerarlas. Me voy un poco amargado por no haber podido llevar a este equipo un poco más arriba, pues estoy seguro de que con un par de triunfos más, aún estaría entrenando al equipo. Sin embargo, en varios partidos la moneda cayó cruz y eso se paga.

-¿Le queda mal sabor de boca por no haber gozado de una última oportunidad en Gerona?

-No hay que pensar en eso. Sabíamos que, antes o después, había que dar un golpe de efecto, y me tocó sufrirlo a mí. Pese a todo, le estoy muy agradecido a la dirección la muchísima confianza que siempre depositaron en mí, aunque no pude retribuirla con resultados. De todo corazón le deseo lo mejor al club, porque me han tratado muy bien; es una institución que merece tener un protagonismo mayor en la ACB. Se ha caído sólo un nombre, el mío, pero ahí sigue el proyecto, que debe continuar tomando forma.

-Hace unos días decía que estaba seguro de que estaba capacitado para revertir la situación. ¿Cree que es posible la salvación?

-Había un grave problema de aceptación entre las partes. No voy a dar nombres propios, pero la plantilla está dotada de algunos personajes que tienen que dar más, pues el equipo los necesita. Necesitábamos que esos personajes se comprometieran más, pero me dio la sensación de que estaban muy tranquilos, muy seguros, y con cero de compromiso. Esos factores influyeron y yo los pagué. Espero que los propios jugadores despierten, pues la salvación dependerá de ellos fundamentalmente, o que otros tengan la capacidad de despertarlos, pues está claro que yo no pude llegar a eso. Si no lo corrigen, no les será fácil remontar.

-Uno veía jugar al equipo y echaba en falta una mejor actitud.

-Lo que tú vas sembrando durante la semana se refleja en la hora y media de juego. Muchos jugadores antepusieron el nombre al hombre. Si no son capaces de bajar su nivel para situarse a la misma altura de los demás y para saber que por encima de cada uno está el futuro del club, de un proyecto muy alentador, se van a encontrar con muchos problemas, como así ha ocurrido hasta ahora.

-¿Qué hará ahora?

-Mi intención es permanecer aún un tiempo por Sevilla, pues, aunque parezca mentira, la conozco poco. Apenas tuve la oportunidad de disfrutarla. Luego, volveré a Argentina. ¿Qué puedo hacer si no? Ahora toca desconectar, y ya se verá lo que va saliendo.

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