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Triunfo que sabe a gesta

  • Remontada El Betis empezó dándole muchas facilidades al Madrid, pero se recompuso y logró darle la vuelta al marcador Inteligente Tras el descanso, el Betis llevó el partido por donde mejor le convenía

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Reapareció el Currobetis cuando menos se esperaba. Cuando las cosas pintaban de forma desfavorable y muy pocos confiaban en él, sacó una idiosincrasia que parecía olvidada para derrotar a un Real Madrid que hacía valer su condición de favorito ya a los seis minutos. Se adelantaba mediante gol de Drenthe para que el Betis pareciese un zombie, pero supo venirse arriba y darle en tres minutos la vuelta al marcador con dos goles gemelos a cargo de Edu y de Mark González.

En tiempos no muy lejanos, lo de anoche se afrontaba al final de la Palmera como una de las grandes galas del curso, pronóstico incierto incluido. Pero las cosas han cambiado para muy mal y el bético iba a la cita con el ánimo contrito y las manos juntas. Sólo el carácter azaroso que encierra el fútbol le daba alguna esperanza, lo que unido a la necesidad del equipo bético propició que el ambiente se asemejase en cierta medida al de aquellas grandes galas entre béticos y madridistas.

A la hora de la verdad, el Realísimo le echa un ojo a la cosa y otro a lo del martes en Roma, por lo que el goleador Van Nistelrooy no es de la partida inicial para que Robben, a pierna cambiada, y Drenthe ocupen las bandas. En el Betis resuelve Chaparro la duda de vísperas a favor del dinamismo de Rivera y el resto es lo anunciado, con Mark González en la punta izquierda. Y si en la previa cunde el pesimismo, a los seis minutos aparece el descorazonamiento al ver cómo el Betis ya va por detrás en el marcador. Y ha sido en la primera permisividad de la retaguardia.

Es un dolor comprobar cómo el Betis es manejado por el Real Madrid, Ricardo evita que Raúl marque a quemarropa, Robben tira alto con todo a favor y a Schuster se le ocurre la sublime decisión de cambiar a los extremos. Robben ha hecho estragos a estribor y Drenthe ha marcado a babor, pero el alemán decide cambiarlos de flanco y coincide todo con un arranque de rabia del Betis que va a traer unas consecuencias sorprendentes. Empata Edu en el 32 y desnivela Mark González tres minutos después, vivir para ver, ver para creer, quién lo hubiera dicho. Además, los goles han sido dos calcos, sendos centros con cabezazo aprovechando la poca solvencia de Marcelo en la batalla aérea.

Al descanso se va así, ganas le entra a la grada de pedir la hora definitiva, pero lo cierto es que el futuro se afronta con más ganas de vivir de la que se tenía cuando el Madrid jugaba y el Betis lo veía, sólo lo veía. Y ese descanso va a servir para que el Betis dé una lección de inteligencia a la hora de plantarse en la yerba y de darle al juego lo que el juego demandaba. No era cosa ni de tuteos ni de complejos, ni convenía decirle al Realísimo ¿tú de qué vas? ni tampoco de atrincherarse para colgarse del larguero y aguantar de forma numantina.

Como muestra de que Chaparro no quiere ni una cosa ni la otra da idea el que cuando Capi pide el cambio por lesión, en vez de meter en cancha a Juande, opta por Sobis en una maniobra que bien puede entenderse como de querer ir a por el tercero en vez de especular con lo ya conseguido. a todo esto, Schuster ha mandado a la ducha a Drenthe, autor del gol, para apelar al auténtico especialista de la cosa, el también tulipán Van Nistelrooy.

Desde ambos banquillos se ha movido ficha a la busca de un gol más, por un lado para el equilibrio del electrónico y por la otra para matar el partido de la mejor forma conocida, la de establecer unas distancias superiores en la cuenta de goles. De todas formas, a esas alturas del partido, una hora más o menos, ya está bien decantada la pelea, con uno esperando y el otro ejerciendo martillo pilón, pero sin demasiados alardes.

Por entonces ya había evitado que el estajanovista Pavone lo batiese una vez más, pero es que al poco de aparecer en escena Van Nistelrooy manda un pelotazo a uno de los palos que defiende Ricardo. Así y todo da la impresión en esos momentos de que la suerte está echada y que muy mal han de darse las cosas para que el Betis se le vaya lo que había agarrado en sólo tres minutos de rabia y aciertos. Aquellos goles tan similares de Edu y de Mark González van a sellar una noche que se ha hecho festivamente verde, blanca y verde.

Inteligentemente, el Betis se comporta de forma que Ricardo apenas tiene trabajo. Es más, el trabajo auténtico lo había tenido en ese tiempo, el arranque de partido, en que el Betis era muy distinto, desmesuradamente inferior a éste que tan tiesas se las tiene con el Realísimo. Es más el contenido del esfuerzo, el sacrificio y la sesera que el continente de las ocasiones de gol y hasta el final sólo habrá una más, del inconmensurable Edu en una correría individual con tirazo que rozó el larguero.

Con Pavone y Edu exhaustos, generosamente exhaustos vinieron cambios, con Juande en vez del argentino y Caffa en vez de Edu sobre la campana. Y aunque Undiano alargó el partido de forma inaudita, el triunfo cayó de lado bético. Al fin vencía el Betis en sábado y con el navarro de juez, se le añade la necesidad y nos sale una victoria que sabe a gesta.

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