Subirse al tren o bajarse

  • Los de Quintana juegan en Burgos ante un rival directo, último contra penúltimo, en un partido que puede marcar el curso

  • Las dos peores defensas de la ACB, frente a frente

Hay partidos que pueden marcar una temporada y uno de esos puede ser el que dispute hoy (12:30) el Betis Energía Plus. Pocos daban algo por el conjunto verdiblanco tras el desastroso balance de 0-10, pero lo cierto es que Óscar Quintana, aunque le costó cuatro encuentros y quitarse de encima a Boungou-Colo, ha resucitado a un muerto. Está vivo el equipo sevillano, que no es poco, pero la diferencia entre ganar o perder en Burgos esta jornada es la misma que hay entre salir de los puestos de descenso o hundirse de nuevo en la cola de la clasificación. Subirse al tren de la permanencia o bajarse de nuevo. Por ello, y aunque el técnico quiera quitarle presión a su plantilla, el choque en la remozada plaza de toros burgalesa, ahora Coliseum, es de vital importancia y cada uno de los jugadores debe tenerlo marcado en la frente. Soportar la presión va en el sueldo.

La racha de cuatro triunfos seguidos con la que el cuadro hispalense tomó oxígeno se vio cortada ante un Barcelona al alza, pero que no es el gran Barça de otras temporadas y era más que asequible. El problema es que Heurtel resultó imparable para Mikel Úriz, Draper y compañía y Vezenkov aprovechó las nulas ayudas atrás y la endeblez defensiva de Kelly para marcar diferencias. Y es que este timorato Betis necesita que todo funcione para tener opciones en cualquier encuentro. Que todos se dejen la piel en defensa y que en ataque todos sepan cuál es su rol: unos, pasar; otros, tirar; y otros, simplemente, ayudar. Es la realidad. No vale lanzar por lanzar si no es la mejor opción, ni volverse loco. El conjunto sevillano ha demostrado que cuando mueve el balón es más fácil tener el control de los partidos y aguantar al contrario atrás. El intercambio de golpes no le vale a un Betis con demasiados altibajos, más bajos en lo que va de campaña que altos, por lo que ante el San Pablo Burgos deberá mantener la cabeza fría y no desquiciarse cuando los locales aprieten, que lo harán.

Y es que no siempre se van a remontar 17 puntos como hizo ante el Zaragoza. El Betis, que está mucho mejor que antes, aún no es capaz de controlar los encuentros y las victorias siempre llegaron viniendo desde atrás. Lo más complicado. La excepción fue el duelo ante el Obradoiro, pero los gallegos le metieron el miedo en el cuerpo poniéndose a cuatro puntos a un minuto del final del choque después de irse al descanso con una desventaja de 21 puntos.

Las estadísticas señalan que el Burgos sólo ganó uno de sus sietes duelos en casa (al UCAM Murcia), por lo que este choque está marcado en rojo por un conjunto que quiere alargar su buen momento y que contará con más de 8.000 aficionados empujando desde las grada. ¡Quien los tuviera!

"Será clave estar sólidos en el rebote y tener un buen porcentaje de acierto desde el triple para controlar el partido", dijo Quintana en la previa del duelo. La teoría es fácil, pero en la práctica no tanto, pues los verdiblancos conceden demasiadas segundas opciones al rival. Puede que quien mejor lo haga se lleve el triunfo, ya que se enfrentan los dos peores equipos en rebote defensivos de la liga tanto por los que ceden como por los que no existen, ya que son los dos que más puntos reciben de la ACB (88, 6 los locales y 85,4 los béticos, que en los últimos cinco envites lo ha bajado a 75,8) siendo muy alto el porcentaje de eficacia de los rivales.

Las dos peores defensas se miden con el aliciente de poder salir del descenso en juego. Frenar el potente juego interior local será fundamental para un Betis que necesita a Anosike más centrado en ello que en anotar. Eso debe ser responsabilidad de otros. Porque si no fija su atención atrás los Deon Thompson, Sebas Saiz y Huskic pueden hacer mucho daño por centímetros y músculos, ya que Golubovic se está mostrando muy endeble. Ello obligó incluso a Kelly a defender a Tomic el pasado domingo, con Schilb haciendo de ala-pívot. En el momento en el que alguien falla en su cometido en la plantilla y el técnico inventa algo el castillo de naipes que este Betis se cae.

Si bien Kelly puede tener ventaja de sus emparejamientos, los que sí se deben poner las pilas son Schilb y Nelson ante Gailius y Jenkins, afectado por un virus esta semana, respectivamente. El alero lituano del Burgos sólo ha anotado menos de 10 puntos en cinco encuentros mientras que el escolta norteamericano, que llegó en la jornada 9, se ha destapado como un gran anotador liderando con 19 puntos el triunfo de los suyos en la complicada cancha del Andorra la pasada semana. Es lo que deben hacer Nelson y Schilb: sumar con regularidad y no sólo aparecer en un cuarto porque el Betis los necesita para sacar algo positivo de una visita a Burgos que si bien no es una final, porque aún restarán después 18 jornadas, sí que puede marcar las diferencias entre creer en la salvación o hundirse de nuevo con el trabajo que costó sacar la cabeza. No es una final, como dice Quintana, pero como si lo fuere, porque estos envites son las finales del Betis hoy en día.

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