Simeone, otro ex jugador que vuelve a casa como técnico

  • El argentino regresa en sustitución de Gregorio Manzano para despertar al equipo colchonero de su actual catatonia.

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 Por Navidad vuelve a casa el exjugador del Atlético de Madrid y héroe del "doblete" el argentino Diego Cholo Simeone, pero esta vez como entrenador del primer equipo, como antes hicieron otros veinte futbolistas que en distintas épocas vistieron la camisola rojiblanca. 

Simeone fue despedido como un héroe por la hinchada del Vicente Calderón, el 20 de diciembre de 2004. En aquella fría noche de finales del otoño madrileño se acumularon, sin embargo, toneladas de calor humano. 

"Ole, ole, ole, Cholo Simeone", se gritó al unísono desde la grada para homenajear al ex jugador argentino, quien pisó el césped acompañado por sus tres hijos. 

"Hasta pronto, Cholo", le dijo Enrique Cerezo, ahora presidente del club madrileño, en la hierba del estadio mientras le imponía la insignia de oro y brillantes del Atlético. 

Y ese momento, el del regreso, llegó para Simeone, un centrocampista que, al margen de sus atributos futbolísticos, destacaba también por su coraje, entrega y fuerte personalidad. 

Tras Gregorio Manzano, la entidad rojiblanca confía en que esa profunda huella dejada por Simeone en la hinchada, unida a su carácter y personalidad, rescaten al equipo de su actual catatonia, como antes se intentó desde el club con otros ex jugadores de renombre. 

Simeone será el vigésimo primer antiguo futbolista del Atlético que regrese como entrenador, desde que en 1928 comenzase el campeonato de Liga, y el undécimo técnico de nacionalidad argentina para la entidad. 

Abel Resino, el guardameta que batió el récord mundial de imbatibilidad en 1991, fue el último de estos "hijos pródigos" reclamados por la directiva del Atlético de Madrid. Abel fue destituido tras la séptima jornada de la campaña 2009-2010. 

Santi Denia, el defensa central del "doblete", también disfrutó como interino de la confianza de la directiva, aunque Luis Aragonés haya sido el último de los valores atléticos que más veces y con más éxitos regresó para dirigir desde el banquillo del Vicente Calderón. 

"Eso que está usted pisando es el escudo del Atlético de Madrid", le espetó Aragonés al cuarto árbitro en un partido España-Eslovaquia en el Calderón. 

Ese mismo espíritu que insufló Aragonés es el que regresa con Simeone al estadio que ya tiene cuenta atrás, por la futura mudanza a otro más moderno y en construcción, llamado "La Peineta". 

"O ganamos, o morimos ganando", gritó "Cholo" Simeone en el autobús del equipo cuando llegaban al estadio Vicente Calderón, antes de enfrentarse con el Albacete. 

También se sentó en el banquillo Iselín Santos Ovejero, un defensa legendario que llegó a proclamar (sic): "El escudo del 'Atleti' no es por encima, el escudo es por dentro". 

'Cacho' Heredia, otro argentino que contribuyó en la década de los 70 a engrandecer al Atlético, también supervisó después la parcela táctica del equipo de sus amores. 

Joaquín Peiró, José Armando Ufarte, Martínez Jayo, el portero francés ya fallecido Marcel Domingo o el argentino Juan Carlos Lorenzo fueron atléticos de pro que, después y como técnicos, metieron sangre rojiblanca en las venas de los jugadores. 

De otras épocas más lejanas, el Atlético rescató a exjugadores como Escudero, Tinte, Ramón Colón, Lafuente, Marculeta, Arcadio Arteaga, Anatol o Angel Romo. 

La poción mágica del carácter regresa, pues, con Simeone, un futbolista que se dejó la piel en el campo, que saboreó la fórmula con la que el Atlético de Madrid ganó dos títulos en una misma campaña (Liga y Copa de 1996) y que regresa a este club para resucitar a un plantel de valiosos jugadores.

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