La ola en San Pablo: Sevilla quiere ACB

  • Los de Casimiro barren al Estudiantes con un gran primer tiempo y dejan atada la permanencia, aunque no sea matemática aún La sexta victoria en casa, lograda desde la defensa, se convierte en una gran fiesta

San Pablo hizo la ola y despidió a los suyos al grito de "Sevilla es de ACB". Y sí, una temporada más, y será la vigésima octava de forma consecutiva, el Caja estará entre los mejores de España siempre que el club, que ahora tiene otra lucha por delante una vez logrado el objetivo deportivo, sea capaz de asegurar su continuidad. Quien quiera un equipo prácticamente hecho para la próxima campaña y con una afición fiel que cuando es llamada a filas acude en masa, ahí tiene al Baloncesto Sevilla, que mira de lejos los play off, sí, pero aún más la zona de peligro.

Hubo dudas en su momento, cuando algunos de los nuevos no sumaban y el conjunto, como bloque, no funcionaba. Pero dos pequeños retoques, Hakanson y Jordan, activaron el trabajo previo de Luis Casimiro con sus jugadores y se ha traducido todo en una segunda vuelta para enmarcar, con seis autoritarios triunfos en casa. El último ante un Estudiantes que llegaba a la capital andaluza jugándose la vida y se fue de regreso otra vez en puestos de descenso. Ni siquiera el juego al despiste de Sergio Valdeolmillos con Nacho Martín descentró a los locales. El ala-pívot, según decían, era duda por un golpe en el hombro, pero en el banquillo estaba sentado con el brazo en cabestrillo, por lo que cuanto menos raro sí que parece.

Sin el interior, todo intensidad y ambición en su juego, los colegiales perdían no sólo potencial en la pintura sino un líder capaz de tirar de sus compañeros. El argentino Laprovittola trató de llevar el peso en ataque, pero su eléctrico juego se topó con una gran defensa cajista. Balvin salía casi al centro del campo en las ayudas, Berni cerraba la zona con los interiores y los colegiales, sin un faro más allá de las apariciones de Simpson, se chocaban contra un rival que juega casi de memoria en las dos canastas. Porque si atrás el CB Sevilla no daba opciones a su rival, en el otro lado Bamforth veía el aro como una piscina y las conexiones con el pívot checo llegaban desde cualquier mano. Entre los dos sumaron al final del primer cuarto 17 puntos, más que todo un Estudiantes que no tuvo su día desde la línea de los 6,75 metros. Y por ahí empezó a perder.

Ofuscados pese al desacierto, del 1/6 del primer cuarto pasó al descanso al 1/12 en triples (3/20 al final), con muchos lanzamientos totalmente liberados. Mientras los de Valdeolmillos se atascaban en ataque, presas cada vez más de los nervios por ver que el marcador se iba ampliando, el conjunto de Luis Casimiro exhibía su mejor juego colectivo para romper el partido. Porque si de inicio fueron Bamforh y Balvin los que tiraron del carro, en el segundo acto todos los que jugaron anotaron. Alfonso Sánchez paró a Laprovittola, Miljenovic hizo un gran relevo en la dirección y Jordan daba la réplica a Balvin en la pintura sin que nadie echase de menos al checo. Quizá fue ésa una de las claves, como dominar la pelea por el rebote (20-10 al descanso), porque a la hora de que la segunda unidad diese la cara la sevillana barrió a la visitante.

Un 2+1 de Jordan puso el 30-19 en el minuto 15, cuando por primera vez Bamforth se fue al baquillo a coger oxígeno. Con Simpson haciendo lo propio, el Caja despegó desde su defensa y el acierto en ataque. Xavi Rey, ex cajista en épocas de bonanzas, lanzó un tiro libre que no tocó ni el aro. Pumprla hizo lo mismo desde el triple acto seguido. El Estudiantes caía en barrena y el CB Sevilla se gustaba. Paciencia en ataque, buscando siempre la mejor opción, e intensidad en defensa para desesperar a un rival sin ideas y con más ganas de irse a los vestuarios que seguir en la pista. Las caras del banquillo lo decían todo. Cuando Simpson regresó a la pista, Berni Rodríguez puso el 40-23 y poco después Balvin cerraba, machacando claro, el primer tiempo poniendo el 45-25.

El partido estaba resuelto; la permanencia en las manos y San Pablo empezó a disfrutar. Nadie se acordaba de la afrenta sufrida a manos de Estudiantes en la primera vuelta, pero sí los jugadores, que salieron tras el descanso decididos a devolverle el +26. El rival estaba noqueado y con 58-34 estaba en las manos. Pero el Caja ya había hecho los deberes y esa guerra no tocaba ahora. Salgado se puso el mono de faena para dirigir a los suyos y Valdeolmillos trató de reactivar a su equipo apostando por un juego con bajitos, primero, o con un quinteto más alto después usando de comodín a Juancho Hernangómez. Pero no era el día del joven ala-pívot, que un día pudo jugar en Sevilla junto a su hermano y ahora va perdiendo el protagonismo, como Brizuela y Jaime Fernández, que tuvo en la primera mitad del campeonato.

Al final del tercer parcial la ventaja cajista se mantenía en los 20 puntos y con San Pablo de fiesta la lógica relajación se trasladó al parqué. Un 0-4 de salida enfadó a Casimiro, que no quería sorpresas y tiró de sus titulares de nuevo para que el final del partido no tuviese sobresaltos. Con 70-54 Bircevic falló otro triple y un 5-0 acto seguido para los locales acabó con cualquier conato de reacción, mientras San Pablo hacía la ola y se divertía cantando "Sevilla es de ACB". Deportivamente lo es. Ahora sólo queda que la temporada y el club tengan un final feliz.

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