El Sevilla se queda sin final

  • Un gol de Joaquín Muñoz en el minuto 83 condena a los pupilos de Agustín López, que no supieron aprovechar el 3-1 de la ida

  • Yael marcó de penalti nada más empezar el choque

Con la miel en los labios. Así se quedó el Sevilla, que no podrá volver a disputar, tres años después, la final de la Copa del Rey juvenil. Los pupilos de Agustín López no supieron aprovechar el 3-1 que cosecharon en el partido de ida, pues cayeron por el valor doble del tanto que Joaquín Muñoz había anotado en la ciudad deportiva siete días atrás. Así pues, los goles de Yael y del propio Muñoz dieron el pase a la gran final al Atlético, que luchará por revalidar título.

Los sevillistas llegaron a Majadahonda con dos goles de ventaja, aunque la renta se quedó muy pronto en la mitad. Y es que apenas se habían alcanzado los cuatro minutos de partido cuando, tras el derribo de Alfonso a Salomón Obama dentro del área, el colegiado señaló penalti.

No podía comenzar mejor el partido para el Atlético, que se apresuró a convertir en gol el regalo sevillista. Fue Yael el encargado de lanzar la pena máxima, y aunque Alfonso adivinó la trayectoria del balón, éste acabó en el fondo de la red.

Lejos de acusar el golpe, los nervionenses se lanzaron a buscar la portería de Álex dos Santos y tuvieron claras opciones de lograr al menos el empate. Lara por partida doble, Vicente, Berrocal a balón parado... Pero por más que lo intentaron, la igualada nunca llegó.

Aunque era el Atlético el que tenía que darle la vuelta a la situación, el Sevilla era el claro dominador del encuentro. Así, el conjunto anfitrión se limitó a esperar su momento, sin temer al paso de los minutos ni tampoco a las elevadas temperaturas que ya empezaban a acusarse sobre el césped.

Ya en la segunda mitad, y sabedor de que el tiempo sí empezaba a correr en su contra, el Atlético comenzó a merodear con mayor frecuenta la portería sevillista, pero la entrada al terreno de juego de Checa en la medular lo frenó en su intento de inquietar a Alfonso. Agustín López también dio entrada a Pliego para buscar refresco en el ataque, así como a Jaime.

La situación parecía controlada y se encaraban ya los últimos minutos. Sin embargo, la recta final volvería a ser cruel para los sevillistas. Tras caer en los últimos compases frente al mismo rival en los octavos de final de la Youth League el pasado febrero en este mismo escenario, el equipo sufrió un nuevo varapalo a seis minutos del pitido final. Joaquín Muñoz, autor del tanto rojiblanco en el duelo de la ida, se internó y batió a Alfonso para darle la vuelta a la eliminatoria y echar por tierra el sueño.

El varapalo ya no tenía enmienda posible. El árbitro alargó el choque ocho minutos, pero los sevillistas ya se habían quedado sin fuerzas y se inició una tángana en la que hubo varias expulsiones, el entre ellas al goleador local Joaquín y al sevillista Berrocal, que vio la segunda amarilla, amén de Felipe ya con el duelo acabado. Un doloroso epílogo para una temporada en la que, eso sí, el equipo adquirió un valioso aprendizaje que a buen seguro no caerá en saco roto.

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