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Unión para frenar la "crisis"

  • Del Nido y su consejo arropan a la plantilla en la peor racha de Jiménez desde que se hizo cargo del equipo · Almuerzo de convivencia con la idea de cambiar la dinámica

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"Quiero una crisis después de cada derrota". Éstas fueron las palabras que más hondo han calado en la opinión pública de las últimas que ha pronunciado José María del Nido y no se le han podido volver más en contra al presidente sevillista. Los tres partidos perdidos en sólo siete días que ha enlazado el equipo de Manolo Jiménez hacen coincidir esta semana con la peor racha de resultados del entrenador arahalense desde que se hizo cargo del equipo en sustitución de Juande Ramos. Y, curiosamente, esta mala secuencia viene justo después de un brillantísimo periodo en el que convivieron el mayor espacio de tiempo sin perder -seis meses y quince encuentros de Liga- y el mejor arranque liguero de la historia del club, 17 puntos en siete jornadas.

Por ello el presidente programó ayer un almuerzo de convivencia con la plantilla en la ciudad deportiva en el que la idea era reforzar la unión en el grupo y respaldar el trabajo del mismo justo en las vísperas de un encuentro importante como el que el Sevilla disputa mañana en Bélgica. Del Nido, acompañado por el consejo de administración en pleno y el director deportivo, se sentó junto a su entrenador para reforzar su confianza en él y se dirigió a la plantilla expresando su planteamiento de tranquilidad ante la seguridad de que la trayectoria deportiva, impecable en este comienzo de temporada, será enderezada en breve. El máximo mandatario incidió en la premisa de que el proyecto es muy fuerte y que tiene sólidos pilares como para caer por tres derrotas.

Pero el caso es que las cosechadas ante Málaga, Ponferradina y Valladolid suponen la peor racha de Jiménez como entrenador del primer equipo. Nunca perdió tres encuentros consecutivos pese a que la temporada pasada tuvo momentos complicados. El peor de todos sucedió entre el 9 y el 19 de enero, diez días en los que coincidieron dos derrotas y dos empates, cuatro encuentros sin ganar y la eliminación copera en un 0-0 en el Camp Nou que supo a derrota. El empate a uno en Nervión ante el Barcelona fue el inicio de esa minicrisis a la que contribuyeron un 2-0 en San Mamés ante el Athletic de Joaquín Caparrós, el 0-0 en el Camp Nou con el que a Jiménez se le achacó falta de ambición con un resultado insuficiente y un doloroso 3-2 en Getafe que llegó en el tiempo de prolongación por lo de siempre, un fallo de marca en las jugadas de estrategia justo después de un empate de Dragutinovic.

Mención aparte de la eliminación ante el Fenerbahçe, que no cuenta en cuanto a medir rachas por haber llegado entre dos victorias, el Sevilla de Jiménez sólo perdió dos partidos seguidos en una ocasión. Fue en la semana del 23 al 30 de mayo, aunque se trataba de un momento clave porque ganar al Atlético de Madrid en casa significaba superarlo en la lucha por la Champions. Fue el día del cabezazo de Maresca a Agüero y los rojiblancos, con el 1-2, le ganaban a los nervionenses el goal average que al final decidió el cuarto puesto en el campeonato, ya que ambos acabaron la Liga empatados a puntos. Siete días después tocaba visitar el Santiago Bernabéu y el Sevilla caía (3-1).

Para encontrar otra mala racha de Jiménez hay que remontarse más atrás, a algo menos de un mes después de su debut con el Valencia. Fue su primer mal trago, con un nombre propio en Villarreal: Mosquera. El colombiano fue un desastre en El Madrigal y permitió un remate de Guille Franco con el tiempo cumplido. Un 3-2 que levantó ampollas por la agresiva defensa que el técnico hizo de su jugador y que calentó el ambiente para el choque copero con el Denia (1-1), tres días después en tierras alicantinas. Inmediatamente después llegaría la primera derrota en casa ante el Mallorca de Manzano (1-2).

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