Sumarle chispa al orden

  • La primera parte de la pretemporada habla de un Betis solvente atrás y comprometido · Tapia desea saber cuánto antes con quién contará para el ajuste fino · Damià gana enteros para el lateral derecho

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La primera parte de la pretemporada según el Betis ha tocado a su fin y la primera conclusión es que lo mejor se ha visto sobre los campos de juego. Antonio Tapia es un hombre con las ideas muy claras y, a la fecha, salva obstáculos con habilidad y la planificación deportiva marcha de forma sobresaliente pese a que la plantilla ni mucho menos esté definida, fruto a la par de la demostrada impericia de Manuel Momparlet para soltar lastre y del propio mercado, que este verano está dificultando aún más la labor del director deportivo.

Así, el Betis que se ha visto en los amistosos menores disputados es un equipo ordenado y sacrificado en defensa, que da la impresión de estar comprometido debido a un desgaste físico impropio de estas alturas y frente a rivales de medio pelo, pero al que aún le faltan la chispa y la velocidad que le llegará cuando disminuya la carga de trabajo. Lógicamente, al no saber Tapia exactamente con quién contará para su proyecto y al no querer discriminar a nadie para fortalecer la idea de grupo, no ha podido el técnico individualizar el trabajo en algunas facetas posicionales y estratégicas.

Solvente atrás

La premisa principal del nuevo entrenador y así ha quedado demostrada ya desde el primer partido en Sanlúcar de Barrameda es el orden. El Betis es un equipo bien posicionado y ahí radica el punto de partida de su fútbol. Aunque los rivales apenas le han exigido, a la fecha sólo ha encajado el gol del sábado frente al Cacereño y además a balón parado.

Compromiso y garra

Tapia tiene muy clara la idea de que en su equipo no habrá cracks y a fe que lo está logrando. Nadie goza de trato especial y el compromiso ha de ser total, ya que el futbolista que no demuestre intensidad en su fútbol no jugará. Carlos García, bueno tácticamente y muy comunicativo con su compañero en el eje, le ha venido bien al equipo, ya que además es un central más agresivo que los existentes.

En este sentido, el preparador físico, Paulino Granero, y el propio entrenador, licenciado en Educación Física, están insistiendo sobremanera en ejercicios específicos de fuerza y en cómo elevar con el entrenamiento la capacidad de sacrificio de la plantilla.

Damià, al lateral derecho

La lesión de Nelson, quien difícilmente llegará a tiempo para los primeros partidos de la competición y las carencias del equipo a la hora de sacar el balón jugado desde la zaga van a propiciar que Damià, quien en principio parecía destinado a jugar más como extremo, sea el relevo del portugués, por delante de Ilic y Óscar López.

El catalán tiene zancada y, con el balón en los pies, es un buen recurso para iniciar los ataques junto a Arzu, quien podría jugar circunstancialmente de central, y con Iriney, el encargado de perder metros en favor de ofrecer opciones al juego de ataque.

Variantes por el centro

Iriney, un futbolista que a la vez garantiza la posesión del balón por sus escasas pérdidas, será el encargado de mover el equipo junto a Capi y Arzu, si bien éste también puede alternar como medio específico de cierre, labor en principio encomendada a Sunny. El nigeriano ocupa mucho terreno y es sacrificado en el esfuerzo, pero a día de hoy ha demostrado escasez de argumentos técnicos que le llevan a pérdidas de balón peligrosísimas.

Las bandas, incógnitas

En los extremos es donde el equipo está más indefinido, ya que sólo tiene dos extremos puros, Odonkor y Mark González, de cuya permanencia se duda. En caso de que saliesen, el equipo no viviría tanto en las bandas y las ocuparía con interiores o atacantes que cayesen a las mismas, mientras que en el primer caso se fortalecería por el centro para aprovechar la velocidad del alemán y el chileno en el uno contra uno.

Presión arriba

Quien viese al Málaga la temporada pasada, seguro que advirtió que el 4-4-2 de Tapia es un 4-2-3-1 claro en defensa, toda vez que uno de los delanteros casi se incrusta con los medios centro para presionar y el otro se sitúa en medio de los centrales rivales para entorpecer la circulación del balón. Los robos de balón en terreno de juego del rival deben favorecer los contraataques verdiblancos, principalmente en los partidos lejos de Heliópolis, ya que en casa se verá más obligado a llevar la iniciativa y, presumiblemente, se encontrará a rivales muy cerrados.

Estrategia en defensa

Aunque aún está en una fase inicial y sin individualizar, el Betis realizará una defensa mixta en córners y faltas laterales, con tres jugadores en zona a distintas alturas del área, el más lejano atento al balón, y el resto en marcas individuales sobre los adversarios más capacitados para el juego aéreo. Nadie debe moverse hasta que salga el balón, de ahí que los técnicos alberguen dudas sobre la legalidad del gol del Cacereño.

Escasez de lanzadores

Salvo quizá Melli y Mark González, éste más en los libres indirectos, el Betis carece de un lanzador de faltas de garantías. El chileno, Xisco, Capi y Sergio García están ejerciendo la labor de colocadores en córners y faltas laterales.

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