Temprano adiós a otro mito

  • El ex cajista Quino Salvo fallece en Vigo a los 58 años tras una larga lucha contra un tumor cerebral Sus compañeros en Sevilla lo recuerdan

El destino, dicen, a veces es caprichoso. Pero no es más que un adjetivo que sirve para edulcorar la realidad. Para revestirla cuando llegan noticias como la muerte del ex jugador y entrenador Quino Salvo, que falleció en Vigo a los 58 años tras una larga lucha contra el tumor cerebral que padecía.

El deportista vigués disputó en la máxima categoría del baloncesto español un total de 239 partidos, repartidos en siete equipos, uno de ellos el Caja San Fernando (además de Valladolid, Obradoiro, Helios Skol Zaragoza, Lliria, Atlético de Madrid y Askatuak) en el que coincidió en la temporada 91-92, su última en la ACB, con Carlos Montes, de cuyo fallecimiento se cumplieron precisamente el lunes dos años.

Quino Salvo llegó a la capital hispalense una campaña antes, en la 90-91, en un equipo dirigido por José Alberto Pesquera que cumplía entonces su segundo ejercicio en la máxima categoría del baloncesto español. Lo hizo con 32 años, en la recta final de su carrera, "pero parecía un chaval por la intensidad e ilusión con la que trabajaba", recuerda el técnico. "Fue un fichaje muy importante para nosotros, porque tenía mucha experiencia, algo que nos faltaba. Aunque me había informado antes, mi mayor sorpresa fue descubrirlo como persona. Como jugador dio lo que esperaba de él; como persona superó mis expectativas", apunta Pesquera, que recalca un aspecto de su personalidad: "Hizo un vestuario extraordinario, pese a tener carácter fuerte. Era un animador nato ante cualquier dificultad, un gran motivador. Cuando me preguntaban sobre él ya como entrenador (Ciudad de Huelva, Lobos Cantabria, Menorca Básket, Baloncesto León, Los Barrios, Vigo, Palencia y Marín Peixe Galego) decía que tácticamente debía ser brillante por su dilatada carrera, pero lo mejor sería sino cómo activaba a su equipo. Al Lobos Cantabria, por ejemplo, los puso como una moto. Hacía creer a los suyos y convertir a sus compañeros o pupilos en mejores de lo que eran".

Su papel ese curso en la 91-92 fue clave en un grupo en el que comenzaban a surgir talentos como Benito Doblado y Raúl Pérez. "Era un gran defensor. Lo noté en mis carnes en los entrenamientos días tras día. Una roca. Siempre lo daba todo", rememora el de Carmona, que añade: "Éramos compañeros de habitación en los viajes. Recuerdo que en un partido en el Palau Pesquera me dijo que iba a ser titular. Él me dio consejos para defender a Epi porque me decía entre risas: 'Me tiene miedo. Contra mí nunca juega bien. Ya verás como cuando salga a la pista lo primero que hace es buscarme'. Efectivamente, cuando saltó a la cancha a calentar se fue hacia él y pareció respirar cuando se enteró que no era titular".

Doblado insiste en la misma línea. "Me impresionaba su presencia, fortaleza mental y física. No se le acababa la energía. Vivía cada segundo a tope. Es de esas personas que no dejan indiferente a nadie cuando lo conoces. Era un líder nato y un compañero increíble. Fue clave para el Caja en una época difícil en la que el club se consolidó en la ACB", afirma el lebrijano, quien reseña: "En cualquier reunión de ex jugadores siempre sale a relucir su nombre y sus anécdotas".

Una de ellas la vivió en sus propias carnes Pesquera: "Recuerdo un partido en Valencia decisivo para nosotros, porque de ganar evitábamos las preocupaciones del descenso. Al descanso, después de hablar yo, él pegó dos buenos gritos que pareció activar al equipo. Ganamos al final y en el túnel, camino del vestuario, se puso a bailar. Lo recuerdo como si fuera ayer. Un baile espectacular".

Salvo volvió a coincidir en Sevilla con Chus Llano, con el que ya había compartido vestuario (también dos años) en Valladolid. "Era muy querido por compañeros y rivales. Fue un referente del baloncesto español durante dos décadas, porque allí donde fue siempre encajó. No se trataba del lugar, sino de él, claro. Si hay una persona con anécdotas es con Quino, pero muchas no se pueden contar. Recuerdo una canasta suya en el último segundo con la que ganamos al Unicaja. No puedo quedarme con una sola cosa suya, me quedo con la persona", destaca Llano, quien junto a Pesquera, Raúl Pérez, Benito Doblado y Chinche Lafuente, entre otros, le mandaron un vídeo de ánimo cuando recibió el cariño de los aficionados al baloncesto el pasado 7 de febrero en un homenaje en Valladolid. También estuvo en La Coruña en la Copa del Rey, la última vez que el público pudo corear su nombre antes del temprano adiós de otro mito del baloncesto.

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