Triguero, la identidad perdida

  • El pívot, que en los dos últimos encuentros apenas ha disputado tres minutos, firma este año unos números paupérrimos comparados con los del anterior

Fue el primer fichaje del nuevo proyecto del Cajasol; un jugador que debía ser fundamental en el juego interior, pero en lo que va de temporada Juanjo Triguero no ha rentabilizado el desembolso de casi dos millones de euros que supuso su incorporación.

Comas pidió en un principio a Guillem Rubio, pero al final, seguramente también con su beneplácito y porque se complicó su salida del Ricoh Manresa, el club contrató al pívot de Gandía imponiéndose en la puja por él al Pamesa Valencia. Era una apuesta de futuro, pues se le firmó para tres años, pero también de presente, porque en Murcia firmó buenos números, sobre todo en la primera vuelta.

Sin embargo, sus números actuales distan mucho de los de la campaña pasada y su puesto en el equipo ha pasado a ser el de un mero espectador desde el banquillo. Algo pasa con él, ya sea en el aspecto deportivo o en lo personal, pues no se entiende que el primer fichaje y, quizá, uno de los más caros del Cajasol apenas haya jugado dos minutos y medio en los dos últimos partidos (con el Real Madrid y el ASK Riga).

Con seis encuentros a sus espaldas en este curso, Triguero suma 79 minutos disputados, 27 puntos y 23 rebotes. En los seis primeros choques de liga del año pasado había jugado 168 minutos, anotado 63 puntos y capturado 48 rebotes. La diferencia es abismal, pero lo es más todavía en lo que respecta a la valoración: 16 esta campaña frente a los 108 de la pasada.

Por este motivo, el desencuentro con Comas es evidente. El técnico, como es lógico, no está nada contento con su rendimiento y lo ha condenado al banquillo, como hace unos años cuando Triguero empezaba a destacar en Murcia. Resulta extraño que en Riga, con Sundov y Marsh superando a todos los hombres altos del Caja, Triguero estuviese en pista menos de tres minutos. Anteriormente, el jugador ya repitió experiencia en Vistalegre, frente al Real Madrid, aunque en esa ocasión al menos lo que había en la cancha estaba dando buenos resultados.

Si se trata de un castigo para intentar hacerle reaccionar, como ya hizo el entrenador catalán con Savanovic e Ilic, será mejor que lo haga pronto. Si, simplemente, es que el pívot se encuentra en un mal momento es más problemático, ya que el Cajasol juega con nueve efectivos y se busca un base con urgencias, nada en el juego interior.

Lo cierto es que el mal momento actual de Triguero no hace más que dar continuidad a la pobre segunda vuelta que realizó el curso pasado. Entonces, el protagonista señaló que se debía a problemas físicos y no a desavenencias con Manolo Hussein. El tiempo dirá qué es lo que le pasa para no rendir tampoco en Sevilla.

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