Sólo quiso jugar uno

  • Dudas El Barcelona empató sin goles ante un Manchester United ultradefensivo Desacierto Cristiano Ronaldo desperdició un penalti en el arranque del partido

El Barcelona vivió una noche amarga al empatar sin goles ante un Manchester United que tendrá el martes todo el apoyo de su gente para pasar a la final de la Liga de Campeones.

Era el partido más importante de la temporada para el Barcelona, el final de un día siempre especial en la ciudad, la celebración de Sant Jordi, el jinete que según la leyenda salvó la vida de una princesa matando al dragón que estaba por devorársela.

Tardó en saberse quién era dragón y quién Sant Jordi ayer en un Camp Nou colmado con 95.549 espectadores, pero al final estuvo claro: el Manchester se guardó el fuego y vuela a casa con un valioso punto, básicamente porque Sant Barca fue incapaz de liquidarlo, aunque los azulgrana fueron los únicos que atacaron y fueron con decisión, y sin suerte, en busca del triunfo.

El choque comenzó con Henry fuera de la formación inicial y Messi y Deco, hasta hace poco lesionados, como titulares. Alex Ferguson transformó a Hargreaves, habitualmente mediocampista, en lateral.

El trío Ronaldo-Rooney-Tévez prometía interesantes intenciones ofensivas por parte de los visitantes, pero pronto se vería que no todo lo que reluce es oro. El empate era un éxito para el Manchester, con un Tévez que no tenía libertad para brindarse con todas sus fuerzas en la ofensiva, responsabilidad que descansó en los arrebatos de Cristiano Ronaldo. No hubo tiempo para acomodarse. Se llevaban 70 segundos y el partido pareció enloquecer. Ronaldo se zambulló para cabecear en el área un balón que Milito frenó insólitamente con las manos. Penalti y enorme presión para el portugués, que abucheado por más de 90.000 personas desvió groseramente el lanzamiento a la derecha del arco.

Ronaldo se tocó la cabeza, y el Barca recuperó la respiración. A los 9 minutos, Messi dio señales de su peligro con una eléctrica internada por la derecha. Evra sufría para controlar al argentino.

Dos minutos más tarde el gol rondó los pies de Deco con un pase atrás de Iniesta que el portugués, solo frente a la portería, no llegó a interceptar. E instantes después Van der Saar sacó mal, le puso la pelota en los pies a Messi y la combinación con Eto'o otra vez tuvo aroma a sacudida de redes.

Deco, que no jugaba desde el 9 de marzo por lesión, fue mejorando tras cierta imprecisión y lentitud iniciales, y se convirtió en el principal aliado de Messi.

Promediaba el primer tiempo y la habitual verticalidad y explosión del Manchester se ausentaban del Camp Nou, narcotizadas por el control del balón por parte de los locales, que metieron a los ingleses contra su arco. Van der Saar tenía mucho trabajo. Valdés, casi nada.

Fue media hora de lucimiento azulgrana hasta que Iniesta, punzón ofensivo, se equivocó y le entregó a los 29 minutos el balón a Ronaldo frente al área. El portugués, frenado con contundencia por Márquez, reclamó penalti, pero el árbitro suizo Massimo Busacca no se inmutó.

Messi tuvo tiempo para hacerle un vistoso sombrero a Evra mientras el Manchester comenzaba a liberarse de algunas ataduras. Entre algún centro de Scholes, alguna subida de Evra y el peligro constante del veloz Cristiano Ronaldo, el primer tiempo se cerró algo más cercano al vértigo que se le presuponía previamente al choque.

Antes de irse a los vestuarios, Márquez frenó con su enésima falta a Ronaldo y se ganó una tarjeta amarilla que lo deja fuera del choque del martes en Old Trafford, en el que sí podrá estar el capitán Carles Puyol, sentado en la grada ayer junto a Oleguer.

Sin cambios, el segundo tiempo mostró en el inicio a un Barça decidido a anotar. En pocos minutos los locales sumaron un potente tiro de Zambrotta desde media distancia que rozó la portería, una internada de Eto'o y una combinación de Messi, taco de Iniesta y remate de Eto'o para hacer temblar al Manchester.

Un remate mordido de Xavi fue atajado con cierto esfuerzo por Van der Saar, y el partido entró en su media hora final con dos certezas: el Barça era mucho mejor, pero también incapaz de mover la red. Messi, figura de la noche, se fue ovacionado a los 62 minutos. Entró por él Bojan, que llevaba calentando desde hacía rato.

La desesperación comenzó a ganar las gradas en el Camp Nou, que veía a un Manchester cada vez más conforme con el empate. El portugués Nani entró a 15 minutos del final en lugar de Rooney, del que poco se había visto en la noche. Henry sustituyó a Deco y la pregunta era una. ¿Imposible romper el empate?

Imposible. La espada de Sant Barça no tenía suficiente filo, y el dragón inglés espera el martes en Old Trafford con todo el fuego que racaneó ayer y la final de Moscú en la mira. Otro partido a todo o nada para un Barcelona ya sin alternativas tras una absurda temporada. El martes lo tendrá claro: será gloria o fracaso.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios